Enfoque: Intensificación de El Niño profundiza riesgos económicos en toda América Latina | Spanish.xinhuanet.com

Enfoque: Intensificación de El Niño profundiza riesgos económicos en toda América Latina

spanish.news.cn| 2026-10-03 02:10:45|
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MÉXICO, 2 oct (Xinhua) -- Alrededor de Tecoluca, en el centro de El Salvador, algunos agricultores que perdieron su primera cosecha están sembrando de nuevo, con la esperanza de que los chubascos dispersos proporcionen suficiente agua para un segundo cultivo.

La incertidumbre le resulta familiar al meteorólogo salvadoreño Danilo Ramírez. "Puede llover un día, y luego pueden pasar cinco, seis u ocho días sin lluvia", señaló.

Su predicamento refleja un desafío más grande para América Latina a medida que se intensifica El Niño: las alteraciones en las lluvias y las temperaturas amenazan los cultivos, el suministro de agua y los sistemas de electricidad de los que dependen los medios de subsistencia.

Para la región, las consecuencias económicas podrían extenderse desde la escasez de alimentos en los hogares hasta exportaciones más débiles, suministros de energía al límite y una mayor presión sobre los recursos públicos.

PRESIÓN SOBRE LOS ALIMENTOS Y LOS INGRESOS

En el Corredor Seco de América Central, muchas familias rurales dependen del maíz y los frijoles tanto para alimentarse como para obtener ingresos de la venta de parte de su cosecha. El Salvador es uno de los países ubicados en este corredor, una de las regiones más vulnerables del mundo al cambio climático.

Ramírez indicó que el calor y la escasez de agua dañaron los cultivos sembrados durante la primera temporada de siembra de El Salvador, normalmente entre abril y junio. Algunos agricultores ahora están aprovechando breves lapsos de lluvia para sembrar de nuevo, pero las precipitaciones irregulares hacen que sus perspectivas sean inciertas.

El Salvador emitió una alerta roja a nivel nacional por sequía en agosto. Para los agricultores que ya batallan con las pérdidas, otra mala cosecha reduciría aún más su capacidad para mantener a sus familias.

Patricio González, profesor de climatología agrícola en la Universidad de Talca de Chile, comentó que los efectos se propagan a través de diversos canales. Cosechas más pequeñas dejan a las familias con menos alimentos y menos productos para vender. La reducción de la oferta puede elevar los precios, mientras que las granjas en dificultades pueden contratar a menos trabajadores.

Los agricultores que no tienen un acceso confiable al crédito o a la asistencia financiera están particularmente expuestos, agregó.

En Brasil, un pronóstico oficial para el período de septiembre a noviembre apunta a precipitaciones inferiores al promedio en el norte y el noreste y en partes del centro y el sureste de Brasil, mientras que se prevé que partes del sur estén más húmedas de lo habitual.

El meteorólogo agrícola brasileño Luis Renato Lazinski afirmó que las condiciones contrastantes dejan a los cultivos principales vulnerables a la sequía en algunas zonas productoras y en otras a precipitaciones excesivas. Las consecuencias podrían afectar tanto al suministro interno como a las exportaciones agrícolas del país.

En Perú, los efectos ya pesan sobre las perspectivas económicas. El banco central redujo en septiembre su pronóstico de crecimiento para 2026 del 3,4 por ciento al 3,2 por ciento debido a un impacto mayor de lo esperado por las condiciones de El Niño costero.

RIESGOS PARA LA ENERGÍA Y EL COMERCIO

La escasez de agua es otra causa de vulnerabilidad económica: la electricidad que necesitan los hogares, las empresas y los servicios públicos.

Venezuela obtiene aproximadamente el 60 por ciento de su electricidad de plantas hidroeléctricas en el sur. El ecologista Francisco Herrera advirtió que una sequía severa combinada con altas temperaturas en esa región podría ejercer una presión sustancial sobre los suministros de electricidad a principios del próximo año.

La preocupación es que la menor disponibilidad de agua podría limitar la generación justo cuando el aumento de las temperaturas incrementa la demanda de energía.

Los efectos de la escasez de agua también pueden impactar al comercio internacional. En el Canal de Panamá, las precipitaciones y las medidas para el ahorro de agua han mejorado recientemente las condiciones de la navegación, permitiendo franjas horarias de tránsito adicionales y un mayor calado máximo permitido. No obstante, la cuenca del canal sigue enfrentando escasez de agua.

Por lo tanto, para los exportadores los riesgos pueden surgir tanto en el punto de producción como a lo largo de la ruta hacia el mercado. Una menor producción puede reducir los envíos, mientras que las limitaciones en el transporte pueden complicar los suministros y elevar los costos.

González señaló que las sequías, las inundaciones y el calor prolongado pueden afectar a la economía en general al dañar la producción y alterar el suministro de agua, lo que traduce los riesgos climáticos en presiones sobre el empleo, los ingresos y los precios.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas ha advertido que un evento extremo de El Niño podría provocar pérdidas equivalentes a por lo menos 2 por ciento del producto interno bruto (PIB) de América Latina y el Caribe y sumir a otros 4,8 millones de personas en la pobreza.

CONVERTIR LAS ADVERTENCIAS EN ACCIÓN

Los gobiernos latinoamericanos tienen la tarea de enfrentar las pérdidas que ya ocurren, a la vez que se preparan para las condiciones que podrían agravarse en los próximos meses.

En Perú, las autoridades declararon en agosto un estado de emergencia de 60 días en 607 distritos de 16 regiones debido al riesgo de escasez de agua. El Gobierno ha suministrado alimento para el ganado, vacunas e instalaciones de agua potable, así como depósitos de almacenamiento de agua y pequeños embalses, para ayudar a los agricultores a afrontar la sequía.

Venezuela anunció un plan de ahorro de electricidad y solicitó la adopción de medidas de contingencia en el sector agrícola. Herrera señaló que las centrales termoeléctricas podrían ayudar a compensar la generación hidroeléctrica reducida, aunque hacerlo implicaría un mayor consumo de combustibles fósiles y un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En Brasil, las agencias federales están coordinando la monitorización del clima y el agua para apoyar la preparación. Además, están exhortando a los residentes a seguir las advertencias oficiales, identificar las áreas locales de riesgo y conocer sus rutas de evacuación.

Respecto a El Salvador, Ramírez dijo que las prioridades inmediatas son garantizar el abasto de granos básicos, gestionar cuidadosamente el agua y proteger el suelo para que las granjas puedan resistir mejor las condiciones de sequía.

Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, ha subrayado que los pronósticos estacionales ofrecen a los países una valiosa oportunidad para prepararse, y que los conocimientos y herramientas existentes pueden ayudar a proteger vidas y el sustento de las personas antes de que los peligros se conviertan en crisis.

"El Niño no tiene que ser una fórmula para el desastre", expresó Saulo. Fin

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