
LA HABANA, 5 jul (Xinhua) -- En las últimas semanas, el panorama del Consejo Popular Rampa, ubicado en el municipio Plaza de la Revolución, en La Habana, comenzó a cambiar con una menor presencia de desechos en las calles, como resultado de un proyecto de desarrollo local que incorporó triciclos eléctricos para la recogida de residuos sólidos.
La iniciativa surgió como respuesta a las dificultades que enfrenta la recogida de basura por la escasez de combustible, que Cuba atribuye al bloqueo de Estados Unidos. Y contempla la incorporación de 30 triciclos eléctricos alimentados desde una estación con energía solar para prestar servicio en ese territorio y favorecer la recuperación de materias primas.
El proyecto comenzó con cinco vehículos para poner a prueba el sistema antes de completar el despliegue previsto y estableció recorridos a las 7:00 de la mañana y las 20:00 de la noche con el propósito de retirar los residuos en el menor tiempo posible y evitar su acumulación en la vía pública.
Entre quienes participan figura Lile Esperanza Pérez, conductora de uno de los triciclos, quien explicó que se incorporó tras responder a una convocatoria de la Federación de Mujeres Cubanas, porque contaba con licencia para conducir ese tipo de vehículo y le interesó formar parte de la iniciativa.
La trabajadora reconoció que la labor exige esfuerzo y que el horario nocturno resulta complejo por el volumen de residuos que los vecinos depositan durante ese período. Aunque afirmó que asumió la tarea con entusiasmo por el aporte que representa para la comunidad.
"Yo lo cojo con la manera de divertirme, de pasarla bien y colaborar, que es lo que más me interesa", expresó.
Pérez Martínez consideró que el proyecto constituye una alternativa ante las limitaciones de combustible para los medios destinados a la recogida de desechos y manifestó el deseo de que la experiencia llegue a otros territorios "para que podamos volver a ver mi Habana linda y bonita".
La conductora señaló que la respuesta de la población ha mejorado con el paso de los días y explicó que muchos residentes esperan el paso del triciclo con las bolsas preparadas e incluso las acercan al vehículo para facilitar la recogida.
La vecina Mirtha Alfonso afirmó que la iniciativa produjo un cambio visible en el entorno. "Las calles están limpias, la población ha respondido, todo está recogido, pasan a la hora puntual que se dijo y de verdad que es lo mejor", expresó al considerar que la higiene también contribuye a proteger la salud durante los meses de verano.
Por otra parte, Xiomara Calaña calificó el proyecto como una solución para reducir los problemas asociados a la acumulación de desechos y consideró que la experiencia debe mantenerse y extenderse hacia otras zonas de la ciudad.
"El que lo inventó, inventó lo máximo", manifestó la vecina al señalar que la retirada de los antiguos depósitos redujo la presencia de mosquitos, moscas y malos olores, mientras destacó la puntualidad del servicio y el respaldo de los habitantes del barrio.
El Proyecto de Desarrollo Local El Rampeño contempla la creación de alrededor de 70 empleos directos y prevé financiar el servicio mediante el cobro diferenciado a entidades estatales y no estatales por la recogida de desechos y materiales reciclables, además de una contribución mensual por vivienda con exenciones para familias vulnerables identificadas en la comunidad.
La experiencia busca convertirse en un modelo para otros consejos populares de La Habana mediante un sistema basado en energía solar, organización comunitaria y horarios fijos de recogida con el propósito de mejorar la higiene urbana y fortalecer la participación ciudadana en el manejo de los desechos sólidos.
