BEIJING, 18 nov (Xinhua) -- La meseta tibetana sigue siendo una de las regiones más limpias a pesar de la persistente presencia de contaminantes de la agricultura y la minería, señala una investigación publicada hoy.
Los niveles de contaminantes registrados en la meseta son similares a los vistos en el Ártico, y permanecen notablemente más bajos que en áreas densamente pobladas, señala el informe de evaluación del cambio ambiental, realizado por el Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana, de la Academia de Ciencias de China (ACCh), que contiene investigaciones de científicos de todo el mundo.
Sin embargo, el informe hace una advertencia. En caso de que la temperatura global promedio continúe aumentando en los próximos 100 años y se eleve 4 grados Celsius sobre los niveles preindustriales, el peor de los escenarios pronosticado por algunos científicos, 81 por ciento del permafrost en la meseta tibetana habrá desaparecido para el año 2100.
Los contaminantes aéreos en la meseta se han incrementado en 200 por ciento desde la década de los 50, indica. Sin embargo, tanto el carbono negro, un agente del clima que calienta la atmósfera y la tierra, y contaminantes orgánicos persistentes, se mantienen en un nivel relativamente bajo, lo cual es similar o menor que en el Ártico o en los Alpes.
Aunque el informe prevé un panorama mixto de una de las regiones más limpias del mundo, los autores son optimistas de que mientras continúe la intervención humana positiva se podrá mantener el medio ambiente de la región.
UN "TECHO DEL MUNDO" MAS CALUROSO
La temperatura anual promedio de la región se elevó entre 0,3 y 0,4 grados Celsius cada década desde 1960 al 2012, casi el doble que el promedio mundial, lo que provoca la reducción de glaciares y la desaparición de permafrost.
Las áreas a gran altitud son más vulnerables al calentamiento global, por eso no es inusual que las temperaturas en la meseta tibetana aumenten con mayor rapidez que el promedio global, dijo Xu Baiqing, investigador del instituto.
"La reducción de glaciares no es único en la meseta tibetana, sino una crisis común que todas las mesetas enfrentan, gracias al calentamiento global", comentó Xu. "Los glaciares se están derritiendo aún más rápido en los Alpes, los Andes y el Kilimanjaro".
El informe advierte del costo de la pérdida de humedales y la aceleración de desertización, pero asegura que "el ecosistema de la meseta tibetana está mejorando en general". Las mejorías incluyen los límites de zonas frígidas y sub-frígidas que avanzan al oeste y al norte, la expansión de zonas templadas, y el incremento del área cubierta por la estepa alpina del Ártico.
EL PAPEL DE LOS HUMANOS
El informe reconoce el impacto negativo de las actividades humanas, como la agricultura, pastizales, minería y urbanización, en el medio ambiente de la meseta.
La exploración de recursos minerales en el Tíbet ha causado daño, dijo, y se refirió al descontrolado despliegue de desechos minerales y al creciente riesgo de erosión del suelo y desprendimiento de tierras.
Con el fin de proteger este frágil medio ambiente, el gobierno regional prohibió la minería de polvo de oro el 1 de enero de 2006, y la explotación de arena de hierro el 1 de enero de 2008.
Cuarenta compañías mineras en el Tíbet que no cumplieron los estándares ambientales han cerrado desde 2010. Además, para 2010, las áreas con derechos mineros registrados abarcan solamente 749,62 kilómetros cuadrados, menos de 0,1 por ciento del total de la región autónoma gracias a severos controles.
Aunque responsabiliza a la gente de la creciente presión ambiental, el informe también elogia los resultados positivos de los programas de protección ambiental desde la década de los 90.
Las medidas de protección ecológica en el diseño y construcción del Tren Qinghai-Tíbet, por ejemplo, garantizaron que el proyecto fuera ambientalmente sólido, menciona el informe.
En los cinco años que van desde que la ruta del tren entró en operación, el medio ambiente a lo largo de la línea ha mostrado signos de recuperación, dijo. "Partes de la región están cerca o incluso mejores a la condición de áreas naturales en las regiones circundantes".
EL FUTURO ES VERDE
El informe advierte que los desprendimientos de tierras, inundaciones torrenciales y nieve perpetua, podrían aumentar, y será más difícil prevenir y extinguir incendios.
En respuesta, los científicos pidieron al gobierno central incrementar la inversión para la protección ecológica, e hicieron un llamado a los gobiernos locales para dar prioridad a las preocupaciones ambientales al redactar los planes de desarrollo económico y social. Sugirieron que un modelo de zona verde se establezca en Changtang, para que sea un hábitat seguro y limpio para animales silvestres como los antílopes tibetanos y yaks.
Como el área es importante para el cambio ambiental en Asia del Este y Sur, el informe propuso redactar un modelo de desarrollo verde e impulsar la protección del medio ambiente para el área.
El instituto describe a la meseta tibetana en su informe como las áreas principales en el suroeste de la Región Autónoma del Tíbet en China, con una altitud promedio superior a 4.500 metros y una área de más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados.
Más de 70 especialistas de China, Estados Unidos, Suecia y Canadá empezaron en 2012 a trabajar en el informe.