Imagen del 14 de mayo de 2018 del escultor Elson Rocuant trabajando en su taller, en la comuna Navidad de la provincia de Cardenal Caro, en la Región del Libertador General Bernardo O'Higgins, Chile.(Xinhua/Jorge Villegas)
Por Cristóbal Chávez Bravo
NAVIDAD, Chile, 30 may (Xinhua) -- Transformar una inerte piedra en una obra de arte es la misión de escultores de la comuna de Navidad, al sur de la capital chilena, quienes con dedicación y creatividad dan vida y belleza a esta abundante y común materia prima.
A los pies de La Boca, una localidad de Navidad que dista a dos horas al sur de Santiago, está la desembocadura del río Rapel, un torrente que baña largas quebradas y playas de la zona centro de Chile.
En este lugar, el escultor Pedro Salinas busca piedras entre el mar, los musgos y la vida marina.
Con la materia prima seleccionada, Salinas sube por las lomas de La Boca a su casa, donde tiene su taller, o más bien la mesa e instrumentos con que realiza su trabajo; no necesita más que esto para ser un artista.
Con las piedras puestas en la mesa y la idea de lo que quiere crear en la mente, el chileno saca las herramientas necesarias para cortar, pulir y tallar el rocoso elemento.
"Fui descubriendo que le podía dar un poco de vida a las piedras, como con el pulido, que refleja un poco más los tonos", señaló Salinas a Xinhua, quien comenzó en este oficio sólo por un apremio económico.
Y así transforma las piedras en mobiliarios, adornos o esculturas de gran valor.
El escultor afirmó que su inspiración la obtiene del mismo mar: las caracolas, estrellas o el mismo oleaje ondulante del agua que impregna en una roca con martillo y cincel.
El estruendoso ruido de los instrumentos hace pensar que Salinas está trabajando con grandes materiales, pero es sólo el contacto de sus instrumentos con la dura piedra, un trabajo que requiere de gran dedicación y esfuerzo.
"Me gusta esto porque la gente valora mi trabajo, es algo que me motiva a seguir adelante, porque le doy vida y utilidad a las piedras", señaló Salinas.
Pero este navidaíno no es el único chileno que logró ver belleza en una roca. Como ejemplo están los poemas del Nobel de Literatura Pablo Neruda, quien publicó en 1961 la antología "Las piedras de Chile".
"Se despiden los ríos en el hielo/ El aire se ha casado con la nieve/ No hay calles ni caballos/ Y el único edificio/ Lo construyó la piedra", versó el bate sudamericano, quien, tal como Salinas, vio la belleza en una roca.
Sin embargo, en la misma localidad, pero más cerca del mar que de los montes, otro escultor no sólo utiliza las piedras como materia prima, sino como inspiración.
Elson Rocuant es licenciado de arte, pintor y grabador, e iluminado por las rocas, pero con una visión sustentable, fabrica mobiliario y adornos con una fibra natural que imita la piedra.
"Este es un cemento con fibra natural, a base de papel u otras fibras recicladas, que tiene un retardante. Es liviano, resistente y moldeable y es especial para hacer maceteros, piletas o elementos de jardinería", aseveró a Xinhua Rocuant.
El artesano afirmó que gracias a que esta fibra es igual de consistente que una roca, pero más liviana, también la utiliza para hacer esculturas o trabajos en superficies grandes.
La especialidad de Rocuant son los maceteros con elaborados y llamativos diseños inspirados en el mar.
"La ventaja de esto es que además de ser más ecológico, ayuda mucho a las plantas, porque los materiales de plástico calientan la tierra y las raíces", dijo el creador.
Al igual que su vecino Salinas, el obrador de Rocuant es su misma casa, que mira al frío e inspirador océano Pacífico austral y donde también tiene montado un restorán.
Estos escultores, a similitud de Neruda, trabajan con uno de los elementos más básicos de la tierra y enseñan que la belleza la podemos encontrar hasta en una piedra.
















