BEIJING, 12 mar (Xinhua) -- Con un nuevo plan de desarrollo aprobado durante la sesión legislativa nacional, que se clausuró hoy jueves, China se embarca en un período crucial de cinco años en un ambicioso esfuerzo por modernizar su vasta población para 2035, a una escala sin precedentes en la historia de la humanidad.
Según el borrador del XV Plan Quinquenal de China (2026-2030), el país busca sentar una base sólida para alcanzar su objetivo para 2035 de duplicar su producto interno bruto (PIB) per cápita de 2020 hasta superar los 20.000 dólares, un nivel típico de un país moderadamente desarrollado.
La visión también sostiene que para ese mismo año, la fortaleza económica, la capacidad científica y tecnológica, la capacidad de defensa nacional, la fuerza nacional integrada y la influencia internacional de China se habrán fortalecido notablemente, la gente vivirá mejor y más feliz, y la modernización socialista se habrá materializado básicamente.
Hasta la fecha, menos de 30 países y regiones en todo el mundo han logrado la modernización, con una población combinada que no supera los 1.000 millones de habitantes, incluyendo los cerca de 70 millones de habitantes de Reino Unido y los aproximadamente 340 millones de Estados Unidos, todos muy por debajo de los 1.400 millones de habitantes que tiene China.
El gran tamaño de la población china presenta enormes desafíos. Sin embargo, el país está decidido a garantizar que los avances del desarrollo sean compartidos por toda su población.
Para los próximos cinco años, China planea aumentar la esperanza de vida promedio a 80 años, incrementar el número de médicos en ejercicio a 3,7 por cada 1.000 personas y mejorar la tasa de urbanización permanente al 71 por ciento, entre otros objetivos, precisa el borrador.
Los expertos creen que alcanzar estos objetivos no será nada fácil, sobre todo dadas las severas limitaciones de recursos del país.
Debido a la enorme base poblacional, las reservas per cápita de tierra cultivable, recursos hídricos y petróleo crudo de China están significativamente por debajo de los promedios mundiales. Además, los desafíos demográficos, como la disminución de las tasas de natalidad y el rápido envejecimiento de la población, están ejerciendo una presión adicional sobre el impulso de modernización del país.
Las realidades distintivas de China implican que existen pocos precedentes históricos que seguir.
En lugar de trasplantar paradigmas de modernización desarrollados por economías occidentales, China debe seguir su propio camino, abordando los desafíos con políticas y prácticas adaptadas a sus condiciones específicas, afirmó Fu Zheng, miembro de la Academia de Ciencias Sociales de China.
CON UN ENFOQUE EN LA ALTA CALIDAD
En el centro de este camino se encuentra la búsqueda de un desarrollo de alta calidad, guiado por una nueva filosofía de desarrollo que enfatiza la innovación, la coordinación, el desarrollo ecológico, la apertura y el crecimiento compartido, que se encuentran entre un conjunto de principios rectores establecidos en el borrador del plan.
Durante los próximos cinco años, China incrementará su gasto total en investigación y desarrollo en un promedio anual superior al 7 por ciento y elevará el valor agregado de las industrias clave de la economía digital al 12,5 por ciento del PIB, detalla el documento.
La transición verde también se acelerará en el período 2026-2030, con los objetivos de reducir las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB en un 17 por ciento con respecto al nivel de 2025 y elevar la proporción de combustibles no fósiles en el consumo total de energía al 25 por ciento para el final de este período.
"La modernización china se centrará en una mayor eficiencia, innovación tecnológica y crecimiento ecológico", sostuvo Jiang Haoran, presidente de Cashway Fintech Co., Ltd.
"Esto implica reestructurar fundamentalmente los motores del crecimiento, alejándose del antiguo modelo de expansión basado en el uso intensivo de recursos y avanzando hacia una senda más sostenible", señaló, a su vez, Wang Pu, profesor de la Universidad Tecnológica de Beijing.
La búsqueda de un desarrollo de alta calidad por parte de China tiene como objetivo mejorar integralmente la calidad de vida, una tarea desafiante para cualquier país con una población de este tamaño.
El borrador del esquema enumera objetivos específicos, como alcanzar una capacidad total de producción de cereales de 725 millones de toneladas para 2030 e implementar programas de renovación urbana destinados a mejorar las condiciones de vivienda. También se prevé modernizar aún más infraestructuras como el suministro de energía, los ferrocarriles de alta velocidad y las redes de telecomunicaciones durante este período, con el fin de proporcionar electricidad adecuada, un transporte más conveniente y comunicaciones más rápidas.
La vasta población de China podría ser un poderoso impulsor, proporcionando una enorme reserva de talento y abundantes escenarios de aplicación para la innovación tecnológica, a la vez que cultiva un mercado interno dinámico en aras de fomentar un comercio equilibrado y un desarrollo coordinado. En consonancia con la nueva filosofía de desarrollo, esto ayudará a la economía a desarrollar una mayor resiliencia en el mundo volátil de hoy.
El borrador del esquema propone una serie de medidas para aprovechar al máximo esta ventaja demográfica, especialmente en el contexto del envejecimiento y el declive de la población.
Centradas en mejorar la estructura poblacional y aumentar el capital humano, estas medidas incluyen fortalecer el apoyo y los incentivos para la fertilidad, alinear mejor los recursos educativos con los cambios demográficos y fortalecer el sector del cuidado de los adultos mayores.
"Esto no solo permitirá que el vasto mercado interno de China desarrolle plenamente su potencial, sino que también impulsará considerablemente la innovación tecnológica", consideró Zhang Shuibo, legislador nacional y profesor de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Tianjin.
UN BENEFICIO PARA EL MUNDO
Una vez que China logre modernizar su vasta población, la proporción de la humanidad que lo haya logrado se habrá más que duplicado, pasando de aproximadamente una séptima parte a aproximadamente un tercio de la población mundial, lo que representará un importante impulso para el desarrollo mundial.
En particular, se espera que su enorme mercado interno genere un impulso sostenido para la economía mundial.
China ya es el segundo mercado importador más grande del mundo, y su creciente grupo de ingresos medios significa que la demanda aún tiene un amplio margen de expansión, afirmó el ministro de Comercio, Wang Wentao, quien señaló que el país está abriendo proactivamente su vasto mercado y promoverá un comercio equilibrado mediante la expansión de las importaciones y la estabilización de las exportaciones.
Las empresas extranjeras acogen con especial satisfacción las enormes oportunidades que ofrece el mercado chino.
El gigante de los juguetes LEGO Group afirmó que está redoblando su ejercicio en el mercado chino con una estrategia de inversión a largo plazo, mientras que el fabricante europeo de aeronaves Airbus también expresó su firme compromiso, indicando que el mercado de la aviación chino tiene un inmenso potencial.
Para los países en vías de desarrollo que buscan prosperidad y desarrollo, la experiencia de China ofrece un punto de referencia práctico, demostrando que la modernización no tiene por qué seguir un patrón único. En cambio, los países pueden seguir caminos de desarrollo determinados por sus propias condiciones, prioridades y etapas de desarrollo.
"Con un enfoque centrado en la gente, se equilibra la inclusión y la sostenibilidad de la modernización de la población, reflejando orientaciones de valores únicas y sabiduría de gobernanza, y aportando soluciones chinas al proceso de modernización global", manifestó Darren Smith, profesor de la Universidad de Loughborough (Reino Unido) y miembro de la Academia Británica de Ciencias Sociales.














