RÍO DE JANEIRO, 25 sep (Xinhua) -- Brasil busca aprovechar su amplia capacidad de producción de biocombustibles y su extensa costa para convertirse en un centro de abastecimiento de combustibles renovables para el transporte marítimo internacional, una estrategia que podría abrir un nuevo mercado para la industria energética del país, explicó a Xinhua el presidente de Petrobras Biocombustible (PBIO), Alex Sandro Gasparetto.
En una entrevista concedida durante la Rio Oil & Gas Energy (ROG.e) 2026, la mayor feria del sector energético de Brasil, Gasparetto explicó que la petrolera estatal estudia ampliar su participación en el "biobunker", combustible renovable destinado a reducir las emisiones del transporte marítimo.
"Hay un contrasentido: el barco sale de aquí con combustible 100 por ciento fósil y llega allí y se abastece con 'biobunker' para el viaje de regreso. Hay una oportunidad que está cayendo madura", afirmó Gasparetto.
Según el ejecutivo, Brasil reúne condiciones favorables para aprovechar el crecimiento de la demanda internacional de combustibles de menores emisiones debido a su producción de biodiésel, su infraestructura portuaria y su posición geográfica frente a algunas de las principales rutas comerciales marítimas del Atlántico.
PBIO analiza especialmente la posibilidad de suministrar biodiésel para mezclas destinadas al transporte marítimo, entre ellas el denominado B24, que combina biodiésel con combustible fósil.
El proyecto incluye inicialmente puntos estratégicos de la costa brasileña, con especial atención a Bahía y Santos, dos de los principales polos portuarios y logísticos del país.
La planta de PBIO en Candeias, en el estado de Bahía, presenta una ventaja particular por su proximidad a importantes rutas marítimas y a una infraestructura industrial consolidada.
Gasparetto explicó que la compañía mantiene conversaciones con otros participantes de la cadena para desarrollar un modelo que permita abastecer a buques que operan en rutas internacionales y aprovechar la creciente demanda de combustibles renovables.
La estrategia coincide con el proceso internacional de reducción de las emisiones del transporte marítimo, uno de los sectores que enfrenta mayores desafíos para sustituir combustibles fósiles debido al tamaño de los buques y a las grandes cantidades de energía necesarias para sus operaciones.
Brasil considera que los biocombustibles pueden desempeñar un papel relevante durante esa transición, especialmente debido a la experiencia acumulada por el país en la producción y utilización de etanol y biodiésel.
El desarrollo del "biobunker" permitiría además ampliar el mercado de los biocombustibles brasileños más allá del transporte terrestre y crear una nueva cadena de valor vinculada al comercio marítimo internacional.
PBIO estudia paralelamente el uso de materias primas residuales, entre ellas aceite de cocina usado, para la producción de biocombustibles.
La iniciativa permitiría aprovechar un residuo que actualmente presenta dificultades de recolección y procesamiento y, al mismo tiempo, incorporar a cooperativas de recolectores a la cadena productiva.
Gasparetto explicó que uno de los principales desafíos consiste precisamente en aumentar la escala de recolección del aceite usado, debido a que buena parte de la actividad todavía se encuentra fragmentada entre pequeños operadores y cooperativas.
"Tenemos el desafío de aumentar la escala de la recolección y, al mismo tiempo, hacer la inclusión social", afirmó.
La empresa estudia desarrollar un proyecto piloto en Bahía para evaluar la producción de biocombustibles a partir de aceites y grasas residuales y establecer un modelo que pueda posteriormente ser ampliado a otras regiones.
La estrategia también puede facilitar el acceso de los biocombustibles brasileños a mercados internacionales que establezcan criterios cada vez más estrictos de reducción de emisiones y economía circular.
Para Petrobras Biocombustível, el aprovechamiento de residuos representa una oportunidad adicional para diversificar las materias primas utilizadas por la industria y reducir la presión sobre los recursos agrícolas destinados a la producción energética.
El desarrollo del biobunker se suma así a una estrategia más amplia de Brasil para consolidar su posición como uno de los principales productores mundiales de biocombustibles y ampliar su presencia en nuevos segmentos del mercado energético.
El país cuenta con una extensa red portuaria, una importante industria de biodiésel y una amplia experiencia en combustibles renovables, factores que pueden favorecer la creación de centros de abastecimiento destinados al transporte marítimo.
Gasparetto consideró que esta combinación ofrece una oportunidad que Brasil debe aprovechar antes de que otros mercados consoliden sus propias cadenas de suministro de combustibles renovables para la navegación.
El proyecto muestra, además, cómo la transición energética puede generar nuevas oportunidades para países con experiencia en biocombustibles, al tiempo que crea mercados para tecnologías de aprovechamiento de residuos.
Brasil busca de esta manera que la transición del transporte marítimo no se limite a una sustitución de combustibles, sino que contribuya también a desarrollar nuevas cadenas industriales, logísticas y sociales vinculadas a la economía baja en carbono. Fin








