RÍO DE JANEIRO, 5 may (Xinhua) -- Científicos de todo el mundo alertaron este martes de que el calentamiento global está intensificando la transformación del mercurio en una forma más tóxica que se acumula en la cadena alimentaria y puede afectar a los seres humanos a través del consumo de pescado.
El tema fue uno de los principales debates durante el primer día de la Reunión Magna 2026 de la Academia Brasileña de Ciencias (ABC), celebrada en el Museo del Mañana, en la ciudad de Río de Janeiro, donde expertos nacionales e internacionales discutieron sobre los impactos de la contaminación marina.
Según datos presentados por el químico Lars-Eric Heimbürger-Boavida, investigador del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, actualmente hay unas 230.000 toneladas de mercurio dispersas en los océanos, donde pueden permanecer durante aproximadamente 300 años.
El especialista explicó que este aumento de la temperatura global favorece la actividad bacteriana responsable de transformar el mercurio en metilmercurio, una sustancia altamente tóxica que se acumula en organismos marinos y puede llegar hasta los seres humanos.
"El calentamiento aumenta la actividad de las bacterias y, en consecuencia, la producción de metilmercurio. En regiones como el Ártico, el aumento de la temperatura también provoca la liberación de mercurio atrapado en el hielo, lo que agrava el problema", advirtió Heimbürger-Boavida.
El investigador destacó que, aunque las cifras actuales son preocupantes, representan una revisión a la baja en comparación con estimaciones anteriores, que sugerían concentraciones mucho más altas y tiempos de permanencia extremadamente prolongados en el ecosistema marino.
El mercurio llega a los océanos tanto por fuentes naturales como actividades humanas. Entre las causas naturales se encuentran la actividad volcánica y la erosión de rocas que contienen el metal. Sin embargo, los expertos coinciden en que la principal fuente de contaminación es de origen humano, vinculada a la quema de combustibles fósiles, minería o producción industrial.
Según Heimbürger-Boavida, ya existe suficiente evidencia científica para respaldar decisiones políticas destinadas a reducir la exposición al mercurio. En este sentido, destacó la importancia de la Convención de Minamata sobre el Mercurio, un tratado internacional que busca disminuir las emisiones y los riesgos asociados a este metal.
"No podemos impedir que las bacterias produzcan metilmercurio, pero sí podemos reducir las emisiones de mercurio al ambiente. Con menos mercurio disponible, en el futuro la producción de la forma tóxica también debería disminuir", afirmó.
Por su parte, el biólogo Carlos Eduardo de Rezende, profesor de la Universidad Estatal del Norte Fluminense (UENF), enfatizó que el mercurio es un contaminante global que circula por la atmósfera y puede depositarse en regiones alejadas de su fuente original.
El experto explicó que la materia orgánica desempeña un papel clave en este proceso al actuar como un soporte geoquímico que retiene el mercurio afectando a su movilidad en los ecosistemas terrestres y costeros.
Rezende también señaló que cambios en el uso del suelo, como la deforestación y expansión de actividades económicas, pueden alterar la dinámica del mercurio en determinadas regiones. Citó como ejemplo la cuenca del río Paraíba do Sul, que atraviesa los estados de Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, donde persisten actividades de minería ilegal incluso después de haber entrado en vigor la Convención de Minamata.
"Aún tenemos mucho que aprender sobre el ciclo global del mercurio, especialmente en el contexto del Antropoceno, en el que la acción humana tiene un impacto significativo sobre el planeta. En un escenario de transición energética y cambio climático, es fundamental que los Gobiernos participen activamente en la búsqueda de soluciones", afirmó el investigador.
Además de sus efectos sobre la salud humana, el mercurio también afecta negativamente a la biodiversidad marina, recordaron los científicos.
El encuentro de la ABC, hasta el 7 de mayo, tiene como eje central la ciencia oceánica y reúne a investigadores de Brasil y del exterior para debatir los desafíos ambientales de hoy.
Los expertos concluyeron que enfrentar la contaminación por mercurio requiere un enfoque global con políticas coordinadas, reducción de emisiones y mayor inversión en investigación científica para comprender mejor el ciclo del metal y sus impactos sobre el medioambiente y la salud humana.









