COMENTARIO: Crisis Griega: Es deseable un "compromiso honorable" de Tsipras

Actualizado 2015-07-09 13:32:06 | Spanish. xinhuanet. com

ESTRASBURGO, 8 jul (Xinhua) -- El primer ministro griego, Alexis Tsipras, no tuvo otra opción que prometer, como lo hizo el miércoles ante el Parlamento Europeo (PE) en Estrasburgo, un "compromiso honorable" en un momento decisivo que está poniendo a su gobierno en contra de las instituciones de la UE.

Tras el ultimátum emitido el martes desde Bruselas por el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el FMI, Tsipras anunció que presentará en las próximas 48 horas una serie de medidas concretas, y que ha enviado una petición al mecanismo de solidaridad europeo para conseguir un nuevo programa de ayuda.

Mientras los bancos griegos se mantienen cerrados y la inquietud paraliza el país, queda poco tiempo. Aunque representantes de las instituciones europeas le acusan de no implementar reformas inmediatamente, Tsipras respondió que su gobierno ha asumido su puesto hace solo cinco meses y medio, mientras que las medidas de austeridad presentadas como una solución a la crisis han estado en vigor durante más de cinco años.

¿Cómo se puede explicar la escala del presente desastre basándose solo en las políticas de la primera mitad de 2015?

Desde el comienzo de la crisis de la deuda en marzo de 2010, Grecia, más que cualquier otro país europeo, ha sufrido una forma particularmente brutal de austeridad.

El nivel de vida ha bajado por debajo del de 2008, se ha multiplicado el desempleo, el crecimiento está estancado y el turismo, clave para la economía griega, se ha visto afectado de manera significativa, mientras que la pobreza está alcanzando a una parte más amplia de la población casi a diario. Muchas voces incluso advierten de una eminente crisis humanitaria.

Contra estos antecedentes, Tsipras, apoyado por más del 60 por ciento de los ciudadanos griegos que rechazaron las propuestas de los acreedores en el referéndum del domingo, está en su derecho de pedir un programa sostenible para poder pagar la deuda.

El primer ministro griego ha anunciado sus prioridades, especialmente, luchar contra los oligarcas y los carteles, luchar contra el fraude y la evasión de impuestos, y modernizar el estado. Estos son proyectos ambiciosos que, para conseguir el éxito, requieren el apoyo efectivo de los socios europeos de Grecia.

Las negociaciones de esta semana entre Atenas y Bruselas, antes de la cumbre de este domingo, podrían ser la última oportunidad de Grecia. Tienen que encaminarse hacia un firme compromiso para encontrar una solución permanente a la crisis de la deuda de Grecia, y también a los problemas de deuda en otros países europeos, tales como Portugal, España, Italia e incluso Francia.

Lo que se acostumbra a llamar la crisis de Grecia es en realidad una crisis a escala europea. Varios eurodiputados observaron que esto refleja la inhabilidad de la UE en encontrar una solución al tema de la deuda pública en conjunto. Pocos son lo que aún dudan de las consecuencias de un posible "Grexit" (salida de Grecia de la UE) para el viejo continente, y el efecto dominó que provocaría la bancarrota de Grecia.

Algunos diputados franceses también exhortaron a que se lleve a cabo una reestructuración de la deuda de Grecia, valiéndose de la tesis del economista Thomas Piketty. Según el autor del libro superventas "Capital en el siglo XXI", todas las partes "deben encontrar un acuerdo de alguna manera".

"Cada uno debe hacer su parte para asegurar que Grecia está segura. La intransigencia, la ideología y el nacionalismo nos conducirán a una catástrofe. La idea de que (el acreedor) recuperará su dinero ahogando al deudor es una locura", dice.

El economista francés no es el único defensor de la condonación de la deuda de Grecia, siguiendo el ejemplo de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, un tema delicado para el país de Angela Merkel.

En la Conferencia de Londres de 1953, que reunió a los aliados durante la guerra, los negociadores acordaron reducir la deuda de Alemania en un 60 por ciento, una deuda que era en su momento mucho más alta que la de Grecia hoy en día, llegando a un 200 por ciento del entonces producto interno bruto de Alemania. De hecho, el subsiguiente "milagro económico" de Alemania no habría podido ocurrir si no se le hubiera condonado la deuda.

El pueblo griego no está demandando un milagro y conoce su necesidad de reforma. Pero, Atenas tiene que poder contar con líderes europeos que una vez más pongan en práctica el espíritu de los padres fundadores de la UE y el principio de solidaridad.

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