Por Raúl Menchaca

Imagen del 5 de octubre de 2020 de personas portando mascarillas mientras caminan por una calle en el barrio del Vedado, en La Habana, Cuba. Las siempre concurridas calles de la ciudad cubana de La Habana comienzan poco a poco a poblarse nuevamente de negocios privados, que han reabierto luego de que el gobierno relajó las estrictas medidas sanitarias para enfrentar un rebrote de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus (COVID-19). (Xinhua/Joaquín Hernández)
LA HABANA, 6 oct (Xinhua) -- Las siempre concurridas calles de la ciudad cubana de La Habana comienzan poco a poco a poblarse nuevamente de negocios privados, que han reabierto luego de que el gobierno relajó las estrictas medidas sanitarias para enfrentar un rebrote del nuevo coronavirus.
Ese sector de la población, que emplea a unas 600.000 personas, ha resultado muy golpeado por la llegada a la isla del nuevo coronavirus hace casi siete meses, lo que obligó al cierre de la mayoría de negocios.
El hecho de que el país haya cerrado sus fronteras ha sido particularmente difícil para aquellos emprendimientos que se sustentaban en el creciente ingreso de turistas a Cuba, en particular a la capital, que se mantiene en fase de transmisión limitada de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), aunque los contagios disminuyen.
Urgido por necesidades económicas, el gobierno restableció desde el pasado jueves el transporte público y privado, así como servicios en restaurantes y cafeterías, establecimientos que en muchos casos estuvieron cerrados durante varios meses.
La reapertura significa, no obstante, el mantenimiento de normas sanitarias para contener la enfermedad, que hasta el lunes dejó en la isla 123 muertos y 5.883 casos desde el inicio de la pandemia.
"Hay que mantener la mascarilla puesta y exigirle a todos los que se monten que también la tengan puesta", explicó a Xinhua el taxista Benjamín González, propietario de un cuidado automóvil Chevrolet modelo 1952.
González señaló que todos los días, al finalizar el trabajo, limpia con cloro las partes que tocan las personas de su viejo auto, un "almendrón", como llaman en la isla a esos antiguos automóviles por lo general estadounidenses.
"Yo pienso que la solución perfecta es una vacuna, pero mientras aparece hay que cuidarse de esa forma", sentenció el entrevistado desde el timón de su auto, en una céntrica calle de La Habana, donde resulta imposible saber la cantidad de "almendrones" que aún ruedan y prestan servicio al público.
El taxista espera ansioso la reapertura de las fronteras nacionales para reanudar la llegada de turistas extranjeros, principales clientes de esos autos antiguos que transitan por las ciudades de la isla en un número que se estima entre 60.000 y 75.000.
Los restaurantes privados, llamados localmente "paladares" por una vieja telenovela brasileña, también han reabierto sus puertas con algunas limitaciones, como hacerlo solo al 80 por ciento de capacidad.
Esa decisión ha resultado una tabla de salvación para dueños y empleados, que han podido retornar al trabajo después de varios meses, en los que se afectó la economía nacional y personal.
"Es algo bueno porque reactiva la economía del país y también la mía, sobre todo tomando todas las medidas correspondientes, como las que tomamos acá, que son el distanciamiento social y la limpieza constante", afirmó el joven Yosvany Lorenzo, mesero en el restaurante Café de la Esquina.
El sitio ha reducido la cantidad de mesas para cumplir la ordenanza gubernamental y ampliar además la distancia entre cada una, lo que reduce el riesgo de contagio entre los comensales.
Los camareros limpian cada mesa y sus sillas con una solución de cloro, la misma que deben usar los clientes antes de entrar al restaurante, que ofrece comida italiana.
Bares y discotecas a su vez continúan cerrados, mientras que las fiestas públicas y privadas siguen prohibidas, ya que por la concentración de personas no se garantiza el distanciamiento físico.
Las autoridades habaneras han advertido que se mantiene la decisión de aplicar multas con "altas cuantías" por el uso incorrecto de la mascarilla y la violación de las medidas higiénico-sanitarias decretadas.















