BRASILIA, 8 mar (Xinhua) -- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, advirtió hoy que el país estará al borde del caos en caso de que la iniciativa de reforma al sistema de pensiones no sea aprobada en el Congreso.
"Brasil es un país que si continúa sin reformas la tendencia nuestra es llegar al borde del caos, y no queremos eso; entonces esa es la política y la forma en que nos acercamos al Parlamento brasileño", declaró.
El mandatario se mostró, sin embargo, optimista de que la reforma será aprobada en el primer semestre.
"Es muy fácil, puede llegar allí en una semana en la Cámara (de Diputados) y en una semana en el Senado, y estar solucionada la cuestión", dijo el mandatario al destacar la importancia de que la reforma sea aprobada con celeridad.
Señaló que el gobierno hará todo lo posible para que el texto enviado al Congreso no sea alterado significativamente, pero dijo que respeta la "autonomía del Congreso si se hace algún cambio".
"Hay interés de todos, de Rodrigo Maia (presidente de la Cámara de Diputados), de Davi Alcolumbre (presidente del Senado), de muchos parlamentarios. Sabemos que en algún aspecto es una medida amarga, pero es una respuesta a la política sin responsabilidad que se ha hecho en los últimos. Hay que entrar con freno de mano ahora", afirmó.
Bolsonaro dijo que los militares también van a ser incluidos en la reforma, y que "nadie quedará fuera".
El presidente aseguró que el gobierno tiene "una manera diferente de hacer política", y que intenta convencer a los legisladores de la necesidad de la reforma a través de un "sentido patriótico".
Según un informe elaborado por la Secretaría de Política Económica, la economía brasileña puede entrar en recesión nuevamente en 2020, en caso de que la reforma de pensiones no fuera aprobada este año por el Congreso.
El proyecto debe ser votado por una mayoría calificada, lo cual obliga al gobierno a una amplia negociación con las numerosas bancadas partidarias.
La reforma prevé el aumento de la edad mínima para jubilación en 65 años para los hombres y 62 para las mujeres.
También endurece las reglas de jubilación y reduce los gastos del gobierno en el pago de beneficios, con el objetivo de llegar a un ahorro para las arcas públicas de unos 1,16 billones de reales (unos 315.000 millones de dólares) en 10 años. Fin









