Por René Quenallatas Paredes
LA PAZ, 18 abr (Xinhua) -- Más de 3,4 millones de bolivianos de cinco departamentos elegirán en segunda vuelta a sus gobernadores para la gestión 2026-2031 hoy domingo, en un escenario electoral dominado por la fragmentación del voto, la ausencia de mayorías claras y tensiones institucionales.
El balotaje ocurre tras una primera vuelta, el 22 de marzo, en la que los candidatos de Santa Cruz (este), Beni (noreste), Tarija (sur), Chuquisaca (sur) y Oruro (oeste) no lograron imponerse con los márgenes exigidos por ley, que establece la necesidad de superar el 50 por ciento de los votos válidos o alcanzar al menos el 40 por ciento con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo.
En entrevista con Xinhua, el politólogo y profesor de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Marcelo Silva, aseguró que Bolivia atraviesa un escenario de fragmentación, sin una fuerza política dominante, lo que obliga a construir alianzas regionales para competir con opciones reales.
"El objetivo fundamental para el oficialismo es conseguir gobernaciones y reforzar su débil gobernabilidad desde las regiones, pues no logró consolidarse en la primera vuelta", señaló.
De acuerdo con el experto, el bloque gubernamental, articulado en torno a la alianza Patria del presidente Rodrigo Paz, busca capitalizar esta segunda oportunidad electoral para fortalecer su gobernabilidad desde las regiones y compensar su desempeño inicial en las gobernaciones, donde no logró imponerse en ninguna con mayoría absoluta.
Silva detalló que el oficialismo concentra su apuesta en cuatro de las cinco regiones en disputa, ya que en Santa Cruz, el departamento más poblado y motor económico nacional, quedó fuera del balotaje, donde dos organizaciones opositoras medirán fuerzas en una contienda que podría consolidar un contrapeso regional frente al Ejecutivo.
En coincidencia, el analista político y magíster en Econometría, Armando Ortuño, enfatizó que, aunque la coalición Patria ha obtenido algunas victorias en las subnacionales en alcaldías, no ha tenido los mismos resultados en las gobernaciones, donde no ganó en ninguna con mayoría absoluta.
"Ahora el desafío del oficialismo es conseguir la mayor cantidad de gobernaciones en la segunda vuelta para tener presencia territorial", aseveró.
Para el académico, el trasfondo de esta elección trasciende la designación de autoridades regionales: "Estamos viendo el fin de un ciclo de hegemonías políticas y el inicio de un escenario fragmentado, donde ninguna fuerza tiene control pleno del territorio".
En este contexto, agregó, la segunda vuelta no solo definirá el mapa de gobernaciones, sino que marcará el pulso político de Bolivia en los próximos años, en un sistema que busca reconfigurarse en medio de la dispersión del voto, la competencia de múltiples fuerzas y la necesidad de construir consensos en un escenario cada vez más complejo.
El Tribunal Supremo Electoral anunció que el Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre) permitirá divulgar tendencias preliminares la misma noche de la votación, con el objetivo de reducir la incertidumbre.








