SAO PAULO, 4 ago (Xinhua) -- Las inundaciones que golpearon en 2024 a Rio Grande do Sul, estado del sur de Brasil fronterizo con Argentina y Uruguay, dejaron una secuela que va más allá de la destrucción de viviendas, cultivos e infraestructura.
Miles de personas enfrentan hoy cuadros de "ansiedad climática", temor ante nuevas lluvias, al fenómeno de El Niño y otros traumas psicológicos, lo que ha impulsado el desarrollo de una estrategia nacional de salud mental frente al aumento de los eventos climáticos extremos.
El Gobierno de Brasil ha puesto en marcha políticas para atender a las víctimas de este fenómeno, apoyado en datos de la plataforma AdaptaBrasil, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que indican que más del 65 por ciento de los municipios del país tiene una capacidad de adaptación baja o muy baja frente al cambio climático.
La catástrofe ambiental de 2024 dejó más de 180 muertos y al menos 27 desaparecidos en Rio Grande do Sul, donde la "ansiedad climática" ha encendido la alerta en los hospitales públicos.
El Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales advirtió al Gobierno federal, a la Defensa Civil y al Sistema Único de Salud (SUS) sobre un posible episodio más intenso de El Niño en 2026, con riesgo de sequías en la Amazonia y de lluvias intensas, inundaciones y pérdidas de cultivos e infraestructura en el sur del país.
En ese contexto, el Congreso brasileño analiza la creación de la Política Nacional de Salud Mental Climática, que establece directrices para que el SUS prevenga y atienda traumas, ansiedad y otros impactos sicosociales derivados de inundaciones, sequías severas, incendios forestales y otros eventos extremos.
La propuesta contempla el acompañamiento permanente para víctimas, familiares y equipos de rescate, además de la creación de centros comunitarios destinados a la recuperación emocional de las poblaciones afectadas.
El climatólogo Paulo Artaxo, del Centro de Estudios de la Amazonia Sostenible de la Universidad de São Paulo, afirmó que Brasil necesita crear una "cultura de preparación" y ampliar la red de monitoreo meteorológico y fortalecer la coordinación entre los organismos públicos frente a una nueva realidad climática marcada por fenómenos extremos más frecuentes e intensos.
"Brasil necesita crear una cultura de preparación para este nuevo clima, con planificación, infraestructura y orientación a la población", afirmó el autor principal de informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y ganador del Planet Earth Award 2026.
Mientras el país discute esa estrategia, el Hospital Moinhos de Vento, de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, desarrolla junto con el Ministerio de Salud el "Proyecto Recomenzar", que ofrece atención sicológica gratuita a mayores de 16 años afectados hasta 2024 por las inundaciones.
El siquiatra del Hospital Moinhos de Vento, Jader Piccin, explicó que el impacto emocional provocado por un desastre puede prolongarse hasta 10 años y afirmó que entre los sobrevivientes observa un aumento de la ansiedad climática.
Según datos a los que tuvo acceso Xinhua, más de 100 personas recibieron atención dentro del "Proyecto Recomenzar", aunque la meta es evaluar a 10.000 habitantes de Rio Grande do Sul y tratar al menos a 1.000 pacientes hasta finales de este año, además de mapear las consecuencias sicológicas de la catástrofe.
Durante la sesión en la cámara baja, el diputado Gilson Daniel, relator del proyecto, afirmó que la reconstrucción después de un desastre debe ir más allá de las obras de infraestructura.
"Reconstrucción no significa apenas recuperar puentes, carreteras y viviendas. También significa restaurar vínculos humanos, ofrecer acogida psicológica y fortalecer las comunidades", sostuvo.
Desde el sector privado también se articulan acompañar estas políticas públicas, como la fundadora de la organización no gubernamental Time To Act, Luciana Brafman, quien defendió la creación de espacios permanentes de apoyo sicológico en regiones vulnerables.
"Es fundamental para tener espacios permanentes en regiones vulnerables a desastres climáticos. Eso da seguridad sicológica a las personas, porque saben dónde buscar apoyo si ocurre otra tragedia", afirmó.
El pedagogo de emergencia y terapeuta social de la Asociación de Pedagogía de Emergencia en Brasil, Reinaldo Nascimento, señaló que muchas reacciones observadas entre los sobrevivientes son respuestas normales al trauma y recordó que algunos niños mayores volvieron a orinar en la cama o a chuparse el dedo tras las inundaciones.
Por su parte, la especialista de la Fuerza Nacional del SUS, Débora Noal, afirmó que muchos agricultores priorizan recuperar los medios de subsistencia porque retomar la producción contribuye de manera directa a la salud mental de las familias afectadas.
El agricultor Hélio Dias, también de Eldorado do Sul, afirmó a la cadena Globo que la recuperación económica será determinante para reconstruir las comunidades.
"Fui evacuado en la inundación. Cuando volví no tenía nada. Mi maquinaria quedó cerca de 15 días debajo del agua. ¿Cómo producir de esa manera? Todavía tenemos deudas que pagar", expresó.










