
Mía Liu trabaja con una mascarilla en el centro de llamadas de Shanghai. (Cortesía)
SHANGHAI, 25 feb (Xinhua) -- En lugar de hacer filas en las farmacias o unirse al frenesí de compras en línea, los extranjeros en Shanghai interesados en adquirir mascarillas para protegerse del nuevo coronavirus pueden hacer sus pedidos de una manera más conveniente: marcar una "línea directa de mascarillas".
A través del número 962-288 se contacta con el centro de llamadas de Shanghai, una línea directa dedicada a proporcionar información a los extranjeros con una historia de más de 10 años. En estos momentos ofrece consultas sobre la compra de mascarillas, los esfuerzos de contención del coronavirus y otras informaciones sobre la epidemia.
"Vi las noticias de que el centro estaba trabajando en este tiempo de crisis y pensé en unirme", explicó Mía Liu, quien ya había trabajado antes en la compañía. "Decidí contactarlos y ayudarlos en esta situación tan urgente y crítica que está pasando China".
Liu es española de padres chinos. En 2018, vino a Shanghai por un año a estudiar. Durante ese tiempo hizo pasantías de tres meses en el centro, proporcionando servicios en chino, español e inglés.
El año pasado volvió otra vez a Shanghai a pasar las fiestas del Año Nuevo chino. "Dada la situación, pensé en quedarme", indicó la española de 26 años.
Las estadísticas muestran que alrededor de 100.000 extranjeros se quedaron en la urbe oriental china a pesar del brote de coronavirus, sin que hasta el momento se hayan reportado contagios entre ellos.
Durante las vacaciones por la Fiesta de la Primavera, la línea directa recibió miles de consultas, mayormente sobre la compra de mascarillas.
"Cuando uno se comunica con extranjeros, es muy importante hablar con precisión", aseguró Sarah Leanne Sharman, una británica que ha trabajado en la ciudad durante cinco años.
Sharman se encarga de ayudar a los empleados del centro de llamadas cuando tienen dificultades en la comunicación y comprensión del idioma inglés. La mujer de 36 años ha estado ocupada durante los últimos días explicando a sus colegas chinos los nombres propios sobre el coronavirus utilizados por la Organización Mundial de la Salud.
Además de los servicios en inglés las 24 horas, la línea directa también ofrece consultas en español, francés, japonés, alemán, ruso y árabe. Los agentes que reciben las llamadas indican a los extranjeros cómo hacer citas para comprar mascarillas en casa y los requisitos establecidos.
Ha sido un trabajo difícil para una ciudad cosmopolita como Shanghai aplicar las medidas de contención del virus, así como proporcionar suficientes mascarillas a los más de 24 millones de habitantes de la urbe.
El Gobierno local, las empresas y los residentes han hecho grandes esfuerzos para aumentar la capacidad de producción de materiales de protección.
El Gobierno de Shanghai alentó a las fábricas de mascarillas locales a reanudar las operaciones y ampliar su capacidad, ofreciendo apoyo financiero, reduciendo las rentas y aplicando incentivos fiscales a las empresas que han contribuido a la lucha contra la epidemia.
Algunos ciudadanos de Shanghai se ofrecieron como voluntarios para trabajar en turnos nocturnos de las fábricas de mascarillas, mientras que las empresas de otras industrias, incluyendo fabricantes de productos de soya y talleres reutilizados, han agregado nuevas líneas de producción de mascarillas.
En medio de estos esfuerzos y las noticias que inundan la televisión relacionadas con el coronavirus, muchas personas mantienen la esperanza de que todo vuelva a la normalidad y finalmente puedan disfrutar de una respiración profunda al aire libre sin mascarillas.
Como muchos extranjeros en Shangai, la vida de Liu también fue interrumpida por la epidemia. "La vida social no es igual que antes, no puedes salir a comprar o comer con tanta libertad", explicó.
Sin embargo, Liu no considera que sea un cambio tan drástico. "En una ciudad tan cosmopolita y tan avanzada como Shanghai, uno puede comprar todo en línea desde su móvil", aseguró.
"Lo primero que haré después de la epidemia es salir a comer con amigos y disfrutar de la libertad de movimiento y no tener que llevar mascarilla", indicó la joven española.















