ANALISIS: Asegura Lula a manifestantes que "aún hay tiempo" de arreglar gobierno

Spanish.xinhuanet.com   2016-03-19 10:52:19

BRASILIA, 18 mar (Xinhua) -- Coronando la jornada de manifestaciones contrarias al impeachment de la presidenta Dilma Rousseff y "contra el golpe", el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó en la noche del viernes que "aún hay tiempo de arreglar el gobierno", sugiriendo una tregua a la oposición en la aguda disputa política que sacude al país.

En un discurso ante una masiva concurrencia en la avenida Paulista, centro de Sao Paulo, Lula da Silva trazó los lineamientos de la tentativa de salvar al gobierno a través de una política destinada a recuperar las bases sociales que lo llevaron al poder.

El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva y Rousseff, junto a decenas de movimientos sociales, organizó actos políticos en todas las principales capitales del país, en un contrapunto a las manifestaciones opositoras pidiendo el juicio político de Rousseff realizadas el pasado domingo.

Aunque la concurrencia a los actos favorables al gobierno fue menor, mostró que mantiene un capital político y una base militante activa que podrá servir de soporte en el arduo desafío de evitar la caída del gobierno en las próximas semanas.

Al mismo tiempo, una vez más, la jornada reveló las profundas contradicciones del proyecto petista, que no consigue dar respuesta a las demandas de sus propias bases.

Mientras Lula da Silva argumentaba que volvería ser el "Lulinha Paz y Amor" adoptado en la campaña que lo llevó al Planalto por primera vez, en 2002, las bases petistas reclamaban el fin de la política de ajuste económico y recuperar las banderas históricas que dieron origen al PT.

El expresidente pidió un voto de confianza, indicando que Rousseff lo convocó porque conoce su capacidad para dialogar con los diferentes sectores de la sociedad.

"Dilma sabe que puedo dialogar con un trabajador, un sin tierra, un pequeño empresario, un medio empresario, un gran empresario, un hacendado, un banquero", señaló.

Una de las mayores críticas que se han hecho a la gestión de Rousseff es su dificultad para establecer el diálogo, en un contexto de crisis en que demandas encontradas no encuentran solución.

En un mensaje de optimismo más allá de las dificultades que enfrenta el gobierno, Lula da Silva dijo que aún hay tiempo suficiente "para cambiar la historia de este país", hasta 2018, cuando termina el mandato de Rousseff.

"Precisamos restablecer la paz y esperanza y probar que este país es mayor que cualquier delito del planeta Tierra, y que este país va a sobrevivir y tener fé".

El gobierno del PT, tras casi 14 años en el poder, atraviesa su hora más difícil, con numerosas denuncias de desvíos, un amplio descontento popular y acosado por un proceso de impechment contra Rousseff en el Congreso que debe definirse en los próximos 45 días.

Rousseff nombró a Lula da Silva como ministro jefe de su gabinete el pasado miércoles, lo que apuntaba a fortalecer al gobierno y al mismo tiempo garantizaba foro privilegiado, con el cual toda investigación debe pasar por la Corte Suprema al exmandatario.

Este viernes, a la misma hora que Lula da Silva hablaba para sus seguidores, uno de los integrantes de la Corte Suprema suspendió su nombramiento y determinó que las investigaciones en su contra sobre presunta ocultación de patrimonio continúen a cargo del juez de primera instancia Sergio Moro en Curitiba.

Ese hecho muestra los serios obstáculos que surgen cotidianamente en la crisis de gobierno que está instalada, y que algunos analistas apuntaron que podría conducir a una crisis institucional en cualquier momento.

Otra preocupación es el curso que puede tomar la división de la sociedad brasileña en las calles, donde día a día aumentan los incidentes entre simpatizantes y opositores al gobierno.

Si el gobierno petista no consigue reducir la tensión, podría ocurrir una escalada que dejaría al país al borde del caos, lo que explica el tono conciliador que adoptó el expresidente, llamando a la oposición a negociar.

  
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ANALISIS: Asegura Lula a manifestantes que "aún hay tiempo" de arreglar gobierno

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BRASILIA, 18 mar (Xinhua) -- Coronando la jornada de manifestaciones contrarias al impeachment de la presidenta Dilma Rousseff y "contra el golpe", el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó en la noche del viernes que "aún hay tiempo de arreglar el gobierno", sugiriendo una tregua a la oposición en la aguda disputa política que sacude al país.

En un discurso ante una masiva concurrencia en la avenida Paulista, centro de Sao Paulo, Lula da Silva trazó los lineamientos de la tentativa de salvar al gobierno a través de una política destinada a recuperar las bases sociales que lo llevaron al poder.

El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula da Silva y Rousseff, junto a decenas de movimientos sociales, organizó actos políticos en todas las principales capitales del país, en un contrapunto a las manifestaciones opositoras pidiendo el juicio político de Rousseff realizadas el pasado domingo.

Aunque la concurrencia a los actos favorables al gobierno fue menor, mostró que mantiene un capital político y una base militante activa que podrá servir de soporte en el arduo desafío de evitar la caída del gobierno en las próximas semanas.

Al mismo tiempo, una vez más, la jornada reveló las profundas contradicciones del proyecto petista, que no consigue dar respuesta a las demandas de sus propias bases.

Mientras Lula da Silva argumentaba que volvería ser el "Lulinha Paz y Amor" adoptado en la campaña que lo llevó al Planalto por primera vez, en 2002, las bases petistas reclamaban el fin de la política de ajuste económico y recuperar las banderas históricas que dieron origen al PT.

El expresidente pidió un voto de confianza, indicando que Rousseff lo convocó porque conoce su capacidad para dialogar con los diferentes sectores de la sociedad.

"Dilma sabe que puedo dialogar con un trabajador, un sin tierra, un pequeño empresario, un medio empresario, un gran empresario, un hacendado, un banquero", señaló.

Una de las mayores críticas que se han hecho a la gestión de Rousseff es su dificultad para establecer el diálogo, en un contexto de crisis en que demandas encontradas no encuentran solución.

En un mensaje de optimismo más allá de las dificultades que enfrenta el gobierno, Lula da Silva dijo que aún hay tiempo suficiente "para cambiar la historia de este país", hasta 2018, cuando termina el mandato de Rousseff.

"Precisamos restablecer la paz y esperanza y probar que este país es mayor que cualquier delito del planeta Tierra, y que este país va a sobrevivir y tener fé".

El gobierno del PT, tras casi 14 años en el poder, atraviesa su hora más difícil, con numerosas denuncias de desvíos, un amplio descontento popular y acosado por un proceso de impechment contra Rousseff en el Congreso que debe definirse en los próximos 45 días.

Rousseff nombró a Lula da Silva como ministro jefe de su gabinete el pasado miércoles, lo que apuntaba a fortalecer al gobierno y al mismo tiempo garantizaba foro privilegiado, con el cual toda investigación debe pasar por la Corte Suprema al exmandatario.

Este viernes, a la misma hora que Lula da Silva hablaba para sus seguidores, uno de los integrantes de la Corte Suprema suspendió su nombramiento y determinó que las investigaciones en su contra sobre presunta ocultación de patrimonio continúen a cargo del juez de primera instancia Sergio Moro en Curitiba.

Ese hecho muestra los serios obstáculos que surgen cotidianamente en la crisis de gobierno que está instalada, y que algunos analistas apuntaron que podría conducir a una crisis institucional en cualquier momento.

Otra preocupación es el curso que puede tomar la división de la sociedad brasileña en las calles, donde día a día aumentan los incidentes entre simpatizantes y opositores al gobierno.

Si el gobierno petista no consigue reducir la tensión, podría ocurrir una escalada que dejaría al país al borde del caos, lo que explica el tono conciliador que adoptó el expresidente, llamando a la oposición a negociar.

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