(Rusia 2018) ESPECIAL: El Mundial más allá de los sentidos

Spanish.xinhuanet.com   2018-06-29 07:40:12

Por César Mariño García

BOGOTA, 28 jun (Xinhua) -- Sentados frente a frente y deslizando los dedos sobre una tabla en la que sobresale el relieve de las líneas de un campo de fútbol, César y José disfrutan el encuentro entre las selecciones de Senegal y Colombia en el Mundial Rusia 2018.

Uno de ellos, José, no ve ni escucha. Debido al síndrome de Usher, una enfermedad que ataca primero la audición y con el tiempo se lleva también el sentido de la vista, José debe apoyarse en César para entender cada una de las jugadas y todos los instantes del partido que define el paso de la selección de Colombia a los octavos de final del torneo.

Mientras en el entorno el sonido de las cornetas, el estruendo de los tambores y los gritos de los aficionados opacan la narración del locutor, César dirige las manos de José en la pequeña maqueta para explicarle por medio del tacto lo que no capta por la vista y el oído.

"Realmente es muy importante, es como si lo viera, puedo sentir el partido a través de la tabla, me trasmite todas las emociones, como si estuviera viéndolo y sintiéndolo dentro del mismo estadio. Sentir a las personas gritar, sentir los tambores y la gente que está saltando, eso me emociona mucho y me siento orgulloso de vivir en el país que vivo que es Colombia", dijo José Richard sobre su experiencia sensorial.

Ambos son en Colombia un ejemplo de las manifestaciones de solidaridad que suscita la afición al deporte más popular del planeta.

Una solidaridad que por medio del trabajo en equipo ha logrado mantener intacta la pasión de una persona, quien ya no puede ver las elaboradas jugadas de su equipo ni escuchar los exaltados goles narrados por los locutores.

Mediante un complejo sistema de señales sobre las manos, César Daza, quien dirige en Bogotá la fundación Sin Límites SC, ha logrado que personas con diferentes discapacidades auditivas y visuales lleven una vida completamente normal y no se pierdan esas significativas alegrías.

"En este momento nosotros tenemos muchas invitaciones, no solamente de empresas, sino de universidades y de colegios para poder enviar nuestro mensaje, estamos haciendo conferencias a nivel internacional", explicó.

"Hace poco regresamos de Barcelona, nos invitó precisamente la liga Europa para llevar este mensaje y es lo que queremos seguir haciendo", agregó César Daza sobre su labor pedagógica y motivadora.

Además, asegura que en su trabajo el aprendizaje consiste en una retroalimentación con cada una de las personas a las que él enseña a comunicarse con el lenguaje de señas.

"Realmente ha sido de mucho aprendizaje, porque no solamente es José Richard el que está aprendiendo, yo como ser humano o como persona he podido identificar que puedo llegar a ser más ciego o más sordo que él", comentó.

"Con este trabajo he aprendido a preocuparme más por los demás, a servir más a los demás, y ese es el legado que queremos dejar con José Richard: la discapacidad está en nuestra mente y no en nuestro cuerpo", aseguró.

Ambos aficionados, a quienes el amor por el fútbol ha convertido en amigos, trabajan en diferentes proyectos para incentivar una cultura de inclusión hacia las personas en condición de discapacidad en los ámbitos laborales y culturales de la sociedad.

Este trabajo ha permitido que José Richard sea el primer colombiano sordo e invidente en recibir el grado de operario de panadería en el Sistema Nacional de Aprendizaje, la entidad de formación técnica más importante del Estado colombiano.

También ha posibilitado que este aficionado que disfrutaba del fútbol cuando era niño viendo los partidos del equipo bogotano Millonarios, aún hable con propiedad de lo que ocurre en Rusia 2018.

"Es muy interesante lo que está pasando en este Mundial, pues algunos de los equipos que creíamos que iban arriba van hacia abajo, y lo único que tengo en estos momentos son palabras de ánimo y aliento para la selección Colombia", dijo José Richard en lenguaje de señas.

Al minuto 73 del partido, en un tiro de esquina cobrado por el futbolista colombiano, Juan Fernando Quintero, y tras un poderoso cabezazo del defensa Jerry Mina, marca el gol que le da la victoria a Colombia 1-0 ante Senegal y su paso a la siguiente ronda.

Los gritos de gol y la euforia retumban en el recinto.

La vibración alcanza el cuerpo de José Richard quien, gracias a la ayuda de César Daza y su complejo lenguaje de señas, se ha enterado que su selección está un paso más cerca de la final.

Entre saltos, ambos se abrazan y dejan ver la felicidad porque juntos han superado a la oscuridad y al silencio de la discapacidad física.

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(Rusia 2018) ESPECIAL: El Mundial más allá de los sentidos

Spanish.xinhuanet.com 2018-06-29 07:40:12

Por César Mariño García

BOGOTA, 28 jun (Xinhua) -- Sentados frente a frente y deslizando los dedos sobre una tabla en la que sobresale el relieve de las líneas de un campo de fútbol, César y José disfrutan el encuentro entre las selecciones de Senegal y Colombia en el Mundial Rusia 2018.

Uno de ellos, José, no ve ni escucha. Debido al síndrome de Usher, una enfermedad que ataca primero la audición y con el tiempo se lleva también el sentido de la vista, José debe apoyarse en César para entender cada una de las jugadas y todos los instantes del partido que define el paso de la selección de Colombia a los octavos de final del torneo.

Mientras en el entorno el sonido de las cornetas, el estruendo de los tambores y los gritos de los aficionados opacan la narración del locutor, César dirige las manos de José en la pequeña maqueta para explicarle por medio del tacto lo que no capta por la vista y el oído.

"Realmente es muy importante, es como si lo viera, puedo sentir el partido a través de la tabla, me trasmite todas las emociones, como si estuviera viéndolo y sintiéndolo dentro del mismo estadio. Sentir a las personas gritar, sentir los tambores y la gente que está saltando, eso me emociona mucho y me siento orgulloso de vivir en el país que vivo que es Colombia", dijo José Richard sobre su experiencia sensorial.

Ambos son en Colombia un ejemplo de las manifestaciones de solidaridad que suscita la afición al deporte más popular del planeta.

Una solidaridad que por medio del trabajo en equipo ha logrado mantener intacta la pasión de una persona, quien ya no puede ver las elaboradas jugadas de su equipo ni escuchar los exaltados goles narrados por los locutores.

Mediante un complejo sistema de señales sobre las manos, César Daza, quien dirige en Bogotá la fundación Sin Límites SC, ha logrado que personas con diferentes discapacidades auditivas y visuales lleven una vida completamente normal y no se pierdan esas significativas alegrías.

"En este momento nosotros tenemos muchas invitaciones, no solamente de empresas, sino de universidades y de colegios para poder enviar nuestro mensaje, estamos haciendo conferencias a nivel internacional", explicó.

"Hace poco regresamos de Barcelona, nos invitó precisamente la liga Europa para llevar este mensaje y es lo que queremos seguir haciendo", agregó César Daza sobre su labor pedagógica y motivadora.

Además, asegura que en su trabajo el aprendizaje consiste en una retroalimentación con cada una de las personas a las que él enseña a comunicarse con el lenguaje de señas.

"Realmente ha sido de mucho aprendizaje, porque no solamente es José Richard el que está aprendiendo, yo como ser humano o como persona he podido identificar que puedo llegar a ser más ciego o más sordo que él", comentó.

"Con este trabajo he aprendido a preocuparme más por los demás, a servir más a los demás, y ese es el legado que queremos dejar con José Richard: la discapacidad está en nuestra mente y no en nuestro cuerpo", aseguró.

Ambos aficionados, a quienes el amor por el fútbol ha convertido en amigos, trabajan en diferentes proyectos para incentivar una cultura de inclusión hacia las personas en condición de discapacidad en los ámbitos laborales y culturales de la sociedad.

Este trabajo ha permitido que José Richard sea el primer colombiano sordo e invidente en recibir el grado de operario de panadería en el Sistema Nacional de Aprendizaje, la entidad de formación técnica más importante del Estado colombiano.

También ha posibilitado que este aficionado que disfrutaba del fútbol cuando era niño viendo los partidos del equipo bogotano Millonarios, aún hable con propiedad de lo que ocurre en Rusia 2018.

"Es muy interesante lo que está pasando en este Mundial, pues algunos de los equipos que creíamos que iban arriba van hacia abajo, y lo único que tengo en estos momentos son palabras de ánimo y aliento para la selección Colombia", dijo José Richard en lenguaje de señas.

Al minuto 73 del partido, en un tiro de esquina cobrado por el futbolista colombiano, Juan Fernando Quintero, y tras un poderoso cabezazo del defensa Jerry Mina, marca el gol que le da la victoria a Colombia 1-0 ante Senegal y su paso a la siguiente ronda.

Los gritos de gol y la euforia retumban en el recinto.

La vibración alcanza el cuerpo de José Richard quien, gracias a la ayuda de César Daza y su complejo lenguaje de señas, se ha enterado que su selección está un paso más cerca de la final.

Entre saltos, ambos se abrazan y dejan ver la felicidad porque juntos han superado a la oscuridad y al silencio de la discapacidad física.

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