
El COE ya había alertado la víspera a la población más vulnerable sobre la posibilidad de inundaciones y desplazamientos de tierra debido a las lluvias que generaría el paso de la tormenta tropical.
El ojo de "Erika" entró a República Dominicana por la provincia La Altagracia, en el extremo oriental del país y donde está ubicada Punta Cana, el principal destino turístico nacional, pero las autoridades no han informado aún de daños.
A su paso por las Antillas, la quinta tormenta de la temporada causó inundaciones y deslizamientos que dejaron al menos 20 muertos en Dominica, además de decenas de desaparecidos.
Varias islas de la región como Antigua y Barbuda, Santa Lucía, Bardados y Trinidad & Tobago se movilizaron para asistir al país vecino en este "desastre de proporciones épicas" según el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit.
En Puerto Rico, las autoridades suspendieron casi un centenar de vuelos y cerraron los puertos debido a la proximidad de la tormenta, y el gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, exhortó a la población a estar alerta.















