LA PAZ, 26 jun (Xinhua) -- El Gobierno de Bolivia anunció este viernes el inicio de una de las reformas económicas más significativas de los últimos 15 años al establecer un régimen cambiario flexible y encomendar al Banco Central de Bolivia (BCB) la transición hacia un nuevo mecanismo en el que el valor del dólar responderá a la oferta y la demanda de divisas.
La decisión, oficializada mediante la Resolución Ministerial 245 del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, supone el abandono del esquema de tipo de cambio prácticamente fijo vigente desde noviembre de 2011, cuando el BCB estableció una cotización oficial de 6,86 bolivianos para la compra y 6,96 para la venta del dólar estadounidense.
Empero, el dólar referencial no oficial, establecido por el BCB, se cotizó en las últimas semanas entre 9,5 bolivianos y 10 bolivianos para la venta por dólar, y estos montos también se replicaban en el mercado paralelo.
La resolución establece que el nuevo régimen tiene como finalidad "fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos", mientras que la implementación quedará bajo responsabilidad del Banco Central, en el marco de las atribuciones previstas por la Ley 1670.
Según el documento, la transición se realizará tomando como referencia el comportamiento diario de la oferta y la demanda de divisas en el sistema financiero, un cambio que acerca la política cambiaria boliviana a un esquema con mayor flexibilidad después de años de fuerte intervención estatal sobre el mercado de divisas.
El cambio ocurre en un contexto de creciente presión sobre la economía boliviana, marcada por una prolongada escasez de dólares, la reducción de las reservas internacionales y la disminución de los ingresos provenientes de las exportaciones de gas natural, la principal fuente de divisas del país en las dos últimas décadas.
En los fundamentos de la resolución, el Ministerio de Economía reconoce que el fortalecimiento de las reservas internacionales estuvo sustentado durante años por las exportaciones de hidrocarburos de la empresa estatal YPFB.
Sin embargo, admite que esos ingresos se redujeron significativamente, lo que hace necesario incentivar otros sectores productivos capaces de generar divisas y contribuir al equilibrio externo.
La caída de la producción de gas y la reducción de las ventas a Brasil y Argentina han debilitado una de las principales fuentes de ingresos fiscales y de moneda extranjera de Bolivia.
Paralelamente, el país ha enfrentado dificultades para abastecer de dólares al sistema financiero y atender la creciente demanda de importadores, situación que favoreció el desarrollo de un mercado paralelo informal donde la divisa estadounidense llegó a cotizar muy por encima del tipo de cambio oficial, incluso triplicarse en mayo de 2025 cuando alcanzó los 20 bolivianos por dólar.









