Por Carina López y Pool Contreras
MÉXICO, 2 oct (Xinhua) -- Entre plantas medicinales, vapor, cantos y conocimientos transmitidos de generación en generación, el temazcal y la herbolaria encuentran en la Ciudad de México espacios para mantenerse vigentes y acercarse a nuevos públicos mediante talleres gratuitos que buscan preservar prácticas vinculadas con la cultura y la identidad de México.
En estos espacios, quienes se acercan por primera vez tienen la oportunidad de conocer saberes tradicionales que, para algunos participantes, permanecían distantes o incluso desconocidos.
Yanet Moreno Reyes lleva apenas seis meses aprendiendo herbolaria en la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) Azcapotzalco Xochicalli, de la capital mexicana. Su acercamiento comenzó por invitación de su hija y, desde entonces, se ha interesado cada vez más por el uso tradicional de las plantas medicinales.
"Para mí fue algo muy importante porque, cuando llegué aquí, nunca pensé en crear todas estas cosas, pero se me hizo muy interesante saber cómo trabajar con todo lo que se está haciendo", dijo Moreno a Xinhua.
La madre de familia destacó que nunca había encontrado talleres gratuitos dedicados a la medicina tradicional y señaló que, cada vez que tiene oportunidad, invita a sus vecinos y conocidos a acercarse a estas actividades, vinculadas con la cultura y la identidad mexicana.
De aprendiz a tallerista, Cinthya García también encontró en este espacio una forma de acercarse a los conocimientos tradicionales y, con el tiempo, de compartirlos con otras personas.
Maestra herbolaria, García comenzó como usuaria de la Faro en 2019 y, posteriormente, convirtió sus conocimientos sobre el uso de plantas medicinales en una forma de vida, siempre vinculada con sus raíces.
"Yo empecé en este camino de la mexicanidad con el temazcal. De ahí brinqué a la danza (...) y ya con un conocimiento previo que yo tenía de herbolaria, los maestros me incentivaron a dar talleres. Empecé a dar talleres con mis compañeras de danza en un parque y ellas fueron mis primeras alumnas", recordó la instructora.
Además del taller de herbolaria, García, nutricionista de profesión, comparte con los participantes conocimientos sobre alimentación y cuidado de la salud, que complementan las actividades relacionadas con el uso tradicional de las plantas medicinales.
Junto con la herbolaria, la Faro también ofrece talleres relacionados con el temazcal, una práctica de origen prehispánico basada en el uso del vapor y vinculada con conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas de México.
Para algunos participantes, estas actividades representan una oportunidad para compartir experiencias y acercarse a sus raíces.
Tal es el caso de Adair Rodríguez Ángeles, quien encontró en este lugar una forma de conocer a más personas interesadas en este ritual tradicional de baño de vapor y, al mismo tiempo, contribuir a preservar esta práctica.
"Felicito mucho al espacio por las condiciones para llevar a cabo esas experiencias, por recibir a tanta gente, por su generosidad y abundancia en la difusión de saberes y por tener un espacio dedicado a la comunidad", declaró.
Brandon Palma Argüelles es uno de los maestros con los que Adair ha compartido y aprendido sobre esta antigua práctica.
"El temazcal cura el cuerpo físico, energético, emocional y espiritual. De cierta forma, decimos que curar es restablecer nuestro origen, porque nosotros nacemos completos, sanos, nacemos bien, pero conforme vamos avanzando, nosotros vamos contaminándonos, llenándonos de emociones malsanas. Entonces, todo eso lo vamos a restablecer dentro del temazcal", dijo Palma Argüelles.
Las sesiones de temazcal suelen durar entre hora y media y dos horas, periodo durante el cual los participantes permanecen expuestos de manera continua al vapor y al calor.
De acuerdo con Palma Argüelles, estas condiciones favorecen la dilatación de los poros y la expansión de los bronquios, lo que, desde la perspectiva de esta práctica tradicional, contribuye a una respiración más profunda y a la eliminación de impurezas mediante la sudoración.
Más allá de las técnicas y conocimientos sobre plantas medicinales y el uso tradicional del vapor, los talleres de la Faro representan un espacio de encuentro entre generaciones, donde quienes poseen estos conocimientos pueden compartirlos con nuevos aprendices y mantenerlos presentes en la vida cotidiana.









