BEIJING, 17 sep (Xinhua) -- La Luna no debe convertirse en un nuevo campo de batalla. Evitar la militarización del espacio debe seguir siendo un principio fundamental a medida que la humanidad se aventura más allá de la Tierra.
El programa estadounidense conocido como "Guerra de las Galaxias", impulsado en la década de 1980, planteó en su momento la posibilidad de una carrera armamentista en el espacio. Décadas más tarde, esa lógica está resurgiendo bajo una nueva forma.
Washington ha reconocido por primera vez que ha desplegado armas en el espacio, mientras altos mandos militares estadounidenses hablan ahora abiertamente de prepararse para el combate no solo en la órbita terrestre, sino también alrededor de la Luna.
En conjunto, estos acontecimientos apuntan a una preocupante expansión de las ambiciones militares más allá de la Tierra.
El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 fue establecido precisamente para impedir que el espacio ultraterrestre se convirtiera en otro escenario de confrontación. El programa "Guerra de las Galaxias", impulsado durante la época de la Guerra Fría, ya suscitó inquietudes sobre hasta dónde podría llevar a la humanidad la competencia militar en el espacio. Hoy, extender los preparativos militares hacia la Luna corre el riesgo de llevar esa competencia aún más lejos.
Hay poco que ganar al trasladar la lógica de la rivalidad armamentista a un entorno que la humanidad apenas comienza a explorar. Más armas y mayores preparativos militares en el espacio no harán que este sea más seguro. Por el contrario, podrían alimentar la desconfianza, fomentar contramedidas y hacer más difícil contener una carrera armamentista.
China ha abogado sistemáticamente por el uso pacífico del espacio ultraterrestre y se ha opuesto a su uso con fines armamentísticos, a su militarización y a una carrera armamentista en el espacio.
La reciente donación de China a las Naciones Unidas de una muestra de suelo lunar recogida por la misión Chang'e-6 en la cara oculta de la Luna ofrece un ejemplo concreto de lo que puede aportar la exploración espacial: descubrimiento científico, cooperación multilateral y defensa de los intereses comunes de la humanidad.
Esta iniciativa también demuestra el firme apoyo de China a las Naciones Unidas y al multilateralismo, así como su responsabilidad como gran país en favor del uso pacífico del espacio ultraterrestre y de la mejora de la gobernanza espacial mundial.
A medida que la humanidad se adentra cada vez más en el espacio, la cuestión no debería ser si la competencia militar puede extenderse hasta allí. Debería ser si esta nueva frontera puede seguir siendo un espacio para la exploración y la cooperación, en lugar de convertirse en otro campo de batalla.
La era de la "Guerra de las Galaxias" debería servir de advertencia, no de modelo. El espacio pertenece al futuro de toda la humanidad, y mantenerlo en paz requiere no más armas, sino mayor responsabilidad y cooperación internacional.













