ESPECIAL: Calentamiento global amenaza a peruanos

Spanish.xinhuanet.com   2017-08-26 06:55:27

Por Juan Limachi

LIMA, 25 ago (Xinhua) -- El Río Rímac, uno de los principales afluentes que suministra agua a la mayor planta potabilizadora de Lima, ha visto disminuir su caudal en los últimos años por el calentamiento global, alertaron autoridades.

"En esta zona veíamos antes bastantes glaciales. El cambio climático ha hecho que las variables del clima, que son la temperatura, viento y humedad, hayan cambiado", dijo la gerente de producción del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal), Yolanda Andía.

Tras un recorrido por las alturas de la región central de Junín, Andía detalló que en las últimas décadas las imágenes de los glaciales en las regiones andinas reflejan un retroceso preocupante que se traduce en la disminución del caudal del Rímac.

El río fue bautizado por los incas con este nombre quechua, que significa "hablador", por el sonido de las piedras al bajar desde unos 4.000 metros de altitud.

"Por ejemplo, en el caso de la temperatura, anteriormente en la zona de glaciales era de 0,2 a 0,3 grados (por década) menos de lo que se registra ahora. Ese incremento de la temperatura hace que los glaciales se derritan", precisó.

Según Andía, debido a este fenómeno climático en las altas montañas, los glaciales se van acortando y no aportan en los meses de verano agua suficiente al Rímac, lo que obliga a adoptar medidas alternativas.

"Aquí trabajamos todo el año, primero en la época de lluvias, hacemos la cosecha de agua, que quiere decir recoger todas las aguas a través de las bocatomas, canales, túneles, conductos y llenamos represas", dijo.

El trabajo de los expertos y técnicos consiste en garantizar que el agua sea almacenada de manera adecuada, después de pasar por 17 bocatomas, siete canales, ocho kilómetros de túneles y varios otros procesos.

"Durante los meses de lluvia, para que el flujo sea continuo, nosotros trabajamos limpiando esos canales y bocatomas porque también hay deslizamientos de materiales, de residuos sólidos, que si no los limpiáramos obstruyen y perderíamos el agua almacenada", sostuvo.

Andía y su equipo se encargan de supervisar durante las 24 horas del días el difícil proceso de acopio de agua en las alturas y garantizar que llegue puntual a la planta potabilizadora de la Atarjea, en la zona este de la capital peruana, después de recorrer unos 160 kilómetros del cauce del Rímac.

Uno de los obstáculos que enfrentan los expertos peruanos para obtener agua es la agreste naturaleza que les rodea, porque cuando las lluvias se intensifican, hay deslizamientos de lodo de los cerros, situación que contamina el agua.

El ingeniero encargado del Proceso de Saneamiento del Agua, Harold Castillo, en la planta potabilizadora La Atarjea, explicó que durante el año enfrentan dos temporadas bien marcadas que determina el afluente del Rímac: verano e invierno.

"La temporada de avenida (invierno) es cuando hay mayor caudal del río, que se da entre los meses de diciembre a marzo y, a partir de abril hasta noviembre o inicios de diciembre, es la temporada de estiaje (verano), cuando el río trae menor caudal", subrayó.

Castillo sostuvo que éste es el momento en que ellos deben saber cómo distribuir el agua en Lima, una urbe de 9,1 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 1,5 millones carecen del servicio de agua potable.

Durante una visita a esta planta potabilizadora, el experto precisó que desde su construcción ha garantizado agua a sus habitantes, pero en las últimas décadas, debido al crecimiento desmesurado de Lima, en los periféricos barrios populares no hay agua o llega por horas.

"La Atarjea tiene una capacidad de producción de agua, en promedio de 19 metros cúbicos por segundo. Es una planta que tiene gran capacidad de producción en términos de caudal", subrayó.

Actualmente Lima cuenta con tres plantas potabilizadoras: La Atarjea, Huachipa y Chillón, de las cuales, la última se alimenta del río Chillón, ubicada al norte de la capital peruana, y las dos primeras plantas se nutren del río Rímac, que desciende de los andes.

"En época de verano, la capacidad se incrementa a 20 o 22 metros cúbicos por segundo, por la demanda propia de la temporada, pero estamos en la capacidad de suplir el incremento de la demanda", aseguró.

Castillo también indicó que, no solamente es la naturaleza agreste la que se ha convertido en un reto para los peruanos, sino que la creciente actividad industrial, comercial y minera, amenaza la limpieza del caudal de este río.

"Tenemos que tener en cuenta que a lo largo del trayecto del Rímac, que tiene un promedio de 160 kilómetros hasta la desembocadura, hay diversos actores, empresas hidroeléctricas, empresas agrícolas, usuarios domésticos, mineras y, lamentablemente, en algunos casos se realizan algunas descargas que no están siendo controladas", sostuvo.

Como ejemplo de este reto, durante la temporada, pasada cuando se dio el fenómeno de El Niño Costero, hubo inundaciones y deslizamiento de tierras, dejando como saldo alrededor de 300 toneladas de lodo en la planta potabilizadora.

Este problema obligó a suspender el suministro de agua en la mitad de los distritos de Lima provocando caos y desesperación.

"Eso trae como consecuencia que la calidad del afluente a la planta de tratamiento no sea adecuada, es por eso que tenemos que implementar diversos tratamientos para el proceso", subrayó.

Castillo dijo que entre el personal de esta potabilizadora hay técnicos, ingenieros sanitarios, químicos y civiles, personal de mantenimiento e infraestructura y administradores, para garantizar el agua a los 9,1 millones de residentes en la urbe.

El presupuesto de esta planta es de 100 millones de soles al año (44 millones de dólares) y todo esto se encuentra enmarcado dentro de un plan maestro optimizado con miras a la celebración del bicentenario de la independencia de este país en 2021.

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Spanish.xinhuanet.com 2017-08-26 06:55:27

Por Juan Limachi

LIMA, 25 ago (Xinhua) -- El Río Rímac, uno de los principales afluentes que suministra agua a la mayor planta potabilizadora de Lima, ha visto disminuir su caudal en los últimos años por el calentamiento global, alertaron autoridades.

"En esta zona veíamos antes bastantes glaciales. El cambio climático ha hecho que las variables del clima, que son la temperatura, viento y humedad, hayan cambiado", dijo la gerente de producción del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal), Yolanda Andía.

Tras un recorrido por las alturas de la región central de Junín, Andía detalló que en las últimas décadas las imágenes de los glaciales en las regiones andinas reflejan un retroceso preocupante que se traduce en la disminución del caudal del Rímac.

El río fue bautizado por los incas con este nombre quechua, que significa "hablador", por el sonido de las piedras al bajar desde unos 4.000 metros de altitud.

"Por ejemplo, en el caso de la temperatura, anteriormente en la zona de glaciales era de 0,2 a 0,3 grados (por década) menos de lo que se registra ahora. Ese incremento de la temperatura hace que los glaciales se derritan", precisó.

Según Andía, debido a este fenómeno climático en las altas montañas, los glaciales se van acortando y no aportan en los meses de verano agua suficiente al Rímac, lo que obliga a adoptar medidas alternativas.

"Aquí trabajamos todo el año, primero en la época de lluvias, hacemos la cosecha de agua, que quiere decir recoger todas las aguas a través de las bocatomas, canales, túneles, conductos y llenamos represas", dijo.

El trabajo de los expertos y técnicos consiste en garantizar que el agua sea almacenada de manera adecuada, después de pasar por 17 bocatomas, siete canales, ocho kilómetros de túneles y varios otros procesos.

"Durante los meses de lluvia, para que el flujo sea continuo, nosotros trabajamos limpiando esos canales y bocatomas porque también hay deslizamientos de materiales, de residuos sólidos, que si no los limpiáramos obstruyen y perderíamos el agua almacenada", sostuvo.

Andía y su equipo se encargan de supervisar durante las 24 horas del días el difícil proceso de acopio de agua en las alturas y garantizar que llegue puntual a la planta potabilizadora de la Atarjea, en la zona este de la capital peruana, después de recorrer unos 160 kilómetros del cauce del Rímac.

Uno de los obstáculos que enfrentan los expertos peruanos para obtener agua es la agreste naturaleza que les rodea, porque cuando las lluvias se intensifican, hay deslizamientos de lodo de los cerros, situación que contamina el agua.

El ingeniero encargado del Proceso de Saneamiento del Agua, Harold Castillo, en la planta potabilizadora La Atarjea, explicó que durante el año enfrentan dos temporadas bien marcadas que determina el afluente del Rímac: verano e invierno.

"La temporada de avenida (invierno) es cuando hay mayor caudal del río, que se da entre los meses de diciembre a marzo y, a partir de abril hasta noviembre o inicios de diciembre, es la temporada de estiaje (verano), cuando el río trae menor caudal", subrayó.

Castillo sostuvo que éste es el momento en que ellos deben saber cómo distribuir el agua en Lima, una urbe de 9,1 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 1,5 millones carecen del servicio de agua potable.

Durante una visita a esta planta potabilizadora, el experto precisó que desde su construcción ha garantizado agua a sus habitantes, pero en las últimas décadas, debido al crecimiento desmesurado de Lima, en los periféricos barrios populares no hay agua o llega por horas.

"La Atarjea tiene una capacidad de producción de agua, en promedio de 19 metros cúbicos por segundo. Es una planta que tiene gran capacidad de producción en términos de caudal", subrayó.

Actualmente Lima cuenta con tres plantas potabilizadoras: La Atarjea, Huachipa y Chillón, de las cuales, la última se alimenta del río Chillón, ubicada al norte de la capital peruana, y las dos primeras plantas se nutren del río Rímac, que desciende de los andes.

"En época de verano, la capacidad se incrementa a 20 o 22 metros cúbicos por segundo, por la demanda propia de la temporada, pero estamos en la capacidad de suplir el incremento de la demanda", aseguró.

Castillo también indicó que, no solamente es la naturaleza agreste la que se ha convertido en un reto para los peruanos, sino que la creciente actividad industrial, comercial y minera, amenaza la limpieza del caudal de este río.

"Tenemos que tener en cuenta que a lo largo del trayecto del Rímac, que tiene un promedio de 160 kilómetros hasta la desembocadura, hay diversos actores, empresas hidroeléctricas, empresas agrícolas, usuarios domésticos, mineras y, lamentablemente, en algunos casos se realizan algunas descargas que no están siendo controladas", sostuvo.

Como ejemplo de este reto, durante la temporada, pasada cuando se dio el fenómeno de El Niño Costero, hubo inundaciones y deslizamiento de tierras, dejando como saldo alrededor de 300 toneladas de lodo en la planta potabilizadora.

Este problema obligó a suspender el suministro de agua en la mitad de los distritos de Lima provocando caos y desesperación.

"Eso trae como consecuencia que la calidad del afluente a la planta de tratamiento no sea adecuada, es por eso que tenemos que implementar diversos tratamientos para el proceso", subrayó.

Castillo dijo que entre el personal de esta potabilizadora hay técnicos, ingenieros sanitarios, químicos y civiles, personal de mantenimiento e infraestructura y administradores, para garantizar el agua a los 9,1 millones de residentes en la urbe.

El presupuesto de esta planta es de 100 millones de soles al año (44 millones de dólares) y todo esto se encuentra enmarcado dentro de un plan maestro optimizado con miras a la celebración del bicentenario de la independencia de este país en 2021.

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