RÍO DE JANEIRO, 28 abr (Xinhua) -- Brasil se consolida como uno de los principales focos de interés en la energía global, impulsado por el crecimiento acelerado de su producción petrolera, en especial en las reservas del presal en aguas profundas del océano Atlántico, que han elevado el atractivo del país para inversores y analistas internacionales en un contexto de creciente demanda por seguridad energética.
En los últimos años, el país ha ampliado de forma significativa la extracción de crudo en aguas profundas, con costos cada vez más competitivos y altos niveles de productividad, lo que lo posiciona entre los principales productores mundiales, avance que ha coincidido con un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y la reconfiguración de las cadenas de suministro de energía.
El ministro de Minas y Energía de Brasil, Alexandre Silveira, afirmó en fecha reciente que el presal representa "una riqueza estratégica que coloca a Brasil en una posición destacada en el escenario energético global", y destacó que el país seguirá ampliando su producción con responsabilidad y atracción de inversiones.
Por su parte, la presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, señaló que la empresa estatal continuará priorizando la exploración y producción en el presal debido a su alta rentabilidad.
"El presal es uno de los activos más competitivos del mundo en petróleo offshore. Es fundamental para garantizar la seguridad energética y generar recursos para el desarrollo del país", afirmó.
Analistas del mercado energético coinciden en que el desempeño del sector petrolero ha sido determinante para reposicionar a Brasil en la economía global.
Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura (CBIE), indicó a Xinhua que "Brasil está en el radar internacional principalmente por su petróleo. El presal ofrece una combinación rara de volumen, productividad y costos relativamente bajos".
En la misma línea, el economista Armando Castelar, de la Fundación Getulio Vargas (FGV), afirmó que el interés por Brasil está directamente vinculado a su capacidad energética.
"En un mundo que busca diversificar fuentes y reducir riesgos geopolíticos, Brasil aparece como un proveedor confiable de petróleo", explicó.
El fortalecimiento del sector también ha atraído inversiones extranjeras y ampliado la participación de grandes compañías internacionales en el país.
Según los especialistas, ese flujo de capital refuerza la percepción de Brasil como un destino seguro y con alto potencial de retorno en el ámbito energético.
Además, el petróleo ha contribuido a mejorar indicadores económicos clave, como las exportaciones y la balanza comercial, lo que generó ingresos fiscales relevantes para el Estado brasileño, aunque expertos advierten que el desafío será transformar este impulso en crecimiento sostenible.
"El petróleo puede ser un motor importante, pero Brasil necesita convertir esa riqueza en productividad e inversión en otros sectores", señaló Castelar.
En este contexto, el auge del presal no solo refuerza la posición de Brasil como potencia energética, sino que también lo coloca en el centro de la dinámica económica global, en un momento en que la seguridad energética vuelve a ser una prioridad para gobiernos e inversores.
Pires y Castelar coincidieron en que el avance del petróleo brasileño se produce en paralelo a la transición energética, lo que plantea un escenario dual para el país.
"Brasil tiene la oportunidad de utilizar los recursos del petróleo para financiar su transición hacia energías más limpias, lo que puede fortalecer aún más su posición internacional", afirmó Pires.
Por su parte, el ministro Alexandre Silveira reiteró que el Gobierno busca equilibrar la expansión de la producción con compromisos ambientales.
"Brasil puede ser una potencia energética global combinando petróleo, biocombustibles y energías renovables. Esa es nuestra ventaja competitiva", concluyó.











