SAO PAULO, 15 abr (Xinhua) -- El aumento en los precios del diésel en Brasil presiona los costos de producción y la logística del agronegocio, uno de los pilares de la economía del país sudamericano, que a la vez está entre los principales productores mundiales de alimentos, difundió hoy miércoles la prensa brasileña con base en un informe divulgado esta semana por el banco neerlandés Rabobank.
De acuerdo con el reporte de Rabobank, el encarecimiento del combustible entre enero y marzo de este año ha impactado de forma directa el ingreso de los productores rurales, al elevarse los costos de producción y reducirse los márgenes de utilidad, en un contexto de precios internacionales más ajustados.
El informe advierte también sobre los impactos indirectos como el aumento en el costo de los fertilizantes y de los insumos transportados.
El alza en el precio del diésel responde a las tensiones en el mercado internacional del petróleo, agravadas por el conflicto en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio global de hidrocarburos.
El reporte sostiene que aunque Brasil se encuentra distante en lo geográfico de esta parte del mundo, se ve afectado por depender de la importación de entre el 25 y el 30 por ciento del diésel que consume.
En marzo de este año, la petrolera brasileña Petrobras elevó el precio del combustible en las refinerías en 0,38 reales (unos 0,08 dólares) por litro, mientras que distribuidores privados ajustaron sus valores en línea con el mercado internacional, en medio de la expectativa de nuevos incrementos a lo largo de 2026.
El impacto es en particular significativo en las regiones agrícolas, donde el diésel es esencial para el proceso de siembra, cosecha y transporte, así que el Gobierno dispuso en tal sentido a la Policía Federal para que combata abusos de precios en las redes de gasolineras.
El efecto más relevante se registra en la logística porque Brasil depende en gran medida del transporte por carretera, así que el incremento en el precio del diésel eleva a su vez los costos del flete a los puertos, lo que termina por reducir la utilidad de los productores.
Para contener la escalada de los precios, el Gobierno brasileño ha adoptado medidas como la suspensión de impuestos y la emisión de subsidios temporales al combustible, mientras evalúa nuevas acciones como incentivos a importadores y posibles ajustes en la mezcla obligatoria de biodiésel.









