YINCHUAN, 9 jul (Xinhua) -- Rodeados de productos agropecuarios de Ningxia y frente a las cámaras, miembros de una delegación del Parlamento Andino presentaron en español una oferta de productos locales, convirtiéndose por unos minutos en improvisados promotores de las especialidades de una región china y sirviendo como animadores de una transmisión en vivo.
Para estos invitados, provenientes de naciones como Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia, el vino y las bayas de goji de la región autónoma de la etnia hui de Ningxia, en el noroeste de China, representan mucho más que productos emblemáticos: son una ventana para conocer cómo el país asiático ha impulsado la erradicación de la pobreza y la revitalización rural.
La escena se desarrolló durante la reciente visita de la delegación al taller de asistencia en comercio electrónico de Hemei, ubicado en el poblado de Minning, perteneciente a Yinchuan, la capital de la región. Allí se integra la producción, el procesamiento, la comercialización y el desarrollo de marcas propias, al tiempo que se fomenta el desarrollo local mediante la generación de empleo, la incubación de emprendimientos y la capacitación técnica de los residentes, especialmente las mujeres.
Virgilio Hernández, parlamentario andino de Ecuador, valoró esta iniciativa china y la consideró un ejemplo claro y pragmático de cómo combatir la pobreza. "Estoy sorprendido porque son iniciativas concretas que ayudan a enfrentarla", afirmó al calificar este flagelo como uno de los mayores desafíos que azotan a América Latina.
Asimismo, destacó el papel de las transmisiones en vivo para ampliar el acceso al mercado y consideró que el respaldo continuo a los emprendedores es clave para que tal tipo de propuestas se mantengan y generen un desarrollo sostenible.
Según Xu Meijia, responsable del taller, este proporciona empleo estable a más de un centenar de residentes que han sido reubicados al poblado desde zonas desérticas. Entre ellos, el 90 por ciento son mujeres que permanecen allí mientras otros miembros de sus familias trabajan fuera. El 90 por ciento solo cursó estudios de primaria y el 30 por ciento son personas con discapacidad o familiares de estas. Algunas de ellas ganan hasta 6.000 yuanes (unos 882 dólares) al mes.
Desde enseñar a encender un ordenador hasta ofrecer formación práctica basada en pedidos comerciales reales, mujeres que antes apenas se atrevían a hablar en público hoy se desempeñan como presentadoras de ventas en línea, narradoras de la historia de su aldea y promotoras de la cultura local. Además de vender bayas de goji, miel y plantas medicinales, comparten con los internautas sus propias historias de superación.
Más que una idea aislada, el taller refleja los frutos de la cooperación entre Ningxia y la provincia de Fujian. Iniciada en 1996, esta colaboración dio origen al llamado modelo Minning, cuyo nombre combina los caracteres abreviados de ambas regiones y que se ha convertido en una referencia para el desarrollo regional coordinado.
El ingreso anual per cápita de los agricultores de Minning aumentó de menos de 500 yuanes en 1996 a más de 20.000 yuanes en 2025, en tanto que industrias como la vitivinicultura, la ganadería especializada, el turismo, y el comercio y la logística, se consolidaron como nuevos pilares de desarrollo. De este modo, ha sido posible una transición que ha permitido pasar de depender de la ayuda externa a activar el motor del autodesarrollo.
Gracias al mecanismo de asistencia emparejada, 803.000 habitantes rurales pobres de Ningxia salieron de esta condición, para erradicar así, de manera histórica, la pobreza absoluta que allí se presentaba. Hasta la fecha, Fujian ha destinado 7.680 millones de yuanes en fondos de asistencia y ha promovido que más de 1.600 empresas inviertan en Ningxia, con una inversión real superior a los 100.000 millones de yuanes, además, ha favorecido más de 4.000 proyectos de colaboración.
Hernández manifestó su admiración ante los cambios de Minning. Señaló que China logró transformar una antigua zona empobrecida a través de políticas integrales como la reubicación de la población, la mejora de las condiciones de producción y el fortalecimiento de los servicios de educación, salud y protección social. En su opinión, estos resultados han sido posibles gracias a la acción coordinada del Estado, las empresas y la sociedad, siempre con el bienestar del ser humano como prioridad.
La cooperación entre Fujian y Ningxia forma parte del mecanismo nacional de asistencia emparejada entre las regiones oriental y occidental de China, establecido hace tres décadas para promover un desarrollo más equilibrado. Actualmente, ocho regiones de nivel provincial del este mantienen programas de colaboración con otras diez del oeste, entre ellas Beijing-Mongolia Interior, Shanghai-Yunnan, Zhejiang-Sichuan y Guangdong-Guangxi.
Mediante la cooperación industrial, el intercambio de talento, el apoyo al empleo y la promoción del consumo de productos agrícolas, este mecanismo ha desempeñado un papel importante en la mitigación de la pobreza, la consolidación de logros y el impulso de la revitalización rural.
Entre 2021 y 2025, el mecanismo estimuló inversiones empresariales por más de 750.000 millones de yuanes en las regiones occidentales, propició el empleo de más de cinco millones de trabajadores rurales y promovió la comercialización de productos agrícolas del oeste por un valor cercano a 570.000 millones de yuanes.
Según Daniel Marañón, parlamentario andino boliviano, este modelo de asistencia, diseñado para canalizar recursos, capacidades y experiencias de las zonas más desarrolladas hacia aquellas con mayores desafíos, constituye una experiencia de gran valor para América Latina. Marañón explicó que las naciones latinoamericanas también presentan marcadas disparidades regionales, pero aún carecen de mecanismos de cooperación estratégica, por lo que esta práctica podría servir de referencia a todas ellas, incluida Bolivia.
El parlamentario consideró que, de cara al futuro, China y América Latina deben profundizar la cooperación tanto en el ámbito político e institucional como en el económico y productivo. En el primero, hizo énfasis en el intercambio de experiencias en materia de gobernanza, planificación urbana y prestación de servicios públicos.
En el terreno económico, propuso aprovechar las ventajas complementarias de ambas partes e incentivar las inversiones chinas en la región, con el fin de generar más empleo en ella, fortalecer sus capacidades industriales y potenciar la manufactura local.










