ESPECIAL: De la Nao de China a las compras digitales en Latinoamérica

Spanish.xinhuanet.com   2018-10-30 18:28:20

Por Fernando Muñoz Moreno y Chen Yin

BEIJING, 30 oct (Xinhua) -- Ocho meses tardaba en regresar la Nao de China con los preciosos productos latinoamericanos que eran esperados en toda Asia. La tecnología permite que hoy solo sea necesario un clic en la pantalla para que los chinos reciban en unos días sus mercancías del otro lado del mundo.

El desarrollo del comercio entre estas dos regiones ha experimentado altibajos a través de la historia, pero ha sido constante el flujo de bienes e intercambios a través de los años desde que la Nao de China, conocida también como el Galeón de Manila, inició los intercambios comerciales en el siglo XVI.

La ruta marítima en aquel entonces no distaba mucho de los productos que hoy llegan a China desde los países de América Latina y el Caribe: metales, productos alimenticios, vinos y una amplia variedad de artesanías que iban de occidente a oriente y viceversa, y ayudaron a moldear el comercio bilateral entre las dos regiones.

El rápido desarrollo económico de China en los últimos años llevó a que se desarrollara una importante red de puertos navieros en las costas sobre el Pacífico latinoamericano para suplir de materias primas a la "fábrica del mundo".

El Canal de Panamá también experimentó un auge en el número de buques que usan sus exclusas, especialmente gracias a los barcos chinos que llevaron al país asiático a ser el segundo usuario más importante de la vía interoceánica, después de Estados Unidos.

"El comercio bilateral entre China y América Latina ha experimentado un 'boom' muy rápido en estos 20 años, pero lamentablemente durante estos años ha existido un problema que no es muy fácil de resolver y es el déficit en el comercio entre China con algunos países latinoamericanos", asegura Li Ziying.

La directora del Centro de Estudios de la Alianza del Pacífico e investigadora de la Universidad de Economía y Comercio Internacional (UIBE) de China considera que ambas partes están buscando algunos canales para resolver ese problema.

Además tratan de solucionar otros inconvenientes como aumentar la oferta de exportación de bienes con valor agregado por parte de los países latinoamericanos a China y que estos no solo se limiten, como hasta ahora, a materias primas.

Para ayudar a solventar estos aspectos y otros propios del comercio, se celebrará en Shanghai la primera Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) del 5 al 10 de noviembre, con la participación de más de 130 países y regiones.

"Esta es una iniciativa de parte del Gobierno chino y expresa nuestro deseo de resolver el problema del déficit comercial con nuestros socios comerciales y seguramente nos ofrece un estante o escaparate para mostrar los productos típicos de diferentes países y atraer la atención e interés de los consumidores chinos", explica Li.

Esos consumidores e importadores chinos ya no deben esperar ocho meses para el arribo de sus mercancías gracias al creciente número de conexiones aéreas entre China y Latinoamérica.

La acelerada demanda de rutas aéreas entre las dos regiones ha sido vital para el acceso al mercado chino de productos alimenticios frescos de todos los rincones de América Latina y el Caribe.

Los aguacates o paltas peruanas, mexicanas y chilenas; las flores colombianas y ecuatorianas; la carne uruguaya y argentina; el tabaco cubano y dominicano, así como decenas de productos latinoamericanos se encuentran ya en los supermercados de las grandes ciudades chinas.

Esto no sería posible sin la creciente lista de opciones de transporte aéreo logístico y de pasajeros entre las dos regiones. El más reciente, un vuelo de Air China que aterrizó en Ciudad de Panamá el pasado 5 de abril.

Li asegura que lo mejor del incremento de las conexiones aéreas entre estas dos regiones es que "puede promover la realización de negocios a través del comercio digital".

"Hay muchos productos típicos latinoamericanos con diseños y factores culturales y artísticos, y estos son muy acogidos en el mercado chino", subraya al aclarar que este es un ejemplo de productos que se pueden ofrecer a través del "comercio digital, en tiendas de Internet y a través del transporte aéreo".

Las plataformas digitales son precisamente la forma más moderna y eficaz de hacer negocios hoy en día y de ahí que algunas empresas latinoamericanas tengan depositadas buena parte de sus esperanzas en el fortalecimiento de la logística interna regional y la promoción de sus productos en el mercado chino a través del comercio electrónico.

Dado que el comercio electrónico aún tiene mucho camino por recorrer en buena parte de la región, es necesario incrementar la inversión en infraestructuras virtuales que permitan un desarrollo sostenible de los lazos sino-latinoamericanos.

El comercio electrónico puede servir como un puente que integre a las economías a los dos lados del Pacífico y permita eludir factores desfavorables que han mantenido a las empresas latinoamericanas dependientes de las exportaciones de materias primas.

A modo de ejemplo, Alibaba es una plataforma de compras digitales, que no solo vende artículos chinos hacia el mundo, sino también es la puerta para los productos de alta calidad que quieren ingresar al cada vez más demandante mercado chino.

En palabras de Alicia Girón, directora del programa de Estudios sobre Asia y África de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), si Latinoamérica aprovecha la oportunidad, el comercio digital puede ser el "rey Midas" para la región.

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ESPECIAL: De la Nao de China a las compras digitales en Latinoamérica

Spanish.xinhuanet.com 2018-10-30 18:28:20

Por Fernando Muñoz Moreno y Chen Yin

BEIJING, 30 oct (Xinhua) -- Ocho meses tardaba en regresar la Nao de China con los preciosos productos latinoamericanos que eran esperados en toda Asia. La tecnología permite que hoy solo sea necesario un clic en la pantalla para que los chinos reciban en unos días sus mercancías del otro lado del mundo.

El desarrollo del comercio entre estas dos regiones ha experimentado altibajos a través de la historia, pero ha sido constante el flujo de bienes e intercambios a través de los años desde que la Nao de China, conocida también como el Galeón de Manila, inició los intercambios comerciales en el siglo XVI.

La ruta marítima en aquel entonces no distaba mucho de los productos que hoy llegan a China desde los países de América Latina y el Caribe: metales, productos alimenticios, vinos y una amplia variedad de artesanías que iban de occidente a oriente y viceversa, y ayudaron a moldear el comercio bilateral entre las dos regiones.

El rápido desarrollo económico de China en los últimos años llevó a que se desarrollara una importante red de puertos navieros en las costas sobre el Pacífico latinoamericano para suplir de materias primas a la "fábrica del mundo".

El Canal de Panamá también experimentó un auge en el número de buques que usan sus exclusas, especialmente gracias a los barcos chinos que llevaron al país asiático a ser el segundo usuario más importante de la vía interoceánica, después de Estados Unidos.

"El comercio bilateral entre China y América Latina ha experimentado un 'boom' muy rápido en estos 20 años, pero lamentablemente durante estos años ha existido un problema que no es muy fácil de resolver y es el déficit en el comercio entre China con algunos países latinoamericanos", asegura Li Ziying.

La directora del Centro de Estudios de la Alianza del Pacífico e investigadora de la Universidad de Economía y Comercio Internacional (UIBE) de China considera que ambas partes están buscando algunos canales para resolver ese problema.

Además tratan de solucionar otros inconvenientes como aumentar la oferta de exportación de bienes con valor agregado por parte de los países latinoamericanos a China y que estos no solo se limiten, como hasta ahora, a materias primas.

Para ayudar a solventar estos aspectos y otros propios del comercio, se celebrará en Shanghai la primera Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) del 5 al 10 de noviembre, con la participación de más de 130 países y regiones.

"Esta es una iniciativa de parte del Gobierno chino y expresa nuestro deseo de resolver el problema del déficit comercial con nuestros socios comerciales y seguramente nos ofrece un estante o escaparate para mostrar los productos típicos de diferentes países y atraer la atención e interés de los consumidores chinos", explica Li.

Esos consumidores e importadores chinos ya no deben esperar ocho meses para el arribo de sus mercancías gracias al creciente número de conexiones aéreas entre China y Latinoamérica.

La acelerada demanda de rutas aéreas entre las dos regiones ha sido vital para el acceso al mercado chino de productos alimenticios frescos de todos los rincones de América Latina y el Caribe.

Los aguacates o paltas peruanas, mexicanas y chilenas; las flores colombianas y ecuatorianas; la carne uruguaya y argentina; el tabaco cubano y dominicano, así como decenas de productos latinoamericanos se encuentran ya en los supermercados de las grandes ciudades chinas.

Esto no sería posible sin la creciente lista de opciones de transporte aéreo logístico y de pasajeros entre las dos regiones. El más reciente, un vuelo de Air China que aterrizó en Ciudad de Panamá el pasado 5 de abril.

Li asegura que lo mejor del incremento de las conexiones aéreas entre estas dos regiones es que "puede promover la realización de negocios a través del comercio digital".

"Hay muchos productos típicos latinoamericanos con diseños y factores culturales y artísticos, y estos son muy acogidos en el mercado chino", subraya al aclarar que este es un ejemplo de productos que se pueden ofrecer a través del "comercio digital, en tiendas de Internet y a través del transporte aéreo".

Las plataformas digitales son precisamente la forma más moderna y eficaz de hacer negocios hoy en día y de ahí que algunas empresas latinoamericanas tengan depositadas buena parte de sus esperanzas en el fortalecimiento de la logística interna regional y la promoción de sus productos en el mercado chino a través del comercio electrónico.

Dado que el comercio electrónico aún tiene mucho camino por recorrer en buena parte de la región, es necesario incrementar la inversión en infraestructuras virtuales que permitan un desarrollo sostenible de los lazos sino-latinoamericanos.

El comercio electrónico puede servir como un puente que integre a las economías a los dos lados del Pacífico y permita eludir factores desfavorables que han mantenido a las empresas latinoamericanas dependientes de las exportaciones de materias primas.

A modo de ejemplo, Alibaba es una plataforma de compras digitales, que no solo vende artículos chinos hacia el mundo, sino también es la puerta para los productos de alta calidad que quieren ingresar al cada vez más demandante mercado chino.

En palabras de Alicia Girón, directora del programa de Estudios sobre Asia y África de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), si Latinoamérica aprovecha la oportunidad, el comercio digital puede ser el "rey Midas" para la región.

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