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Especial: Brasil desacelera en segundo trimestre y economistas anticipan un menor crecimiento en segundo semestre

spanish.news.cn| 2026-09-02 07:08:00|
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RÍO DE JANEIRO, 1 sep (Xinhua) -- La economía brasileña está perdiendo dinamismo y hay serias dudas sobre el comportamiento de la actividad durante la segunda mitad del año, coincidieron economistas consultados por Xinhua tras revelarse este martes que el Producto Interno Bruto (PIB) del país creció un 0,5 por ciento en el segundo trimestre, menos de la mitad del ritmo registrado en el primero, cuando avanzó un 1,1 por ciento.

Aunque el resultado fue ligeramente superior a las expectativas del mercado, la composición del crecimiento mostró señales claras de enfriamiento. El consumo de las familias, principal motor de la economía brasileña, cayó un 0,4 por ciento entre abril y junio, mientras la industria avanzó apenas un 0,1 por ciento y los servicios un 0,2 por ciento. La agropecuaria, en cambio, creció un 2,8 por ciento y volvió a sostener buena parte de la expansión del PIB.

Para el profesor José Francisco de Lima, de la Universidad de Sao Paulo, el resultado refleja el efecto acumulado de los elevados tipos de interés sobre la demanda interna.

"El costo del capital y las incertidumbres revelan simultáneamente una caída de la actividad corriente y una restricción al crecimiento futuro", afirmó el economista.

Según el especialista, el endurecimiento de las condiciones financieras está afectando tanto a las familias como a las empresas. El elevado endeudamiento de los hogares, la mayor morosidad y el encarecimiento del crédito han reducido la capacidad de consumo, mientras que las empresas retrasan proyectos de inversión ante un escenario de financiación más costosa.

"La desaceleración del consumo y de las inversiones es el principal factor detrás de la pérdida de ritmo de la economía", añadió De Lima, quien consideró que el segundo semestre dependerá en gran medida de la evolución de los tipos de interés y de la confianza empresarial.

La debilidad de la demanda interna también quedó reflejada en la industria. Aunque el sector registró un crecimiento marginal, el resultado estuvo impulsado principalmente por la industria extractiva, favorecida por la expansión de la producción petrolera, mientras que la industria de transformación y la construcción volvieron a registrar retrocesos.

Los servicios, responsables de cerca del 70 por ciento del PIB brasileño, crecieron apenas un 0,2 por ciento, la mitad del ritmo observado en el primer trimestre, una señal de que incluso un mercado laboral todavía sólido ya no está siendo suficiente para sostener el consumo de los hogares.

El profesor Alexandre Marinho, del Instituto de Economía de la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), consideró que el dato confirma una desaceleración más intensa de la prevista.

"El crecimiento continúa, pero cada vez menos", resumió el doctor en Economía, al evaluar el resultado del segundo trimestre.

Para Marinho, el avance del 0,5 por ciento no debe ocultar el deterioro de la tendencia.

"La economía registró una frenada fuerte, aunque haya superado ligeramente las previsiones del mercado", señaló.

El docente explicó que las proyecciones para los dos últimos trimestres del año ya comenzaron a deteriorarse. Mientras hace pocas semanas predominaban estimaciones de crecimiento cercanas al 0,3 por ciento por trimestre, ahora el consenso se aproxima al 0,2 por ciento e incluso algunos escenarios contemplan estabilidad de la actividad.

"Ya existen previsiones de crecimiento cero en la segunda mitad del año", advirtió Marinho, quien recordó que el denominado arrastre estadístico del primer semestre permitiría igualmente que Brasil cierre 2026 con una expansión cercana al 1,8 por ciento, incluso si el PIB deja de crecer en los próximos meses.

El economista subrayó, sin embargo, que la desaceleración no significa recesión. El PIB brasileño alcanzó en el segundo trimestre el mayor nivel de la serie histórica iniciada en 1996, lo que demuestra que la producción continúa aumentando, aunque a un ritmo considerablemente menor que el observado durante 2025 y comienzos de 2026.

Las perspectivas para el conjunto del año también comienzan a revisarse. El mercado financiero redujo recientemente su previsión de crecimiento del PIB de 2026 al 1,92 por ciento, mientras algunas consultoras privadas ya trabajan con estimaciones de apenas el 1,8 por ciento.

El escenario contrasta con las proyecciones todavía más optimistas del Gobierno brasileño y de organismos internacionales, que continúan esperando una expansión cercana al 2,3 y 2,4 por ciento, respectivamente.

Pese a ello, los economistas coinciden en que la composición del crecimiento se ha vuelto menos equilibrada. La agropecuaria y la extracción de petróleo continúan impulsando la actividad gracias a su fuerte orientación exportadora, mientras los sectores más vinculados al mercado interno muestran una pérdida gradual de fuerza.

La evolución del consumo de las familias será, por tanto, el principal indicador a seguir durante el segundo semestre. Si los elevados tipos de interés continúan restringiendo el crédito y la demanda, la mayor economía de América Latina podría entrar en un periodo de crecimiento muy reducido, aunque sin llegar necesariamente a una recesión técnica.

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