Por Cristóbal Chávez Bravo
PUNTA ARENAS, Chile, 28 nov (Xinhua) -- En la ciudad de Punta Arenas, bañada por el portentoso estrecho de Magallanes, en la Patagonia chilena, se inauguró este viernes el Instituto Confucio de la Universidad de Magallanes, el más austral del mundo.
Las tempestivas ráfagas de vientos que caracterizan a Punta Arenas, una ciudad de la región de Magallanes y casi 3.000 kilómetros al sur de la capital de Chile, no fueron impedimento para que la Universidad de Magallanes levantara un Instituto Confucio, tutelado por la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing.
Pese a las peculiaridades climáticas de este territorio, el día de su inauguración los vientos desaparecieron por un rato y el imponente cielo de Punta Arenas iluminó a los participantes de la ceremonia que se realizó en el Centro Cultural Municipal "Claudio Paredes Chamorro".
Luego de una presentación de Tai Chi, la prorectora de la Universidad de Magallanes, Mariela Alarcón, afirmó que la instalación de este Instituto Confucio representa un paso decisivo para la internacionalización de la institución.
"Que nos conecta con una de las culturas milenarias más influyentes del mundo y con un país que hoy desempeña el rol central en el desarrollo científico, económico y tecnológico global", agregó.
Para Alarcón, el aprendizaje del idioma chino y la compresión de su cultura representan competencias estratégicas para el siglo XXI "especialmente en un contexto marcado por la globalización, el intercambio comercial y el desarrollo tecnológico".
"Abre oportunidades concretas de movilidad, investigación y colaboración. Los estudiantes y académicos podrán acceder a becas, programas de intercambio y proyectos bilaterales de alto valor, que, sin duda, enriquecerán sus trayectorias y fortalecerán nuestras capacidades institucionales".
En tanto, el embajador chino en Chile, Niu Qingbao, afirmó que el estrecho de Magallanes es testigo "del coraje de la humanidad al explorar lo desconocido y conectar el mundo".
"La creación del Instituto Confucio en Magallanes no solo subsana la necesidad de enseñanza del idioma chino en la región magallánica, sino que también simboliza una nueva expansión de los horizontes del diálogo entre la civilización china y otras culturas, marcando una nueva etapa en los intercambios culturales sino-chilenos", abundó.
El embajador instó a mirar con optimismo el futuro cercano "desde este Confucio más austral del mundo, hacia las futuras generaciones de amigos chilenos que dominen ambos idiomas y conozcan ambas culturas, generando resultados de investigación conjunta a través del Océano Pacífico y forjando nuevas historias de amistad entre China y Chile".
Asimismo, el vicerrector de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, Zhang Baojun, resaltó que Chile y China son viejos amigos y que, pese al complejo contexto internacional, "las relaciones han seguido avanzando con determinación, liderando el desarrollo de América Latina".
El funcionario apuntó que esta inauguración es un hito que presenta el avance cultural y educacional de ambos países y recalcó que la Universidad de Magallanes ha mantenido por décadas relaciones fructíferas con China.
"La creación del Instituto Confucio de la Universidad de Magallanes constituye una nueva y significativa ampliación de esta amistad: podemos llegar más lejos porque caminamos acompañados y ahora avanzamos en el ámbito educativo", dijo.
Apuntó que la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing, desde su fundación en 1962, ha asumido como misión central la difusión de la lengua y la cultura china y han acumulado "una vasta experiencia en la enseñanza del chino como lengua extranjera, la formación de docentes y la comunicación intercultural".
"Somos plenamente consciente de que este proyecto no solo es una colaboración educativa, sino también una oportunidad de integrar profundamente las fortalezas académicas de ambas universidades, de crear un Instituto Confucio con sello propio, marcado por los colores patagónicos", comentó.
Durante la ceremonia se informó que los dos primeros cursos ofrecieron 60 plazas, las cuales se agotaron en apenas cinco días, lo que evidenció el creciente interés por la cultura china en este territorio patagónico.










