(Multimedia) Brasil debate cómo prepararse ante las sequías y la falta de agua por el cambio climático

Actualizado 2019-12-01 10:57:33 | Spanish. xinhuanet. com

Una bandera nacional brasileña permanece en el embalse de Atibainha, en Nazaré Paulista, en el estado de Sao Paulo, Brasil, el 25 de febrero de 2015. (Xinhua/Luis Moura/AGENCIA ESTADO)

En 2017, el volumen de agua del pantano de Castanhao, que abastece a Fortaleza (capital regional de Ceará, noreste), llegó al 5 por ciento de su capacidad total. El reservatorio está en los márgenes del río Jaguaribe, que suministra agua principalmente para la irrigación (73 por ciento), ciudades, pecuaria y para centrales termoeléctricas.

RÍO DE JANEIRO, 30 nov (Xinhua) -- Considerado como uno de los países con más recursos hídricos del mundo, Brasil empieza a sentir en su territorio los efectos del cambio climático, con severas sequías en algunas regiones del país que han puesto en evidencia graves problemas que podrían surgir en un futuro.

Varios expertos debatieron desde el jueves hasta el sábado en Sao Paulo los problemas que puede enfrentar Brasil en caso que haya una prolongada sequía.

En 2017, el volumen de agua del pantano de Castanhao, que abastece Fortaleza (capital regional de Ceará, noreste), llegó al 5 por ciento de su capacidad total. El reservatorio está en los márgenes del río Jaguaribe, que suministra agua principalmente para la irrigación (73 por ciento), ciudades, pecuaria y para centrales termoeléctricas.

"En aquella ocasión, el gobierno de Ceará tuvo claro que lo que no podía faltar era agua para beber. Pero la pregunta es, ¿cuál es el mejor uso del agua, dadas las alternativas que hay en disputa? ¿Cuál es el valor del agua? Cuando hay poca agua, ¿debe servir para irrigar las plantaciones, resfriar las teromeléctricas o para guardarla en hidroeléctricas?", planteó Rafael Kelman, director de la consultora PSR, que realizó un trabajo sobre la escasez de agua en Brasil.

"No hay una respuesta única. El valor del agua depende del tiempo y el lugar. Y probablemente, lo que es más importante, faltan elementos para encontrar respuestas necesarias e instituciones para enfrentar esta escasez. ¿Quién arbitra el uso del agua, un mercado, una comisión?", cuestionó.

El estudio apuntó que la sequía que durante tres años (2012-2014) amenazó ciudades como Fortaleza y Sao Paulo no fue la peor que amenazó Brasil desde 1931. "Fue la 24ª peor crisis hídrica, lo que indica que más que falta de lluvias, falta gestión", explicó Shigueo Watanabe, coordinador del Instituto Escolhas, que colaboró en el estudio.

Un perro permanece en el embalse de Atibainha, en Nazaré Paulista, en el estado de Sao Paulo, Brasil, el 25 de febrero de 2015. (Xinhua/Luis Moura/AGENCIA ESTADO)

"Hay varias cuestiones que deben ser llevadas más en serio. Hay dudas sobre la precisión de las medidas de los embalses brasileños. No hay medidas suficientes de retirada de agua de ríos, reservatorios, aguas subterráneas, muchas veces clandestina", comentó Watanabe.

Según él, "los costes del agua no están identificados. ¿Quién paga por otros efectos del uso o de contención del uso de agua? Es muy difícil dar el valor adecuado a un bien cuando ni al menos se sabe su posible escasez. Si no es posible dar valor al bien, ¿cómo saber para quién y cómo distribuirlo?".

Para Mário Menel, presidente del Foro de las Asociaciones del Sector Eléctrico (Fase) de Brasil, la escasez de agua "no es una cuestión abstracta. No es posible planear la expansión de la oferta de energía eléctrica si no se sabe el coste real de una central, porque se desconoce el valor del agua".

"De la misma forma, no se sabe le coste real de la producción agrícola cuando el productor, sin medida o criterio, usa el agua que también abastece un pantano que sirve también a una central hidroeléctrica, transporte, pesca, abastecimiento humano", dijo.

El estudio sugirió que Brasil necesita reconstruir los "vertidos" de agua natural que hay en el sistema cada año, medir mejor el agua de la lluvia y medir mejor la extracción de agua para la agricultura y el gasto de agua de las termoeléctricas, cada vez más importantes para la oferta de energía en el país.

Ya se sabe que la abundancia de agua en Brasil es un mito, dijeron los autores del informe, y añadieron que ahora se necesita medir la escasez e inventar un sistema para administrarla de forma más eficaz.

 
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(Multimedia) Brasil debate cómo prepararse ante las sequías y la falta de agua por el cambio climático

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Una bandera nacional brasileña permanece en el embalse de Atibainha, en Nazaré Paulista, en el estado de Sao Paulo, Brasil, el 25 de febrero de 2015. (Xinhua/Luis Moura/AGENCIA ESTADO)

En 2017, el volumen de agua del pantano de Castanhao, que abastece a Fortaleza (capital regional de Ceará, noreste), llegó al 5 por ciento de su capacidad total. El reservatorio está en los márgenes del río Jaguaribe, que suministra agua principalmente para la irrigación (73 por ciento), ciudades, pecuaria y para centrales termoeléctricas.

RÍO DE JANEIRO, 30 nov (Xinhua) -- Considerado como uno de los países con más recursos hídricos del mundo, Brasil empieza a sentir en su territorio los efectos del cambio climático, con severas sequías en algunas regiones del país que han puesto en evidencia graves problemas que podrían surgir en un futuro.

Varios expertos debatieron desde el jueves hasta el sábado en Sao Paulo los problemas que puede enfrentar Brasil en caso que haya una prolongada sequía.

En 2017, el volumen de agua del pantano de Castanhao, que abastece Fortaleza (capital regional de Ceará, noreste), llegó al 5 por ciento de su capacidad total. El reservatorio está en los márgenes del río Jaguaribe, que suministra agua principalmente para la irrigación (73 por ciento), ciudades, pecuaria y para centrales termoeléctricas.

"En aquella ocasión, el gobierno de Ceará tuvo claro que lo que no podía faltar era agua para beber. Pero la pregunta es, ¿cuál es el mejor uso del agua, dadas las alternativas que hay en disputa? ¿Cuál es el valor del agua? Cuando hay poca agua, ¿debe servir para irrigar las plantaciones, resfriar las teromeléctricas o para guardarla en hidroeléctricas?", planteó Rafael Kelman, director de la consultora PSR, que realizó un trabajo sobre la escasez de agua en Brasil.

"No hay una respuesta única. El valor del agua depende del tiempo y el lugar. Y probablemente, lo que es más importante, faltan elementos para encontrar respuestas necesarias e instituciones para enfrentar esta escasez. ¿Quién arbitra el uso del agua, un mercado, una comisión?", cuestionó.

El estudio apuntó que la sequía que durante tres años (2012-2014) amenazó ciudades como Fortaleza y Sao Paulo no fue la peor que amenazó Brasil desde 1931. "Fue la 24ª peor crisis hídrica, lo que indica que más que falta de lluvias, falta gestión", explicó Shigueo Watanabe, coordinador del Instituto Escolhas, que colaboró en el estudio.

Un perro permanece en el embalse de Atibainha, en Nazaré Paulista, en el estado de Sao Paulo, Brasil, el 25 de febrero de 2015. (Xinhua/Luis Moura/AGENCIA ESTADO)

"Hay varias cuestiones que deben ser llevadas más en serio. Hay dudas sobre la precisión de las medidas de los embalses brasileños. No hay medidas suficientes de retirada de agua de ríos, reservatorios, aguas subterráneas, muchas veces clandestina", comentó Watanabe.

Según él, "los costes del agua no están identificados. ¿Quién paga por otros efectos del uso o de contención del uso de agua? Es muy difícil dar el valor adecuado a un bien cuando ni al menos se sabe su posible escasez. Si no es posible dar valor al bien, ¿cómo saber para quién y cómo distribuirlo?".

Para Mário Menel, presidente del Foro de las Asociaciones del Sector Eléctrico (Fase) de Brasil, la escasez de agua "no es una cuestión abstracta. No es posible planear la expansión de la oferta de energía eléctrica si no se sabe el coste real de una central, porque se desconoce el valor del agua".

"De la misma forma, no se sabe le coste real de la producción agrícola cuando el productor, sin medida o criterio, usa el agua que también abastece un pantano que sirve también a una central hidroeléctrica, transporte, pesca, abastecimiento humano", dijo.

El estudio sugirió que Brasil necesita reconstruir los "vertidos" de agua natural que hay en el sistema cada año, medir mejor el agua de la lluvia y medir mejor la extracción de agua para la agricultura y el gasto de agua de las termoeléctricas, cada vez más importantes para la oferta de energía en el país.

Ya se sabe que la abundancia de agua en Brasil es un mito, dijeron los autores del informe, y añadieron que ahora se necesita medir la escasez e inventar un sistema para administrarla de forma más eficaz.

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