Por José Aguiar
LIMA, 23 nov (Xinhua) -- Wilfredo Guadalupe es un peruano que abre cada mañana su pintoresca tienda de juguetes vintage, ubicada en el centro de Lima, donde, desde hace aproximadamente ocho años, sirve de motivación para que otros se animen a coleccionar todo tipo de objetos diseñados para entretener y divertir tanto a niños como a adultos.
Guadalupe, de 62 año y originario del céntrico departamento de Junín, narró a Xinhua cómo inició su pasión por coleccionar juguetes varios que, en algunos casos, datan de la Segunda Guerra Mundial y que, por su fabricación y cuidado, aún son un referente para muchas personas.
"Todo comenzó cuando hubo un momento muerto en parte de mi vida, es decir, no tenía qué hacer, el trabajo escaseaba y mis hermanos tenían unos negocios de antigüedades, vendían billetes, monedas, fotos, libros antiguos", recordó.
A pesar de que sus parientes se dedicaron a esos rubros, él decidió, hace aproximadamente 20 años, levantar una tienda de juguetes antiguos, la cual se ubicó en el Jirón Cumaná, a unas cuatro cuadras de donde se encuentra actualmente, en Jirón de la Unión.
"Escogí los juguetes porque es algo que me atraía en ese momento para no hacer competencia con lo que hacían ellos (sus hermanos). En esa calle todos eran libreros", añadió Guadalupe, quien es bachiller en Ingeniería Eléctrica.
En la nueva tienda, que lleva por nombre "Willy Toys Perú", él ofrece a los aficionados, entre otras cosas, los denominados cubos Kolylocos, muñecos de Pimpollos y de la familia Picapiedra, de los años 1970; así como ejemplares de "El Gordo y el Flaco", de 1950.
Pero, además de ello, a quienes les apasiona coleccionar juguetes de antaño, pueden encontrar carritos de lata; las muñecas "amigas de Fresita", en referencia a los dibujos animados estadounidenses Strawberry Shortcake, entre otros enteramente fabricados en el país sudamericano.
Wilfredo Guadalupe narró que antes de desarrollarse en esta área, "no sabía lo que era, por ejemplo, Star Wars, una línea bien grande; no sabía lo que eran Thundercats, los había visto por la serie televisiva, pero en cuanto a juguetes, en cuanto a marcas, no sabía".
Con el tiempo fue empapándose de conocimiento sobre los personajes y los productos, lo cual le hizo estar a la altura de los requerimientos de quienes querían comprar este tipo de muñecos.
"La gente venía buscando libros y se encontraba con juguetes que habían tenido anteriormente, en su niñez, en su infancia, entonces los compraban porque les recordaban su infancia. Otros, porque, de repente, no los habían tenido en su momento", rememoró.
Al ser consultado cómo hizo para obtenerlos, respondió que hay gente que los acumulaba en desuso en sus casas y que se los acababan trayendo por sacos.
"He acumulado tantos juguetes en esos tantos años que hay gente que todavía me los va comprando, poco a poco. Yo ya no invierto en juguetes desde hace tres años atrás porque ya me había excedido como un acumulador compulsivo", reconoció.
Ahora, Wilfredo sólo espera a que lleguen aficionados que deseen adquirir estos productos vintage que, durante varias décadas, han estado adornando sus vitrinas y captando la atención de los transeúntes.















