Por Edna Alcántara
MÉXICO, 5 jun (Xinhua) -- El Teatro Benito Juárez de la Ciudad de México se transformó en un puente entre dos culturas milenarias: México y China, con el "Concierto de Música China: Entre lo Tradicional y lo Contemporáneo", celebrado el pasado miércoles en el marco del Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones (10 de junio).
El recital no solo fue un evento musical, sino una celebración de la riqueza cultural que une a dos naciones separadas por el vasto océano Pacífico, pero conectadas por un profundo respeto mutuo y una historia de intercambio cultural.
Organizado por la Embajada de China en México, el Centro Cultural de China en México, Music Connects the World, el Conservatorio de Música de China y el Gobierno de la Ciudad de México, logró reunir la noche de miércoles a un público entusiasta que se dejó llevar por una experiencia sensorial única al combinar los sonidos de instrumentos tradicionales chinos, como la pipa, la flauta de bambú, el guqin y el zhongruan, con instrumentos occidentales como el piano y el violín.
El repertorio cuidadosamente seleccionado llevó al público por los paisajes sonoros de la cultura china. Entre las piezas interpretadas destacaron "Emboscada desde Diez Lados", que evocó las épicas batallas de la antigua China, y "El sabor permanece", una obra conmovedora del joven compositor Wen Zhanli.
También brillaron interpretaciones como "Tambores y Flautas al atardecer" y "Primavera en Xinjiang", esta última una fusión magistral entre melodías tradicionales chinas y técnicas sinfónicas occidentales.
Cada pieza interpretada por músicos del Conservatorio de Música de China iban desde lo épico hasta lo íntimo y cada interpretación fue recibida con ovaciones, como una muestra del profundo impacto que las melodías tuvieron en los asistentes de diversas edades y géneros.
El concierto comenzó con un mensaje del diplomático Zhu Jian, ministro de la Embajada de China en México, quien destacó la importancia del Día Internacional para el Diálogo entre Civilizaciones, una iniciativa promovida por China y adoptada por las Naciones Unidas en junio de 2024.
En su discurso, Zhu subrayó que este día no solo es una fecha conmemorativa, sino también un llamado a la acción para construir puentes hacia la paz y fomentar el aprendizaje mutuo.
"Quienes comparten ideales comunes no ven montañas y mares como distancias", citó al evocar un antiguo proverbio chino que resonó profundamente en el público.
El diplomático extendió los saludos del embajador Chen Daojiang, quien realizó una visita de trabajo al estado mexicano de Puebla.
Zhu explicó que tanto China como México cuentan con una larga historia milenaria y una cultura diversa, "espléndida, y son representantes distintivos de la civilización humana".
"Aunque ambos países están separados por el océano de Pacífico, su amistad tiene una larga historia y sus puntos de vista sobre el diálogo entre civilizaciones son muy similares; ambos países defienden que todas las civilizaciones del mundo son iguales, deben respetarse, tolerarse y aprender unas de otras, abandonar la hegemonía y el unilateralismo y permitir que todas las civilizaciones coexistan y progresen", aseveró.
Resaltó los numerosos proyectos culturales que han unido a México y China en los últimos años, desde exposiciones artísticas hasta intercambios literarios, y expresó su deseo de que este concierto sea un nuevo capítulo en el fortalecimiento de los lazos entre ambas naciones.
Por su parte, Yeidckol Polevnsky, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico del Senado mexicano, recordó con entusiasmo los vínculos históricos entre las dos culturas.
"Muchos creen que cosas como los abanicos o el mantón de Manila son herencia española, pero en realidad provienen de China", señaló.
También destacó cómo tradiciones como las peleas de gallos llegaron a México desde el gigante asiático, evidenciando que las raíces culturales compartidas son más profundas de lo que muchos imaginan.
La noche avanzó con interpretaciones memorables como "Guqin Op. III" y "El Romance de las Mariposas", una pieza que fusiona las melodías tradicionales chinas con técnicas sinfónicas occidentales.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando el joven mexicano violinista Diego Rivera acompañó al pianista chino Luo Maishuo para interpretar magistralmente la "Canción Pastoral", de la compositora Qu Xixian.
Para cerrar con broche de oro, niños mexicanos y chinos se unieron en una conmovedora interpretación de "Cielito Lindo", una canción popular mexicana, en el que las voces infantiles resonaron en perfecta armonía, arrancando lágrimas y aplausos del público.
Raymundo Vázquez, presidente del Grupo de Amistad México-República Popular China de la Cámara de Diputados, resumió el espíritu de la noche con palabras cargadas de significado: "La música nos recuerda que más allá de nuestras diferencias compartimos emociones, sueños y aspiraciones comunes como sociedad humana".
En el evento, que duró casi dos horas mientras las últimas notas se desvanecían en el aire y los aplausos llenaban el teatro, quedó claro que los lazos entre estas dos naciones no solo son históricos, sino también profundamente humanos.
"Nuestros valores en este país son justamente estos, reconocer las culturas del mundo, reconocer esta hermosísima relación que tenemos con China y nada mejor que el lenguaje de la música, que el lenguaje de la cultura, porque es a través de la música de las culturas que podemos reconocer a las otras civilizaciones, a las otras visiones de mundo", concluyó una de las organizadoras y espectadoras, Ana Francis Mor (Ana Fancis López Bayghen Patiño), titular de la secretaría de Cultura de Ciudad de México.
La velada en el Teatro Benito Juárez fue mucho más que un evento cultural; fue una celebración del entendimiento mutuo y del poder transformador del arte en el que participaron mexicanos e integrantes de la comunidad china en México, de todas las edades y géneros.











