SAO PAULO, 21 mar (Xinhua) -- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, vinculó este sábado la disputa global por minerales críticos con nuevas formas de colonialismo y defendió la soberanía de los países del Sur Global sobre sus recursos estratégicos, al tiempo que criticó las guerras en curso y reclamó una reforma del sistema internacional, durante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)-África celebrada en Bogotá, Colombia, según un discurso divulgado por el Palacio de Planalto.
"Ya no somos países colonizados. Conquistamos nuestra soberanía con la independencia. No podemos permitir que alguien se entrometa y viole la integridad territorial de cada país", afirmó el mandatario brasileño.
Lula subrayó que América Latina, el Caribe y África deben evitar reproducir un modelo extractivo basado en la exportación de materias primas, especialmente en el contexto de la creciente competencia internacional por tierras raras y minerales estratégicos.
"Se llevaron casi todo de Bolivia. Ahora que Bolivia tiene minerales críticos, es la oportunidad de Bolivia, de África y de América Latina de no aceptar ser apenas exportadores de minerales para ellos. Quien quiera, que venga a instalarse y producir en el país, para que tengamos la oportunidad de desarrollar nuestras economías", sostuvo.
El presidente brasileño advirtió además sobre intentos de subordinación económica y política.
"Quieren colonizarnos otra vez. Es necesario levantar la cabeza. No es posible que alguien crea que es dueño de otros países", enfatizó en repudio a la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán.
En su discurso, Lula también criticó la escalada de conflictos internacionales, incluida la guerra en Irán, y cuestionó el papel de las grandes potencias.
"Es importante no olvidar que el mundo vive hoy la mayor concentración de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial", dijo, para advertir que el mundo tiene aún 630 millones de personas pasando hambre.
El mandatario brasileño expresó su "indignación" por el funcionamiento del sistema internacional, en particular el Consejo de Seguridad de la ONU. Defendió la ampliación del órgano para incluir de manera más representativa a países de África y América Latina.
Lula también recordó que en 2003 se negó a adherirse a Estados Unidos en la invasión de Irak.
Reveló que poco antes de asumir el cargo, en diciembre de 2002, el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, le dijo que si Brasil enviaba tropas a Irak para derrocar al presidente Saddam Hussein, iba a ser recompensado con la inclusión de empresas brasileñas en la reconstrucción.
"¿Por qué hacer la guerra? ¿Por qué destruir para reconstruir?", cuestionó.
El mandatario insistió en que las guerras generan efectos económicos y sociales negativos a escala global, como el aumento de los precios de la energía y los alimentos, y defendió la paz como condición para el desarrollo.
Asimismo, propuso fortalecer la cooperación entre la Celac y África en áreas como seguridad alimentaria, cambio climático, transición energética, comercio, inversiones e innovación tecnológica.










