SAO PAULO, 11 ene (Xinhua) -- La selva amazónica tiene en la ciudad de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, su principal polo industrial, una zona franca que recibe incentivos del Gobierno para el desarrollo productivo de la región. Sin embargo, según especialistas, sufrirá el impacto del acuerdo de libre comercio firmado entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).
El acuerdo Mercosur-UE también despierta alertas en Brasil por los posibles efectos negativos sobre la Zona Franca de Manaos (ZFM), uno de los principales polos industriales del país sudamericano y eje económico de la Amazonia.
Además, reabre el debate sobre el potencial de la región para diversificar su modelo productivo y aprovechar los planes de nueva industrialización y transición verde con el objetivo de posicionar a la región amazónica de Brasil, la economía más importante del Mercosur, como una fortaleza de la llamada bioeconomía.
Los especialistas advierten de que la apertura gradual a productos industriales europeos podría reducir la competitividad de sectores instalados en la ZFM, que dependen de ventajas impositivas y del mercado interno brasileño.
El polo industrial de Manaos reúne a cerca de 500 empresas, principalmente de electrónica, motocicletas, informática, químicos y relojería; generando alrededor de 100.000 empleos directos y más de 500.000 puestos de trabajo indirectos en la Amazonia.
"La industria brasileña, especialmente la orientada al mercado interno, puede sufrir una fuerte presión competitiva en caso de que el acuerdo reduzca aranceles de importación para productos industrializados europeos. Así, la Zona Franca de Manaos podría verse impactada", afirmó Daniel Negreiros, profesor de Economía del Instituto de Investigación y Planeamiento Urbano y Regional de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Por otra parte, las principales asociaciones del segmento, como la Confederación Nacional de la Industria o la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo, sí han dado su beneplácito a las negociaciones que terminaron en aprobación por parte el Consejo Europeo, el 9 de enero, tras más de dos décadas de negociaciones.
La ZFM fue creada como un régimen especial para promover el desarrollo económico de la Amazonia y reducir las desigualdades regionales, ya que las fábricas o montadoras radicadas en la ciudad de Manaos reciben amplios incentivos fiscales, entre ellos exenciones o reducciones del Impuesto sobre Productos Industrializados, beneficios en el Impuesto a la Circulación de Mercancías y Servicios y beneficios arancelarios para la importación de insumos, con el objetivo de compensar los mayores costos logísticos por operar en la región.
En paralelo a los riesgos derivados de la competitividad de productos europeos en el centro de la selva amazónica sudamericana, de la cual Brasil posee el 60 por ciento, existen también líneas de trabajo que fueron ratificadas en la 30ª Conferencia de las Partes (COP30) de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en la ciudad amazónica de Belém, capital del estado brasileño de Pará, en 2025.
Estas políticas públicas colocan a Brasil, en especial al poderío de la zona franca, ante el desafío de desarrollar la bioeconomía e industrializar o dar valor a los productos de la selva con mayor biodiversidad del planeta, sobre todo en materia de soluciones sostenibles para la industria química, alimentaria o cosmética.
El superintendente de la Zona Franca de Manaos, Bosco Saraiva, señaló que se espera que en los próximos diez años la cadena de la bioeconomía en la Amazonia opere a escala industrial.
Por su parte, Alexandre Gaino, profesor de Macroeconomía de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing de Sao Paulo, consideró positivo el enfoque que busca integrar desarrollo tecnológico, empresas instaladas en la ZFM, comunidades locales y la conservación de la selva.
"Es prematuro saber cómo se financiará de forma consistente y permanente para que no sea solo una ola asociada a la COP30", advirtió.
En tanto, Cassiano Trovao, profesor del Departamento de Economía de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), enfatizó que la sostenibilidad y la descarbonización incorporadas al acuerdo representan tanto desafíos como oportunidades para la producción responsable.
"El impacto en la industria brasileña es el punto más sensible. El caso de la Zona Franca de Manaos es emblemático, ya que se basa en incentivos fiscales. Si los aranceles de importación caen drásticamente, la ventaja competitiva de la zona franca podría verse debilitada", afirmó.
"En cualquier caso, lo importante es cómo el país aprovechará las oportunidades y afrontará los desafíos de esta renovada relación con la UE", subrayó el profesor.












