El PIB de China fue de 10,4 billones de dólares en 2014, lo que representó el 13,4 por ciento del total mundial. Para una economía tan enorme, un crecimiento de siete por ciento, o menos, genera una cantidad sustancial de dinero y crea grandes oportunidades de negocios.
De acuerdo con el presidente Xi Jinping, en los próximos cinco años, China importará bienes y servicios por valor de 10 billones de dólares, invertirá 500.000 millones de dólares en el extranjero y será testigo de 500 millones de viajes realizados por chinos a otros países.
La acción más racional para los inversionistas extranjeros sería abordar sus actitudes de desventura y empezar a explorar el potencial de cooperación en los florecientes sectores chinos sin explotar.
Aunque las industrias que tradicionalmente han sido pilares en China están reduciéndose, la robótica, los vehículos basados en nuevas energías, el hardware de computadoras, los dispositivos inteligentes, los trenes bala, el comercio electrónico y los servicios de mensajería reportaron un crecimiento explosivo en el primer semestre de 2015.
















