LIMA, 18 feb (Xinhua) -- La Fiesta de la Primavera es, para muchas familias de ascendencia china en Perú, una celebración marcada por el reencuentro, la memoria y la continuidad de una tradición que se transmite de generación en generación, con colores, sabores y música que fortalecen la unidad familiar.
En ese espíritu, Gonzalo Zhou, un joven peruano de 17 años, ha esperado con especial emoción la llegada de esta celebración, porque le ha permitido reunirse con sus seres queridos y reafirmar la importancia de compartir una tradición que lo ha acompañado desde su infancia.
"Es un momento muy importante porque puedo crear muchos recuerdos y pasar momentos bonitos con mis abuelos y con mi familia, haciendo que se fortalezca mucho la relación que tenemos entre la familia", aseguró el joven a Xinhua.
La gastronomía es uno de los aspectos más celebrados por Gonzalo, hijo de padre chino y madre peruana con raíces chinas.
"Es muy difícil decir qué es lo que más me gusta comer porque siempre lo que cocinan es demasiado rico. Por la gran variedad que tienen en la mesa, hay alrededor de unos 15 o más platos. Entonces, podemos ir comiendo de todo un poco y todo está bien, todo es rico", subrayó.
Con la expectativa de que la tradición se mantenga viva en Perú, Gonzalo afirmó que espera que el puerto de Chancay contribuya a seguir recibiendo mayores productos que permitan seguir ampliando los platos típicos chinos para estas fiestas.
"A mí me parece muy interesante eso del puerto de Chancay, principalmente por la importación de productos que no hay acá en Perú, para poder preparar los platos de comidas típicas", afirmó.
Además de la experiencia familiar de Gonzalo, jóvenes peruanos sin ascendencia china han tenido la oportunidad de celebrar por primera vez el Año Nuevo chino, al integrarse al taller de preparación de jiaozi (ravioles chinos) organizado por el Instituto Confucio (IC) de la Universidad Ricardo Palma en el marco de la festividad.
Una de ellas fue Bianca Díaz, estudiante del IC, quien señaló a Xinhua que era la primera vez que preparaba ravioles chinos y que nunca los había consumido por esta celebración, lo cual le resultó interesante porque tuvo acercamiento a una comida típica en una fecha tan importante.
A su juicio, esta ha sido una gran oportunidad porque ha podido integrarse bien a la celebración y pedir, en ese contexto, un nuevo comienzo con éxito en sus estudios de idioma chino.
Sobre el puerto de Chancay, Bianca comentó que considera interesante su desarrollo, y aseveró que esta infraestructura podría permitir la llegada de más productos e ingredientes chinos, lo que facilitaría la preparación de comidas típicas en Perú en las futuras celebraciones del Año Nuevo chino.
Por su parte, Duany Flores, también estudiante del instituto, destacó que esta ha sido su primera vez consumiendo jiaozi, que preparó durante el taller, y valoró la gastronomía como una forma cercana de conocer otras culturas como es la china.
Aprovechó para subrayar que el Año Nuevo chino simboliza una nueva oportunidad y un nuevo comienzo, y que le resulta significativo poder celebrarlo en esta ocasión.
En tanto, otro estudiante de nombre Sergio Cruz declaró que, si bien ya había probado jiaozi anteriormente en chifas (restaurantes), era la primera vez que participaba en su preparación, lo cual le ha generado mucha emoción en marco de la celebración del Año Nuevo chino.
Respecto al puerto de Chancay, afirmó que representa un aporte significativo para Perú al permitir el ingreso de productos y tecnología en menos tiempo que antes, además de facilitar el comercio con China.
De esta manera, la Fiesta de la Primavera continúa consolidándose en Perú no solo como una celebración familiar para la comunidad de origen chino, sino también como un espacio de intercambio cultural que acerca a más jóvenes peruanos a sus tradiciones.









