Hu Guanmei (izquierda) sentada en casa con su nuera Yang Huanzhen (Xinhua/Luo Yu)
GUIYANG, 27 dic (Xinhua) -- Hu Guanmei es maestra de un coro folklórico de la etnia dong, a la cual pertenece. Resulta una persona tan tierna y comprensiva que a sus 64 años nunca ha tenido una riña con su esposo o hijos. Su vida es tan bella como las canciones de sus alumnos que deleitan el oído.
"A los dong nos gusta cantar. Siempre cantamos juntos. Mi propia familia es como un conjunto de cantantes. Siempre que hay tiempo libre, nos reunimos y cantamos. Si hay algún disgusto, lo olvidamos cantando", asegura Guanmei.
El coro de la etnia dong solo utiliza la voz y carece de instrumentos musicales para evocar epopeyas étnicas y recrear con su arte las flores, pájaros, peces e insectos del entorno en el que viven. En 2009 fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Guanmei vive en la provincia de Guizhou, en el suroeste de China. Su aldea se encuentra en el distrito de Congjiang. Sus padres saben cantar y bailar muy bien, por lo que a menudo son invitados a actuar en eventos de otras aldeas.

La aldea de Wujia, donde vive Guanmei en el distrito de Congjiang, en Guizhou (Xinhua/Huang Yongxian)
"El canto coral es la tradición de la etnia dong y su mayor entretenimiento. A los niños les encanta cantar desde pequeños", refiere.que desde la edad de tres años empezó a aprender canciones con sus padres y maestros de la localidad. Llegó a conocer de memoria unas 300 ó 400 de ellas, que podían durar desde unos pocos minutos a más de una hora.
Un proverbio dong refiere que la comida nutre el cuerpo y la canción nutre el corazón. Guanmei lo describe como un elogio a la ópera coral de su pueblo. Asegura que la misma afición al arte une siempre a su familia en armonía.
En 1973, Guanmei se casó. Su marido es de otra aldea del mismo distrito. Dio a luz tres hijos y junto al padre les enseñó a cantar desde la niñez. La primogénita Xiuzhu y la menor Xiumei son aclamadas por los aldeanos como "flores bellas" del coro dong.
La familia ha ganado muchos premios en concursos de diferentes niveles, incluida la medalla de plata al canto original en el 12º Gran Concurso Televisado Nacional de Cantantes Jóvenes de 2006. Incluso fue invitada a cantar en Francia y España.
"Mi madre, que tiene una voz bonita desde niña y es muy conocida, fue nombrada heredera oficial del coro dong, un arte que fue declarado patrimonio cultural intangible a nivel provincial y nacional en 2007 y 2012. Ella y sus alumnos fueron invitados a actuar en Beijing, Guangzhou, Chongqing, Shenzhen, entre otras ciudades", refiere Xiuzhu.

Diplomas y galardones que cuelgan de una pared de madera en la casa de Guanmei (Xinhua/Luo Yu)
La primogénita recuerda que su madre a menudo hablaba a sus hijos sobre la importancia de unirse y cooperar en la vida como lo hacen en el coro, para poder vivir con felicidad.
Además de sus propios hijos, Guanmei también enseñó a niños de otras aldeas. Tiene numerosos estudiantes de diferentes edades. "Desde que me casé, nunca dejé de enseñar el arte, son numerosos mis estudiantes y los premios alcanzados", señala.
Como maestra, siempre pide a los niños mantener una actitud positiva y saludable al aprender el arte.
"Mi mamá siempre tiene sonrisas en la cara, amable con todos, nunca le ví enfadarse con nadie. Es paciente y concienzuda cuando enseña a los hijos, que le quieren mucho", según Xiuzhu.
Yang Huanzhen, de 39 años de edad, recuerda que cuando era niña empezó a aprender a cantar con Guanmei y luego se convirtió en su nuera. En mayo de 2017, la familia de Guanmei recibió el premio nacional a "la familia más bella" por la Federación de Mujeres de China.

Escolares de la etnia dong se reúnen en la casa de Guanmei para aprender a cantar canciones étnicas (Xinhua/Luo Yu)
Para preservar el legado de esta manifestación artística, la misma se enseña ahora en escuelas primarias y secundarias locales, donde Guanmei da clases todas las semanas, así como durante las vacaciones escolares de invierno y verano. Ademas, instruye al grupo artesano de la aldea cada vez que participa en eventos culturales.
Yang Caiyun, de 10 años, vive con sus abuelos y aprende el arte coral dong con Guanmei. La niña cuenta que lo hace en la escuela, pero en más ocasiones en el ambiente familiar de la maestra, quien atiende muy bien a la pequeña como un miembro más de su familia.
"Estoy vieja ahora, mis hijos han crecido y tienen trabajos, ya no necesito hacer muchas faenas en la tierra, puedo pasar más tiempo enseñando a niños a aprender a cantar", refiere la profesora.
Añade en ese sentido que enseñar canciones es transmitir belleza y alegría. Su mayor deseo, asegura, es que el arte pueda llegar a más personas.















