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Especial: Entre fuego y acero, la herencia artesanal de los cuchilleros de Sayula de México

spanish.news.cn| 2026-02-01 06:07:15|
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Por José Gabriel Martínez y Ricardo Montoya

SAYULA, México, 31 ene (Xinhua) -- En el sur del occidental estado mexicano de Jalisco, el municipio de Sayula mantiene viva una tradición metalúrgica que ha pasado de generación en generación: entre hornos, limas y aceros templados, la producción de cuchillos artesanales Ojeda se ha consolidado como ejemplo de patrimonio cultural vivo y de cómo un oficio tradicional puede integrarse a mercados contemporáneos sin perder identidad.

El taller, encabezado por José Ojeda, combina procesos manuales, desarrollo tecnológico propio y una visión formativa familiar para producir cuchillos de cocina, parrilla, campismo y uso especializado en tirajes limitados, con control directo de cada etapa: diseño, selección de materiales, tratamiento térmico, ensamblaje y afilado.

Algunas piezas, por sus acabados y materiales, han trascendido su función utilitaria para integrarse como objetos de colección y ornato en espacios gastronómicos y hogares.

Ojeda define su trabajo como una convergencia entre tradición y transformación de materiales.

"Nosotros tenemos la facilidad de que somos artesanos con tecnología y, al mismo tiempo, somos alquimistas, donde la materia prima para muchos es basura, como el cuerno de toro, el cuerno de venado, el hueso de res. Todas esas cosas las convertimos en verdaderas obras de arte, y de ahí precisamente es donde sacamos todo nuestro producto", explicó.

El taller emplea maderas, hueso, cuerno y aceros de distintos tipos, además de insumos poco comunes.

"Trabajamos también muchos materiales exóticos como muela de mamut, colmillo de mamut. Todas esas cosas, y ahí es como hicimos nosotros un tipo diferente de cuchillos", señaló Ojeda.

La diversidad de mangos y grabados busca que cada pieza sea distinta y ergonómica, con valor estético y funcional.

Un rasgo distintivo del proyecto es el desarrollo de maquinaria propia. Ante la falta de equipos especializados en el mercado, la familia ha optado por diseñarlos y fabricarlos.

"Mis hijos son inventores porque han hecho muchas máquinas (de las) que salen unas cosas perfectas, porque esa maquinaria no la venden, en el mercado no la hay. Entonces nosotros tenemos que inventar nuestras propias máquinas para poder llegar a sacar la perfección de las cosas", afirmó Ojeda.

En el taller participan también nietos con formación en mecatrónica e ingeniería industrial, enfocados, según el artesano, en unir técnica y práctica.

La precisión técnica es central en el proceso. A diferencia de métodos tradicionales con fuego abierto, el taller utiliza hornos eléctricos con control de temperatura para el temple y revenido (tratamiento térmico).

Aunque Sayula cuenta con múltiples productores de cuchillería, Ojeda subraya la búsqueda de acabados finos y control de calidad pieza por pieza. Equipos especializados revisan cada fase y el director valida el terminado.

El objetivo, dijo, es que el cuchillo "se sienta muy a gusto en la mano" y resulte atractivo a la vista, con grabados y formas equilibradas.

En el mercado nacional, hoteles y establecimientos gastronómicos figuran entre los compradores frecuentes de cuchillos Ojeda, que ha expandido su comercialización mediante servicios logísticos internacionales.

"Mandamos cuchillos a todo el mundo. A Estados Unidos, a España, donde nos los piden", indicó Ojeda, para quien, más allá de la producción, el oficio de la cuchillería es una vía de desarrollo local.

"Tenemos en México un tesoro muy grande: mucha madera, mucho material, aceros y todo eso", dijo al señalar que la transformación artesanal de materias primas puede generar ingresos y autonomía familiar.

Sobre el volumen de trabajo, explicó que varía según la complejidad: las navajas de bolsillo pueden requerir jornadas completas para pocas unidades, mientras otros modelos permiten mayores ritmos. Sin embargo, evita jerarquizar piezas.

"Todas están hechas con amor y todas son preciosas... hay para todos los gustos", sostuvo.

Ojeda se muestra satisfecho por la continuidad familiar del oficio y negocio. "Me siento muy satisfecho, muy contento de haber servido de algo", agregó al enfatizar su motivación constante por transmitir su conocimiento a las nuevas generaciones. Así, entre fuego controlado y acero trabajado a mano, la tradición continúa adaptándose sin romper su raíz. 

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