LA HABANA, 30 ago (Xinhua) -- Si se olvida la historia, se corre el riesgo de volver a vivirla, por lo que la historia del ataque a Playa Girón "no se puede olvidar", afirmó el cubano Evelio Franco Llety, al recordar lo que sucedió durante la batalla de Girón.
Franco Llety, un enfermero jubilado con medio siglo de carrera, nacido en la Ciénaga de Zapata, actualmente una reserva natural donde está Bahía de Cochinos, tenía 12 años cuando comenzó la invasión patrocinada por Estados Unidos.
Con los sobresaltos del peligro y las imágenes y sonidos de los disparos, las explosiones y la aviación amiga y enemiga, Franco Llety recordó la invasión de una brigada de mercenarios en Playa Girón, una zona cercana a Bahía de Cochinos, en la provincia occidental cubana de Matanzas, entre el 17 y 19 de abril de 1961.
Su padre, tras escuchar el fuego nutrido de la aviación y recibir las primeras noticias sobre el avistamiento de mercenarios, decidió que la familia "se fuera al monte", dejara su casa cerca de Playa Girón y partiera a un lugar seguro.
"Preparamos un caldero, martillo, machete, hacha. Y fuimos para otros lugares donde habíamos hecho carbón en épocas anteriores y había pozos para tomar agua. Llegamos a reunir a 36 personas", relató a Xinhua.
Cerca de un aeropuerto, narró Franco Llety, presenciaron el derribo de una aeronave. "Cuando se cayó un avión, pareció que teníamos el fuego ahí al lado de las espaldas de nosotros, mi mamá llorando por los niños", rememoró.
El 19 de abril, un avión Sea Fury de las fuerzas cubanas, y otro B-26 de los mercenarios, sobrevolaron el grupo. Y el último arrojó una bomba cerca "que nos dejó casi una hora llenos de humo", señaló Franco Llety.
Poco después, llegaron a la casa de un vecino y, sobre las cuatro de la tarde, vieron al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016), quien dirigió la respuesta a la invasión, montado en un tanque T-34, dando orientaciones a los campesinos sobre el peligro de las minas terrestres.
A pesar de que no hubo heridos en la familia, Franco Llety afirmó que fue "un momento muy trágico", por las balas y morteros que pasaban cerca y el sobrevuelo constante de aviones.
Recordó que para ese momento "ya había vivido bastantes cosas buenas de la Revolución", como ser alfabetizado, la construcción de carreteras y ser reconocido "como un ser humano antes que nada", porque antes del triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro "vivía mejor el perro del terrateniente que el campesino y el cenaguero".
"Perder lo que tenemos ya no es fácil. Pero, bueno, llegó Fidel y nos volvió a dar lo que estuvimos a punto de perder", dijo en referencia a la victoria cubana sobre las fuerzas de la brigada mercenaria en menos de 72 horas.
Como un esfuerzo para preservar la memoria histórica de la victoria ante la invasión mercenaria y los mártires que dejó, fue fundado en 1976 el Museo Memorial Playa Girón, en la Ciénaga de Zapata.
Su directora, Dulce María Limonta del Pozo, afirmó que la victoria hace 65 años sobre una fuerza invasora preparada desde Estados Unidos representa "la determinación de un pueblo a vivir por sus principios, a construir su sociedad según las necesidades de sus ciudadanos, y eso es importante y necesario", y se ha convertido en un hecho de gran connotación para los pueblos de América Latina y el Caribe, y de otras regiones.
Limonta del Pozo destacó la importancia de una institución como el Museo Memorial, que "atesora la vivencia" de la invasión por Playa Girón y reúne no solo testimonios, sino objetos como fotos y documentos, que "rememoran eso que sucedió en nuestra patria".
La especialista afirmó que, tras la fallida invasión, "nunca más volvieron a intentar agredir esta patria porque la movilización del pueblo, la unidad de todos los factores de la sociedad, voluntarios, no voluntarios, campesinos, mujeres, que no estuvieron en el combate, pero que sí estuvieron en la retaguardia, todo el pueblo estuvo dispuesto a empuñar las armas".
Hoy las bombas son a través de las ideas, declaró, y mencionó el recrudecimiento de la política estadounidense contra Cuba.
"Lo que hemos vivido, de lo que nos hemos nutrido de las generaciones antecesoras, nos ha permitido mantener la unidad, nos ha permitido mantener esa fe, esos principios de lucha, de resistencia y de paz", afirmó Limonta del Pozo.









