BUENOS AIRES, 3 jul (Xinhua) -- La decisión del gobierno argentino de emitir un bono de deuda a 100 años ha dividido a los economistas, con un respaldo completo de expertos cercanos a las políticas del presidente de Argentina, Mauricio Macri, y cuestionamientos por "endeudar" al país a largo plazo entre especialistas distantes del oficialismo.
La medida fue adoptada el 19 de junio, cuando la tercera economía de América Latina emitió un bono de deuda con plazo de un siglo por un monto de 2.750 millones de dólares, por los que pagará una tasa de interés de 7,92 por ciento.
"Esta operación se enmarca en el objetivo del gobierno nacional de asegurar el financiamiento en las mejores condiciones posibles para el crecimiento de la economía y la generación de empleo", aseguró en un comunicado el Ministerio de Finanzas, a cargo de Luis Caputo.
"A pesar de la incertidumbre actual en los mercados internacionales, el gobierno demuestra, gracias a su gestión, la capacidad de obtener financiamiento a muy largo plazo y a las tasas nominales más baja de la historia argentina", añadió el Ministerio en su documento.
Para el funcionario, "una emisión de este tipo es posible gracias a que logramos recuperar la credibilidad y la confianza del mundo en Argentina y en el futuro de nuestra economía".
Su par de Hacienda, Nicolás Dujovne, dijo en un seminario económico organizado por la publicación Financial Times que la emisión "no es una extravagancia argentina", ya que otros países, como México, Bélgica, Irlanda, Dinamarca o Suecia, también tienen emisiones de bonos soberanos a 100 años.
"Hay una decisión de diversificar vencimientos de la deuda. Tomar deuda larga a tasa fija es tomar un seguro contra aumentos en las tasas de interés. Hay muchas chances de que esta tasa termine siendo barata", indicó Dujovne.
El economista Emilio Ocampo, miembro del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso, dijo que se trata de "una operación financiera que debe ser juzgada con criterios financieros y no políticos", y que "desde el punto de vista financiero, dado el nivel de riesgo país de la Argentina, no hay mucha diferencia entre un bono a 100 años y uno a treinta".
"El valor presente de los primeros treinta años de intereses del primero equivale al 90% del capital e intereses del segundo", argumentó.
"En el año 2117, cuando venza el bono en cuestión, el monto a pagar va a ser irrisorio. La tasa de inflación anual promedio en los Estados Unidos desde 1917 hasta 2016 fue 3,27 %. Si en los próximos 100 años sigue en esos niveles, los 2.750 millones de dólares que el Estado nacional deberá pagar en 2117 equivalen a 110 millones hoy. Y si la tasa de inflación se mantuviera en los niveles actuales (1,5 %), a 620 millones", explicó el experto.
Sobre la tasa de interés a pagar, Ocampo indicó que "cualquier persona en sus cabales y conocedora de la historia argentina sospecha que una tasa de interés de 7,92 % es baja. La tasa de interés nominal promedio a la que se pudo endeudar el país a un plazo de diez años desde 1993 hasta hoy fue de aproximadamente 12 %", comparó.
En cambio, la medida causó malestar en otro espectro de economistas y expertos. De hecho, Claudio Lozano, precandidato a diputado nacional; Héctor Polino, precandidato a legislador de la ciudad de Buenos Aires, y María Barbagelata, precandidata a diputada nacional por el espacio Convocatoria Abierta por Buenos Aires, realizaron una denuncia penal contra Caputo por el bono.
"La colocación del bono a 100 años no cumple los requisitos legales básicos de la Ley de Presupuesto ni de la Ley de Administración Financiera del Estado. Tampoco se cumple la Ley que prohíbe la toma de deuda para la financiación de gasto público corriente", dijeron.
Para Lozano, "emitir deuda con el horizonte de un siglo por delante no tiene demostración racional alguna de capacidad de repago por parte de la Argentina".
Del mismo modo, diputados del Frente para la Victoria (oficialismo entre 2003 y 2015) presentaron una denuncia contra el presidente Macri y parte de su gabinete por la colocación del bono.
"Este fenomenal perjuicio es equivalente al fabuloso beneficio que obtienen los inversores, que en un lapso mínimo de una hora desde el lanzamiento de este bono por parte del Gobierno ya lo habían adquirido en su totalidad", dijeron en su presentación judicial.
Por su parte, el director del Observatorio de Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), Arnaldo Bocco, cuestionó la iniciativa, al sostener que "el gobierno encontró un espacio de confort en la colocación de deuda externa. Están acostumbrados a encarar el desajuste fiscal encontrando el acuerdo con acreedores externos".
"El gobierno llegó (al poder en diciembre de 2015) con 243 mil millones de dólares de deuda y hoy estamos arriba de 300 mil. Hemos aumentado la deuda en 60 mil millones de dólares en 18 meses y va camino a ser más alta en los meses que vienen", advirtió el experto, para quien el bono a 100 años "es una posición exótica. El gobierno salió a demostrar que el país estaba en condiciones de salir a los mercados, pero lo hace a una tasa de interés extraordinariamente alta".
Según un reciente estudio de la UMET, Argentina se endeudó durante en 2016, en monedas extranjeras y en peso, con tenedores externos por el equivalente a 48.343 millones de dólares.
La deuda externa bruta total -pública y privada- de Argentina ascendió a 204.509 millones de dólares al concluir el primer trimestre del año, lo que equivale a una suba de 16 por ciento interanual, según informó el miércoles pasado el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La deuda pública externa del gobierno nacional fue establecida en 128.482 millones de dólares, que supone un alza de 40 por ciento frente al primer trimestre del año pasado.
La deuda en títulos es de 100.212 millones de dólares, que equivale a un alza de 60 por ciento, mientras que los préstamos ascienden a 28.271 millones de dólares, con una reducción de 3,3 por ciento.









