Por María Noelia Aráuz
MANAGUA, 8 ago (Xinhua) -- Managua se convirtió este fin de semana en un punto de encuentro intercultural con la celebración del Festival Internacional de las Artes, Culturas y Gastronomía de Nuestros Pueblos, un evento que reunió expresiones gastronómicas, artísticas y tradicionales de distintos países en una jornada marcada por la convivencia.
Desde las primeras horas, aromas de asados, especias, curry, café y platos tradicionales de diversas regiones del mundo recibieron a miles de visitantes que recorrieron los diferentes pabellones del festival, concebido como un espacio para acercar a los pueblos a través de sus tradiciones y costumbres.
Seyed Torabi de Irán y sus colaboradores ofrecieron brochetas de carne de cordero, res y pollo a la parrilla, alimento que se sirve en celebraciones de Medio Oriente y que cautivó a los visitantes por su jugosidad y suavidad.
"Le digo que mi país natal es Irán, pero mi segundo país es Nicaragua, y yo he viajado mucho en Centroamérica. Sinceramente, no por decir nada, pero yo no cambio Nicaragua", comentó el expositor al destacar la cultura del país, la calidez de su gente y la seguridad pública que se experimenta en la nación.
Torabi instaló su restaurante en Managua dividiendo el menú: platillos locales e iraníes, importando especies y demás ingredientes de su país, y participa por quinto año en el festival.
"Los nicaragüenses tienen cariño, amor a nosotros y a nuestro restaurante; siempre han apoyado, incluso en el momento más duro. 'Nica' no nos deja de apoyar, de verdad, por eso de corazón estoy agradecido", señaló.
Más allá de la oferta culinaria, el evento se consolidó como una vitrina para el diálogo cultural, donde los asistentes pudieron conocer la historia, los ingredientes y las técnicas que dan identidad a cada cocina, así como las manifestaciones artísticas y folclóricas de los países participantes.
La gastronomía se convirtió en uno de los principales vehículos de conexión entre expositores y visitantes.
Degustaciones, muestras culinarias y conversaciones espontáneas permitieron descubrir la diversidad de sabores y tradiciones que caracterizan a distintas regiones del mundo.
"Este festival siempre me ha parecido una maravilla; es un espacio fenomenal para poder compartir, para poder conocer algo tan delicioso como es la gastronomía de distintos países y cada año nos acompañan más países, más variedad de esta exquisita gastronomía mundial", señaló Gloria Penso, visitante venezolana.
Los asistentes destacaron también que el festival ofreció la oportunidad de "viajar" a otros países sin salir de Managua, a través de platos típicos, música, danzas, artesanías y expresiones culturales que reflejan la riqueza y diversidad de cada nación representada.
"Está lleno, al igual que yo, pues la mayoría de las personas vienen en familia; nos permite compartir tiempo juntos, algo distinto, algo muy bonito para salir un poquito de la rutina", expresó Héctor Flores, visitante nicaragüense.
El encuentro también promovió el aprendizaje mutuo sobre las costumbres de otros pueblos, desde el uso de especias e ingredientes tradicionales hasta las formas de preparación de los alimentos y las historias que acompañan cada receta.
Además de su dimensión cultural, el festival tuvo un impacto económico al impulsar la actividad de emprendedores, artesanos y pequeños negocios que encontraron en el evento una plataforma para comercializar sus productos y ampliar su visibilidad ante nuevos públicos.
Durante la jornada, la capital nicaragüense se llenó de color, música y expresiones artísticas que propiciaron un ambiente de convivencia entre familias, jóvenes, turistas y representantes de distintas comunidades.
Las muestras de danza, los trajes tradicionales y las artesanías complementaron una programación orientada a fortalecer el entendimiento entre culturas y destacar los valores de respeto, creatividad, trabajo y cooperación.
Para muchos de los participantes, el festival dejó algo más que una experiencia gastronómica: una oportunidad para conocer otras realidades, valorar la diversidad cultural y reafirmar la importancia del intercambio entre los pueblos como herramienta de acercamiento y convivencia pacífica.
Con esta iniciativa, Managua volvió a posicionarse como un escenario de encuentro internacional donde la cultura, el arte y la gastronomía se convierten en instrumentos de integración y diálogo entre sociedades de distintas partes del mundo.








