GUIYANG, 22 oct (Xinhua) -- Con una altura de 625 metros sobre el nivel del río y un vano principal de 1.420 metros, el Puente del Gran Cañon de Huajiang, el más alto del mundo, reduce el tiempo de viaje entre las dos orillas de la anchurosa y profunda garganta de más de dos horas a apenas dos minutos.
A unos 360 kilómetros de distancia del puente, al pie de un imponente y escarpado paso de montaña, trenes de alta velocidad atraviesan cada día, también en poco más de dos minutos, un túnel de 4.582 metros que se adentra en el corazón de este desfiladero llamado paso de Loushan.
Estos dos icónicos proyectos, que se encuentran en la provincia suroccidental china de Guizhou, donde el 92,5 por ciento del territorio está cubierto de montañas y colinas, cautivan hoy la atención mundial como ejemplos de las numerosas maravillas de infraestructura construidas en el país en las últimas dos décadas.
Hace unos 90 años, durante la Gran Marcha, ambos lugares fueron escenario de intensos combates entre las tropas del Ejército Rojo, liderado por el Partido Comunista de China, y las fuerzas del partido Kuomintang (KMT) chino.
Hoy, estas obras de transporte no solo permiten que los productos agrícolas de las dos localidades salgan sin barreras de las montañas que durante siglos aislaron sus aldeas, sino que también reciben un flujo constante de visitantes en busca de la memoria histórica y la experiencia de esa travesía.
Durante más de cuatro meses, el Ejército Rojo Central permaneció en Guizhou, la provincia donde desarrolló sus actividades por más tiempo y la extensión territorial más amplia de toda la expedición.
Guizhou es la única provincia sin llanuras del país e históricamente también una de las más atrasadas, debido a sus durísimas y estériles condiciones geográficas naturales, tanto así que, en el pasado, todo el país la identificaba fácilmente con la mención de un lapidario dicho popular: "Sin tres pies de terreno llano y sin tres centavos de dinero en el bolsillo".
A pesar de todo, tras decenas de años de arduos esfuerzos, en esos mismos valles y montañas, muchos de ellos afectados por una grave desertificación rocosa, se han construido 1.906 kilómetros de ferrocarriles de alta velocidad y 220.000 kilómetros de carreteras, incluyendo 9.563 kilómetros de autopistas. La extensión de las autopistas supera ya la de Italia y se está acercando a la de Francia.
Estas modernas vías están conectadas por más de 30.000 puentes y 2.800 túneles que hacen parte de las autopistas y las vías férreas de alta velocidad. Además, de los 100 puentes más altos y de los primeros 10 del mundo, 49 y 4, respectivamente, se encuentran en esta provincia, que cuenta con la mayor concentración de puentes y túneles en terreno montañoso de todo el planeta y tiene la fama de ser una "llanura de autopistas" y un "museo de puentes".
A estas obras de infraestructura terrestre también se suman 12 aeropuertos civiles, el servicio de trenes de carga China-Europa y las rutas fluviales que permiten la navegación hacia el mar de barcos con capacidad de hasta 5.000 toneladas.
La rápida modernización de los medios del transporte multimodal, muchos de ellos situados en áreas recorridas por el Ejército Rojo durante la Gran Marcha, ha cambiado de forma radical la fisonomía de Guizhou y ha dado a conocer el carisma de su belleza natural, su cultura étnica y su folclor, especialmente gracias al próspero "turismo rojo", impulsado por los vestigios de movimientos y combates de los soldados revolucionarios.
A la orilla de un afluente del río Wujiang se encuentra el antiguo pueblo tradicional de Wujiangzhai, también con una importante "historia roja". A poca distancia pasan trenes de alta velocidad y los turistas pueden llegar en autobuses de nueva energía a este pueblo escondido entre frondosos bosques y altas cumbres. Es uno de muchos pueblos de Guizhou que se han beneficiado del "turismo rojo", que ha experimentado un auge en los últimos años.
En el distrito de Leishan, más de 60 aldeas tradicionales de diferentes etnias, plantaciones de té y zonas turísticas están conectadas por carreteras, incluyendo la llamada "Carretera No.1 del turismo rural de China". Junto a ella están cautivadores pueblos típicos de la etnia miao, como Xijiang y Langde, y también Wujiangzhai, cuya belleza atrae un flujo contante de turistas.
Desde el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en 2012, la mejora de la vida de la gente común se hace cada vez más evidente con la modernización constante de la infraestructura vial, especialmente en los lugares con huellas de actividad del Ejército Rojo.
"Para nosotros, el mayor sueño era que hubiera más puentes y caminos para ayudarnos a salir fácilmente de casa para hacer cosas. Ahora es una realidad", afirmó un anciano de Guizhou, quien, al igual que muchos de sus coterráneos, en el pasado consideraba el indiscutible carácter rojo de la región como una mera memoria histórica, pero hoy lo asume como la vida que verdaderamente están viviendo.
El tiempo corre sin parar, el Ejército Rojo se marchó hace 90 años, pero se fue dejando un legado eterno forjado en su épica travesía de 12.500 kilómetros, un espíritu inquebrantable que inspira hoy a la población de Guizhou a seguir consolidando los logros de la erradicación de la pobreza y construir con éxito una red de transporte de clase mundial, imponiéndose a los caprichos de la naturaleza y superando todas las dificultades.









