RÍO DE JANEIRO, 9 sep (Xinhua) -- En las colinas del estado de Goiás, en la zona centro de Brasil, así como en la región de Planalto de Poços de Caldas, en el estado de Minas Gerais (sureste), transcurre un momento relevante que define el futuro tecnológico del país sustentado en el manejo de sus tierras raras, según la expresión de los especialistas.
Con 21 millones de toneladas de reservas de tierras raras, el 23 por ciento del total mundial y la segunda mayor del planeta, el país sudamericano despierta al valor geopolítico de sus recursos, justo cuando el mundo mira hacia los minerales críticos para la transición energética y la industria de alta tecnología.
La paradoja, sin embargo, es profunda, ya que si bien Brasil posee la materia prima, solo produce menos del 1 por ciento del consumo global, además de carecer de la tecnología para procesarla.
De acuerdo con los especialistas, el principal obstáculo para la soberanía brasileña no es geopolítico, sino tecnológico, al no contar con plantas comerciales para fabricar imanes de tierras raras a partir de su propia materia prima, meta que podría no alcanzarse antes de 2032.
El coordinador de la planta piloto de imanes del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial de Brasil, André Luis Pimenta, admitió que las primeras partidas podrían llegar a finales de 2028, pero mediante la utilización de insumos importados.
"Si miramos el panorama completo de todo lo necesario para producir un imán permanente, estamos hablando de un horizonte más lejano, quizás 2032-2035", afirmó Pimenta a Xinhua, en el marco del congreso minero Exposibram, llevado a cabo del 25 al 27 de agosto pasado en la ciudad de Belo Horizonte, en Minas Gerais.
Pimenta consideró que Brasil avanza hacia un modelo de minería más sostenible que integra el desarrollo económico con la protección de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades locales.
Subrayó en ese sentido la importancia de que los beneficios de la actividad minera lleguen de manera efectiva a los municipios donde se extraen los minerales.
En este contexto y a decir de los expertos, la cooperación con China emerge como una alternativa estratégica que podría redefinir la relación bilateral.
El presidente del Consejo Consultivo de la Asociación Brasileña de Empresas de Investigación Mineral y Minera, Luis Mauricio Azevedo, sostuvo en tal sentido que el país debe priorizar acuerdos de colaboración tecnológica con China.
"La tecnología va a llevar de 20 a 30 años para llegar donde ellos ya llegaron. Entonces, es mucho más fácil la cooperación. Tengo certeza de que es un ganar-ganar", afirmó Azevedo a Xinhua.
Brasil posee la segunda mayor reserva del mundo y la cooperación con China es vista por los especialistas como una oportunidad estratégica para cerrar la brecha tecnológica, al perfilarse como un camino "prometedor" para que el país sudamericano avance hacia la industrialización de sus recursos minerales.
El reciente proyecto de ley que crea la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos busca precisamente establecer un marco regulatorio con incentivos fiscales por 7.000 millones de reales (unos 1.350 millones de dólares).
De este monto, 5.000 millones de reales (960 millones de dólares) corresponden a créditos fiscales para estimular el procesamiento interno y 2.000 millones de reales (385 millones de dólares) a un fondo garantizador con aporte público.
El senador relator de la propuesta, Eduardo Braga, argumentó durante su comparecencia en la Cámara Alta que el proyecto de ley constituye "una respuesta a la dependencia externa".
El texto crea el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos con facultades para vetar fusiones y acuerdos internacionales.
Para Azevedo, la creación de la instancia es un avance "significativo" que fortalece la capacidad del Estado para orientar estratégicamente el sector.
Expuso que el Gobierno avanza en ese sentido con la creación de condiciones que le permitan atraer inversiones y garantizar que los beneficios de esta riqueza permanezcan en el país, además de que el proyecto también incorpora preocupaciones ambientales.
En regiones como Poços de Caldas, donde el mineral se encuentra cerca de las áreas urbanas, los especialistas refieren además la necesidad de un diálogo permanente entre todos los actores involucrados para garantizar que el desarrollo minero sea compatible con la vocación turística y agrícola de la región.
El país se prepara así para dar un salto cualitativo en el procesamiento de tierras raras, con la mirada puesta en la cooperación internacional y la construcción de una cadena productiva soberana que genere valor agregado y empleo calificado en el territorio nacional.









