PANAMÁ, 31 dic (Xinhua) -- El Canal de Panamá cumple hoy miércoles 26 años de su regreso a manos panameñas, consolidando uno de los hitos más significativos de la soberanía nacional, marcado por la resiliencia frente a los desafíos del mundo actual.
El 31 de diciembre de 1999, tras 85 años de control de Estados Unidos, se realizó la reversión de la administración y, desde entonces, el Canal continúa siendo una de las rutas estratégicas más importantes del comercio mundial y, al mismo tiempo, un símbolo vivo de la capacidad del país para ejercer plenamente su soberanía frente a cualquier forma de control externo.
Cada año, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) entrega al Tesoro Nacional aportes directos fundamentales para las finanzas del Estado y que evidencian el peso estratégico de la vía interoceánica en la economía nacional.
En esta ocasión, el aporte fue de 2.965 millones de dólares, correspondientes a excedentes, derechos por tonelaje de tránsito y tasas por servicios públicos.
"Este aporte refleja la dedicación de miles de trabajadores panameños que, con su labor diaria, garantizan la operación eficiente y segura del Canal", incluso en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, resaltó la ACP en un comunicado.
En el ámbito nacional, la ACP reiteró su compromiso con las comunidades de la cuenca hidrográfica, a través de proyectos orientados a la protección del recurso hídrico y al bienestar de las poblaciones que dependen directamente del sistema canalero.
En tanto, a nivel internacional, presentó su hoja de ruta para la próxima década, enfocada en reforzar su papel estratégico en el comercio global, mediante iniciativas como el Corredor Energético, mejoras en infraestructura portuaria y sistemas destinados a garantizar el agua tanto para la población como para la operación del Canal.
Para la ACP, la reversión no fue únicamente un traspaso administrativo, sino la consolidación de la soberanía nacional, al demostrar que el país tiene la capacidad de gestionar de manera eficiente una de las vías más importantes del comercio mundial.
Al cumplirse 26 años de la transferencia, el Canal se consolida como un motor del desarrollo nacional, con impactos directos en la economía, la competitividad logística y el bienestar de la población.
Carlos González de la Lastra, expresidente de la Asociación Panameña de Empresas, señaló que la reversión del Canal permitió consolidar a Panamá como un 'hub' logístico regional, impulsando un crecimiento económico significativo, el acceso a los mercados internacionales y el fortalecimiento del sistema financiero del país.
Subrayó que el reto actual es ampliar los servicios vinculados a la vía, como astilleros, puertos y corredores logísticos terrestres, para maximizar los beneficios de la posición geográfica.
"No debe permanecer en manos de una potencia extranjera", afirmó González en entrevista con Xinhua.
De igual forma, Anayansi Turner, catedrática de la Universidad de Panamá y abogada, resaltó que la reversión significó recuperar la posibilidad de explotar la posición geográfica del país -su principal recurso natural- y garantizar que esta no permanezca en manos de una potencia extranjera, sino que vuelva a sus dueños originales: los panameños.
Sostuvo que esta acción permitió que los beneficios generados por el tránsito de buques a través de la vía interoceánica, en función de los peajes, se traduzcan en beneficios reales para toda la población panameña y no en ventajas concentradas fuera del país.
Por otro lado, los desafíos no se limitan a su operación cotidiana, sino que se extienden a su proyección estratégica de largo plazo que pasa por ampliar su cadena de servicios y fortalecer su papel como plataforma logística integral, de manera que los beneficios de la posición geográfica del país se traduzcan en mayores oportunidades de desarrollo nacional, reseñó el expresidente de la Asociación Panameña de Empresas.
Anayansi Turner, por su parte, subrayó que la modernización permanente de la vía interoceánica, el uso colectivo de sus beneficios y el respeto irrestricto a la soberanía alcanzada el 31 de diciembre de 1999 siguen siendo tareas centrales para el Estado panameño.
Ambos coinciden en que la fortaleza del Canal radica no solo en su infraestructura, sino en la capacidad del país para gestionar, regular y proyectar esta vía estratégica bajo principios de soberanía y neutralidad, conforme a los tratados vigentes.









