SAO PAULO, 16 jul (Xinhua) -- El cultivo de maíz fue la base de la alimentación y del desarrollo de grandes aldeas de pueblos originarios precolombinos que habitaron Brasil entre los siglos IX y XVII, lo que desafía la hipótesis predominante de que esas comunidades eran principalmente cazadoras-recolectoras o dependían de sistemas de monocultivo, reveló un estudio liderado por investigadores brasileños.
La investigación, publicada en la revista científica "Science Advances" y divulgada este jueves por la estatal Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (Fapesp, por siglas en portugués), se centró en comunidades asentadas en el Cerrado, la sabana brasileña que se extiende por una amplia franja del centro del país, donde los investigadores concluyeron que el maíz desempeñó un papel central en la subsistencia de las aldeas más densamente pobladas.
El estudio demuestra por primera vez que esas poblaciones practicaban una agricultura diversificada, basada en la policultura, aunque con un marcado protagonismo del maíz, además de desarrollar sofisticadas estrategias de uso de la tierra.
"Es la primera vez que se demuestra en Brasil el papel central del maíz en la subsistencia de estas poblaciones", afirmó el arqueólogo André Strauss, profesor del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de Sao Paulo (USP) y coordinador de la investigación.
La primera autora del estudio, la investigadora de la USP, Eliane Chim, señaló que el análisis permitió identificar niveles de consumo de maíz comparables a los registrados en antiguas civilizaciones mayas y las que se desarrollaron en torno a la Cordillera de los Andes, un resultado que calificó de inesperado para el contexto brasileño.
Los científicos analizaron isótopos estables de carbono, nitrógeno y oxígeno presentes en huesos y dientes de más de 100 individuos procedentes de 37 sitios arqueológicos de los biomas Cerrado, Caatinga y Mata Atlántica.
Las muestras corresponden, en promedio, a un período comprendido entre hace 1.100 y 400 años.
Las variaciones químicas preservadas en los restos humanos permitieron reconstruir la dieta de esas poblaciones y distinguir el consumo de maíz de otros vegetales característicos del Cerrado, además de estimar la ingesta de proteínas animales.
El estudio identificó diferencias entre dos tradiciones arqueológicas que coexistieron en la región.
Las aldeas de la tradición Aratu, que podían albergar hasta 2.000 habitantes, dependían en gran medida del maíz como alimento básico, mientras que las comunidades de la tradición Una mantenían una dieta más diversificada, aunque también practicaban la policultura.
Además de aportar nuevos conocimientos sobre la organización social de los pueblos originarios de Brasil antes de la colonización europea, el trabajo ayuda a comprender cómo las prácticas agrícolas contribuyeron a moldear el paisaje del Cerrado y cómo el maíz fue adaptado a las condiciones de la sabana brasileña tras llegar desde Mesoamérica, hace al menos 6.000 años.
El proyecto fue desarrollado durante más de una década por un equipo integrado por 31 investigadores de diez universidades brasileñas, en colaboración con el Instituto Max Planck de Alemania y centros de investigación de Portugal, Polonia y Estados Unidos.
Los autores anunciaron que la próxima etapa de la investigación buscará localizar las antiguas áreas de cultivo para comprender con mayor detalle las técnicas agrícolas empleadas por estas sociedades.








