SAO PAULO, 2 feb (Xinhua) -- Las celebraciones en Brasil por el Año Nuevo chino se consolidan como una plataforma de intercambio cultural profundo entre ambos países, con eventos que combinan tradición, creatividad contemporánea y reconocimiento institucional, afirmó este lunes el presidente del Instituto Sociocultural Brasil-China (Ibrachina), Thomas Law.
En entrevista con Xinhua, Law explicó que las actividades de 2026 toman como punto de partida la Fiesta de la Primavera, "una expresión viva de la civilización china, fundamentada en valores como renovación, armonía, prosperidad compartida y fortalecimiento de los lazos sociales".
Para Law, el concepto creativo dialoga con "la energía simbólica del Año del Caballo, tradicionalmente asociada a movimiento, vitalidad y apertura, favoreciendo un abordaje más dinámico y participativo".
De acuerdo con el jurista y titular de Ibrachina, uno de los principales avances ha sido la incorporación oficial del Año Nuevo chino al calendario cultural en algunas ciudades, como Sao Paulo y Foz do Iguazú, que se hizo por medio de legislaciones locales, "lo que demuestra reconocimiento institucional a la importancia de la Fiesta de la Primavera".
El presidente del Ibrachina detalló que este año la entidad apoya celebraciones en distintos puntos del país, con actividades en espacios públicos y cooperación con instituciones culturales y organizaciones sino-brasileñas.
En Sao Paulo, las acciones se concentran en el Museo de la Inmigración, mientras que en Foz do Iguazú los festejos de manera habitual reúnen a un gran público.
Sobre las innovaciones, Law indicó que se busca ampliar el diálogo entre tradición y contemporaneidad mediante el uso de tecnología y nuevos formatos.
"Las innovaciones incluyen experiencias inmersivas, contenidos educativos y el uso de tecnología, como espectáculos de drones y "videomapping", incorporados a las celebraciones en Sao Paulo, ampliando el diálogo entre tradición y contemporaneidad", afirmó.
Al evaluar la experiencia internacional de los últimos años, el dirigente sostuvo que el mayor acierto ha sido tratar el Año Nuevo chino como un proceso continuo de diálogo cultural.
"Las prácticas más exitosas fueron aquellas que trataron el Año Nuevo chino, fuera de China, como una plataforma continua de diálogo cultural, y no apenas como una celebración puntual", dijo.
Según Law, la cooperación entre instituciones culturales chinas, organizaciones locales y la sociedad civil ha permitido atraer a un público mayoritariamente no chino y fortalecer la imagen cultural de China.
Law subrayó la importancia de preservar la identidad cultural de la Fiesta de la Primavera, lo que, dijo, exige claridad conceptual y comunicación institucional consistente.
"Es fundamental contextualizar históricamente la Fiesta, explicando sus valores, símbolos y significados", señaló antes de destacar también el papel de materiales educativos y la comunicación bilingüe.
Consultado sobre los peligros de una difusión superficial, el presidente del Ibrachina advirtió que "existe el riesgo de superficialización cuando las celebraciones se limitan a símbolos ampliamente conocidos", por lo que defendió una curaduría estratégica que valore la diversidad cultural china y adapte las actividades al contexto local.












