RÍO DE JANEIRO, 16 mar (Xinhua) -- Brasil, uno de los mayores productores y exportadores agrícolas del mundo, enfrenta un creciente cuello de botella logístico: la capacidad de almacenamiento de granos del país cubre actualmente solo el 61,7 por ciento de la producción nacional, el nivel más bajo en al menos dos décadas, según estimaciones de la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA) divulgadas este lunes por el diario local "O Globo".
El desajuste entre la producción agrícola y la infraestructura de almacenaje se ha ampliado en los últimos años como consecuencia del rápido crecimiento del agronegocio brasileño, impulsado por la expansión de la frontera agrícola, los avances tecnológicos y el aumento de la demanda internacional de alimentos.
De acuerdo con proyecciones de la CNA elaboradas a partir de datos de la estatal Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) y citadas por el diario, Brasil podría registrar en 2026 el mayor déficit de almacenamiento de granos de su historia.
La capacidad disponible quedaría 135,4 millones de toneladas por debajo de la producción prevista, estimada en 353,4 millones de toneladas para la próxima cosecha.
El déficit evidencia un contraste significativo con otros grandes competidores del mercado agrícola internacional. En Estados Unidos, por ejemplo, la capacidad de almacenamiento equivale aproximadamente al 130 por ciento de la producción, lo que permite contar con un excedente cercano al 30 por ciento para gestionar con mayor flexibilidad la comercialización y el flujo de las cosechas.
Especialistas del sector señalan que los bajos niveles de inversión en silos y estructuras de almacenaje están asociados a factores como las elevadas tasas de interés, las dificultades de gestión y los incentivos económicos que favorecen decisiones de corto plazo en la cadena productiva.
La falta de infraestructura suficiente obliga a muchos productores a vender o transportar los granos inmediatamente después de la cosecha, cuando los precios suelen ser más bajos y la presión logística es mayor.
En este contexto, los camiones terminan funcionando en la práctica como "almacenes sobre ruedas", un fenómeno que incrementa la congestión en carreteras, puertos y terminales ferroviarias, especialmente durante el pico de la temporada de exportaciones.
Analistas consideran que ampliar la red de almacenaje sería clave para mejorar la eficiencia logística del país, reducir los costos de transporte y permitir que los agricultores tengan mayor flexibilidad para elegir el momento de comercializar su producción.
El debate sobre la infraestructura del agronegocio ocurre además en un contexto de incertidumbre en los mercados globales, marcado por tensiones geopolíticas que involucran a Estados Unidos, Israel e Irán y que podrían afectar los precios de las "commodities" agrícolas y energéticas.
Para los productores, el déficit de almacenaje también se traduce en menor poder de negociación frente a transportistas, intermediarios y empresas comercializadoras.
João Luiz Ferri, agricultor que cultiva soja, maíz y trigo en 500 hectáreas en la Hacienda Paraíso, en el municipio de Luiziana, estado de Paraná (sur), afirmó que la falta de silos obliga a muchos productores a vender su cosecha en condiciones menos favorables.
"El productor termina quedando rehén de todos. Desde el transporte hasta las empresas comercializadoras, todos quieren quedarse con una parte del margen del agricultor", explicó Ferri en declaraciones al diario "O Globo".
Ante la perspectiva de nuevas supercosechas en los próximos años, expertos del sector coinciden en que ampliar la capacidad de almacenamiento se ha convertido en una de las principales prioridades para sostener el crecimiento del agronegocio brasileño y mantener la competitividad del país en el comercio mundial de alimentos.










