LA HABANA, 21 ene (Xinhua) -- El gobierno y la guerrilla de Colombia comenzaron a discutir hoy en La Habana estrategias para desarticular a los grupos paramilitares, considerados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como la "mayor amenaza" en los esfuerzos para terminar la guerra.
En un mensaje leído en la capital cubana, la delegación de la formación rebelde en las conversaciones de paz anunció que a partir de ahora las partes colombianas se centrarán en "un debate profundo sobre la urgente necesidad" de "superar" el "azote del paramilitarismo".
"Difícilmente se podría entender que las FARC concluyeran el paso de una organización armada a un movimiento político legal, sin tener garantías ciertas" del desmantelamiento de las ilegales bandas contraguerrilleras, puntualizó el negociador de la paz por la insurgencia, guerrillero Pablo Catatumbo.
La guerrilla anunció el inicio de las discusiones sobre una de sus mayores preocupaciones de cara a la firma de la paz, prevista para este año, tras acordar esta semana con el gobierno la verificación internacional de su futuro desarme.
La comitiva insurgente anunció, asimismo, su aceptación de que una misión latinoamericana de Naciones Unidas supervise el desarme y el cese bilateral y definitivo del fuego en Colombia.
Las FARC, que cuentan hoy con unos 7.000 efectivos, reclaman garantías de que los paramilitares no serán una amenaza, como ha ocurrido en otros momentos de la guerra, cuando fueron asesinados activistas o políticos de izquierda por bandas de ultraderecha aliadas con militares.
"Lastimosamente, tenemos que señalar que mientras iniciamos este debate, la actividad de los grupos paramilitares se multiplica", denunció Catatumbo, y afirmó que esto constituye la "principal talanquera (valla) que impide el tránsito definitivo hacia una Colombia en paz".
En el texto leído en La Habana, la delegación rebelde propuso el establecimiento de una nueva legislación para sancionar "la promoción, organización, financiación o empleo oficial o privado de estructuras o prácticas paramilitares", y un "verdadero pacto político" contra ese problema. Fin









