Por Gerardo Laborde
MONTEVIDEO, 26 ago (Xinhua) -- Durante más de seis décadas, Rubén Rada convirtió el candombe en un lenguaje capaz de dialogar con el rock, el jazz, el funk, el pop y otras expresiones de la música popular, hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de la cultura uruguaya.
Rada murió este miércoles a los 83 años en Montevideo, la capital uruguaya, después de permanecer más de un mes hospitalizado por una neumonía y sus complicaciones, según informó su familia.
Su fallecimiento generó muestras de pesar en Uruguay y en otros países de la región, mientras autoridades, artistas, instituciones deportivas y ciudadanos destacaron una trayectoria que trascendió los escenarios.
Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rada comenzó su carrera artística siendo muy joven y fue protagonista de algunas de las experiencias musicales que marcaron a varias generaciones de uruguayos.
Durante las décadas de 1960 y 1970 integró El Kinto y Tótem, dos agrupaciones clave de la música popular uruguaya, y posteriormente formó Opa. También desarrolló parte de su carrera en Argentina y Estados Unidos.
A lo largo de su trayectoria, marcada por la fusión de géneros y la búsqueda de nuevas formas de expresión, popularizó canciones como "Las Manzanas", "Cha Cha Muchacha", "Quién va a cantar" y "Muriendo de plena".
Cantante, compositor y percusionista también incursionó en la actuación y la televisión, y colaboró con artistas como Fito Páez, Milton Nascimento y León Gieco.
En 2011 recibió el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical, reconocimiento a una carrera que había llevado elementos de la música uruguaya a públicos de América Latina y otras regiones.
"El Negro", como se lo conocía popularmente, definía su propia trayectoria como una historia de permanente reinvención. "La emoción que podía tener la tuve con El Kinto, con el Tótem, con Opa; después me convertí en un veterano que seguí luchando y grabando discos y reinventándome", había señalado en una entrevista.
Su influencia, sin embargo, trascendió la música. Hincha del Peñarol, Rada mantuvo una relación pública con el club de fútbol y había explicado que su regreso a Uruguay estuvo motivado, entre otras razones, por el deseo de reencontrarse con sus amigos y con el equipo de sus afectos.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, destacó la cercanía de Rada con el expresidente José Mujica en sus últimos meses de vida y su capacidad para vincularse con personas de diferentes sensibilidades. "Hay una camada de artistas que, más allá de su corazoncito, de su forma de pensar, fueron abrazados por todo el Uruguay", afirmó.
Desde Argentina también llegaron mensajes de músicos como Charly García y Fito Páez, quien evocó a Rada como una figura ligada a la música, la alegría y el afecto. Jaime Roos, otro referente de la música popular uruguaya y con quien Rada se había reconciliado tras años de distanciamiento, lo definió como "mi maestro y héroe, amigo querido", y afirmó: "Se fue un pedazo del cielo del Uruguay".
En las calles de Montevideo, ciudadanos consultados por medios locales expresaron tristeza y destacaron la dimensión popular del artista, mientras el Poder Ejecutivo decretó duelo oficial para el jueves, cuando se realizará el velatorio en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.
La Asociación Uruguaya de Fútbol dispuso además un minuto de silencio en los partidos del fútbol uruguayo en homenaje al músico.
Para Rada, la música había sido una búsqueda que no parecía admitir un punto final. "Cansarme de escuchar música, nunca. La música te cansa cuando no te gusta", dijo alguna vez.











