SANTIAGO, 20 ene (Xinhua) -- La sequía en el verano chileno y las altas temperaturas, un escenario impulsado por el cambio climático, han propiciado los incendios como los que azotan la zona centro-sur de Chile, consideraron expertos.
Los incendios, que han dejado al menos 20 muertos, más de 7.000 damnificados y unas 34.000 hectáreas afectadas, se intensificaron el pasado fin de semana en varias localidades de las regiones de Biobío y Ñuble (centro-sur).
El especialista en análisis de la variabilidad climática, Oliver Meseguer-Ruiz, explicó a Xinhua que los incendios han sido "especialmente voraces porque han afectado zonas donde las especies que han sido afectadas arden con especial intensidad".
"Han coincidido con condiciones de sequía de verano, tras varias semanas sin lluvia, sumadas a (condiciones) meteorológicas de viento y altas temperaturas", apuntó el académico del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la Universidad de Tarapacá de Chile.
Señaló que los incendios, en su mayoría, son "provocados, ya sean intencionales o no, y esto ocurre en las zonas en las que interactúan las masas forestales con las zonas urbanas, es decir, las zonas de interfaz urbano-forestal".
Remarcó que el aumento de la frecuencia y de la intensidad de los eventos extremos "son solo dos de las evidencias propias del cambio climático, que van a hacer que las condiciones (sean) favorables para que se desencadenen incendios forestales de alta intensidad (y) sean más habituales"
"A mayor temperatura y a mayor viento se dan condiciones más favorables para la propagación de los incendios forestales, condiciones que al mismo tiempo dificultan su extinción", dijo el investigador principal del Núcleo Milenio AndesPeat.
Dijo que, con el cambio climático, esas condiciones "serán más habituales en verano (y) las encontraremos cada vez de manera más temprana, por lo que este tipo de eventos no solo serán más habituales, sino que, además, podrán aparecer antes en el calendario".
Por su parte, el agroclimatólogo Patricio González Colville profundizó a Xinhua que el cambio climático, producto del calentamiento global, "está generando escenarios veraniegos propicios para la aparición y propagación de incendios forestales más agresivos y expansivos".
El académico e investigador del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca de Chile puntualizó que las altas temperaturas, asociadas a olas de calor, con valores de entre 35 y 39 grados Celsius, producen "un efecto de cascada", es decir, altas temperaturas provocan una atmósfera más seca.
"El resultado son masas forestales con altos niveles de estrés hídrico producto, además, de una mega sequía de 15 años en la zona central de Chile, específicamente en las regiones de Maule, Ñuble y Biobío", argumentó el experto.
Afirmó que lo anterior está derivado del calentamiento global, que está volviendo más recurrentes las situaciones sinópticas, como dorsales cálidas en altura, vaguadas costeras y vientos de travesía cálidos y secos.
Para González, todo eso se suma a una geografía compleja constituida con valles, quebradas y pendientes que aumentan los valores térmicos de manera local.
"Por otro lado, no hay que olvidar que los asentamientos humanos, en las regiones de Ñuble y Biobío, muchas veces se ubican cercanos a bosques, sin contar con las interfases de cortafuego que permitan reducir su vulnerabilidad", lamentó.
Profundizó que si en esa situación geográfica se genera un incendio por negligencia, intencionalidad o descuido humano, "el fuego se vuelve muy aleatorio y caótico en su rápido desplazamiento".
"Muchas veces se ven superadas las capacidades de contención y control, por ser focos múltiples y ubicados en pendientes de difícil acceso. El resultado es esta tragedia humana que afecta a Ñuble y Biobío", dijo.
Recordó que Chile está "siendo golpeado por extremos que sobrepasan muchas veces los niveles críticos a los cuales podíamos controlar, durante el siglo XX".
"Este ha sido el caso, en el siglo XXI, del calor extremo, las mega sequías, olas de calor, dorsales cálidas, vaguadas costeras y los vientos de 'travesía' que muchas veces hacen avanzar rápidamente a los incendios y contribuyen a disipar las pavesas, que son brasas vegetales transportadas por el viento más delante del incendio, contribuyendo a su expansión aleatoria", remató.
Según el último reporte del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), los siniestros en la zona centro-sur de Chile han dejado al menos 20 fallecidos y 75 lesionados, además de 7.079 personas damnificadas y 536 viviendas destruidas.











