MÉXICO, 3 ene (Xinhua) -- La agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro marcan el tránsito de Washington desde una estrategia de hegemonía hacia una política abierta de dominación en América Latina, dijo este sábado el sociólogo hondureño Allan Fajardo.
En entrevista con Xinhua, el académico de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) analizó las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien anunció que su país "administrará" Venezuela durante una supuesta transición, como una confirmación explícita del giro intervencionista de Washington.
"Estamos viviendo con Donald Trump 2.0 también una Doctrina Monroe 2.0", afirmó, al subrayar que, a diferencia de etapas anteriores, ahora el discurso intervencionista e imperialista deja de ser implícito y se asume de manera abierta.
De acuerdo con el especialista, existen dos escenarios principales sobre cómo Estados Unidos podría ejercer esa "administración".
El primero implicaría una injerencia desde el exterior, manteniendo formalmente la institucionalidad venezolana, pero bajo fuertes presiones políticas y económicas. El segundo supondría la instalación directa de un gobierno títere, lo que requeriría una invasión militar de mayor escala.
"Esas son las dos opciones y no sé por cuál se va a decidir", señaló Fajardo, al tiempo que subrayó que ambos caminos tendrían profundas consecuencias para la población venezolana.
En el caso de una ocupación directa, Fajardo previó una escalada hacia "una guerra total, una guerra popular", mientras que, en el escenario de presión indirecta, anticipó una etapa de privaciones aún más severa que las vividas por el pueblo venezolano como consecuencia de las sanciones económicas unilaterales.
El sociólogo interpretó las palabras de Trump como la evidencia de una visión histórica que concibe a América Latina como espacio de control directo.
Según explicó, Washington ya no se limitaría a definir políticas exteriores hacia la región, sino que pretende intervenir en decisiones internas. En ese contexto, recordó antecedentes recientes de injerencia estadounidense en procesos políticos de países como Argentina y Honduras.
En el plano interno venezolano, Fajardo consideró que la correlación de fuerzas será determinante.
Señaló que, junto a una oposición que ha competido dentro de la institucionalidad, existen sectores minoritarios que han recurrido a la violencia y desconocido las reglas del juego político.
Esta combinación abre la posibilidad de escenarios extremos. "Puede haber o una guerra civil, o una guerra contra las fuerzas interventoras de Estados Unidos", afirmó, al prever una resistencia tanto social como militar frente a cualquier ocupación extranjera.
A escala regional, el académico hondureño advirtió que la ofensiva contra Venezuela no se limitará a ese país. A su juicio, todo gobierno progresista o identificado con la izquierda enfrentará presiones similares.
"Todo gobierno que sea visto o declarado de izquierda, va a enfrentar la misma política que está enfrentando Venezuela ahorita", sostuvo, al explicar que se trata de una estrategia que viola tanto el derecho interno de los países como el derecho internacional.
En ese sentido, destacó que no resulta casual que gobiernos como el de Brasil hayan reaccionado con rapidez condenando la agresión, al percibir que la amenaza se extiende a otros países que buscan ejercer su derecho a la autodeterminación.
"Seguramente van a ir por Colombia y van a ir por cuantos países quieren ejercer su derecho a la autodeterminación popular y nacional", alertó.
Fajardo enmarcó esta coyuntura como un choque entre dos visiones del mundo. Recordó que, durante décadas, Estados Unidos combinó mecanismos de influencia política y diplomática con el uso selectivo de la fuerza, una estrategia conocida como "smart" o "soft power" (poder blando).
Sin embargo, sostuvo que con Trump se ha producido un retorno a la "diplomacia de las cañoneras". "Vuelve al "hard power" (poder duro), a la intervención brutal y el impulso a los golpes de Estado", afirmó.
Desde esta perspectiva, el sociólogo hondureño consideró que la soberanía y la integridad territorial de los países latinoamericanos están seriamente amenazadas si no existe una respuesta firme y colectiva.
Reiteró que la detención de Maduro no puede calificarse como una captura legal. "No es una captura (...) ese término es un eufemismo (...) Es un secuestro internacional, totalmente ilegal", subrayó.
Finalmente, Fajardo recordó que la historia muestra límites claros al intervencionismo estadounidense. Citó los casos de Vietnam y Afganistán como ejemplos de países donde Washington terminó replegándose tras una prolongada resistencia.
En el caso venezolano, concluyó, el desenlace dependerá de la capacidad de mantener la unidad entre el pueblo y las fuerzas armadas, y de si la comunidad internacional logra frenar lo que describió como una nueva fase de dominación abierta en América Latina.











