LA HABANA, 8 jul (Xinhua) -- Las sanciones anunciadas por Estados Unidos el lunes último, dirigidas al Ministerio de Turismo y otras entidades estatales cubanas, generan hoy rechazo entre la población de la isla, que califica la política de máxima presión de la Administración Trump hacia Cuba como un intento de asfixiar a la economía nacional y perjudicar a la ciudadanía.
Un trabajador jubilado del sector de la construcción, Rolando Montero, comentó a Xinhua el daño del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, una política de castigo y sanciones que la Casa Blanca y el Congreso estadounidense han mantenido a lo largo de más de seis décadas.
"Tratan de asfixiar económicamente al país, y la base económica de un país es la base de las demás superestructuras que puede tener", dijo Montero, quien agregó que esa afectación económica, golpea la calidad y esperanza de vida de los cubanos.
"(El bloqueo) nos impide el desarrollo, nos impide tener una solvencia económica. Entonces, nosotros no podemos comerciar, estamos cerrados, nos quieren asfixiar económicamente, y eso significa asfixiarnos en la propia vida que vivimos", afirmó.
El objetivo de la política de sanciones de la Administración Trump, analizó Montero, es que la vida en Cuba se haga insoportable y "que haya un estallido social y que se enfrente al Gobierno, porque (...) a quien afectan verdaderamente es al pueblo".
También Arnaldo Peregrín, trabajador de una entidad estatal y residente de La Habana, señaló como impacto de las medidas estadounidenses los cortes de electricidad que superan las 30 horas, el aumento de los precios del transporte y de la canasta básica, y los problemas con el abasto y distribución del agua.
Peregrín coincidió en que el objetivo final de las sanciones estadounidenses es llevar a Cuba a un estado de escasez que desencadene un estallido social contra el Gobierno.
Sobre la evolución de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, consideró que, mientras ambas naciones mantengan la misma posición, "no va a haber un entendimiento, creo que los dos tienen que ceder en las negociaciones que se están realizando".
En esa línea, Raúl García Rodríguez, quien es jubilado y excombatiente, manifestó que "el futuro no se sabe" y "vamos a ver qué pasa" en cuanto a las relaciones bilaterales.
"Nosotros siempre hemos querido conversar y tener buenas relaciones, podemos tenerlas, por qué no, si el Gobierno lo quiere así, siempre lo ha querido, lo que ellos nunca nos han considerado como amigos", indicó.
Para Ana Álvarez, una periodista y comunicadora, la vida "se ha vuelto una incertidumbre" a raíz de las afectaciones por el cerco energético de Estados Unidos a Cuba y la crisis que atraviesa el país.
Álvarez detalló cuán difícil se ha vuelto la cotidianidad de los cubanos con el reforzamiento de la política de castigo de la administración Trump.
"El teletrabajo, que era mi forma principal de ejercer el oficio de periodismo y comunicación es un estrés constante, en tanto una vez que se va la electricidad, se pierde la conexión a Internet de un minuto a otro", dijo.
Señaló que cocinar también es un reto para los cubanos, por lo que muchas familias han tenido que recurrir a vías alternativas, como el carbón o la leña para cocer sus alimentos ante la falta de gas.
Álvarez afirmó que "es muy cínico" que los representantes del Gobierno de Estados Unidos digan que "lo que hacen es por el pueblo cubano", que, en realidad, es el más afectado por sus políticas.
"Las nuevas medidas lo único que harán es estrangularnos más", aseveró.
El académico cubano Luis René Fernández aseguró que las sanciones del 13 de julio último tienen el objetivo de profundizar la guerra económica contra Cuba, y contrarrestar la interpretación aceptada en Naciones Unidas de que están dirigidas contra el pueblo cubano, "para agudizar malestar, estimular protestas y tratar de que se produzca un estallido social a escala nacional".
Fernández precisó que se sanciona a instituciones u organizaciones, como la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana o las Milicias de Tropas Territoriales, que no tienen significación económica, ni amenazan la seguridad de Estados Unidos, pero son acusadas de ser órganos represivos del Gobierno.
"Es una trampa. Ese mismo mensaje se repite y acaba por parecer cierto para algunos dentro y fuera de Cuba", subrayó el también profesor universitario.









