NANCHANG, 23 ago (Xinhua) -- Para el artista canadiense Philip Read, la ciudad china de Jingdezhen, en el este del país, no es solo un lugar para trabajar, sino una fuente de inspiración por más de 30 años.
En su primera visita a Jingdezhen como turista, recibió una invitación de un artesano local, experto en porcelana azul y blanca, para pintar motivos de bambú sobre un cuerpo de porcelana. Tras probar la pintura china con tinta lavada y en panel de porcelana, Read se sintió atraído hacia una nueva dirección artística.
Pero lo que realmente lo conquistó y le hizo volver a la ciudad fue la acogida de Jingdezhen y la ayuda que recibió de amigos locales.
"Aquí hay artesanos y artistas excepcionales, y su espíritu es parte de esta ciudad, haciendo que los extranjeros sientan una afinidad genuina por ella", añadió el artista de 76 años.
Este sentido de afinidad y la herencia artesana de la ciudad sustentan el creciente cariño que artistas globales, incluido Read, sienten por Jingdezhen, la "capital de la porcelana" de China.
En épocas de mayor actividad, la ciudad atrae a más de 5.000 entusiastas de la cerámica provenientes de países y regiones extranjeras.
Sin embargo, establecerse en una ciudad desconocida no siempre fue fácil para estos artistas internacionales. A menudo tenían dificultades para entender el idioma y las normativas locales.
Pese a ello, estos obstáculos han ido desapareciendo gradualmente gracias a los esfuerzos de las autoridades locales y los voluntarios, incluidos artistas extranjeros como Read.
Read lideró los esfuerzos para crear un grupo de voluntarios extranjeros y asumió las funciones de liderazgo. Durante cerca de un año, el equipo ha prestado ayuda a más de 150 personas.
"Encuentro agrado en la creación artística y siento alegría ayudando a los demás", dijo Read. Para él, la amabilidad ha contribuido mucho a generar confianza y profundizar la buena voluntad hacia la ciudad.
Las autoridades locales también han ofrecido diversas ayudas para que los artistas disfruten de su estancia en Jingdezhen.
Para 2015, la ciudad ya había publicado su "Programa de Aves Migratorias", el cual ha atraído a 3.600 artistas de más de 50 países y regiones del mundo.
Tan solo el año pasado, Jingdezhen registró un aumento de 39,6 por ciento en el número de turistas entrantes.
Situada en una zona montañosa del noreste de la provincia de Jiangxi, la ciudad tiene abundantes reservas de caolín, o arcilla china, y otras materias primas indispensables para la producción de porcelana.
Hoy en día, con más de 60.000 talleres de cerámica, Jingdezhen posee una cadena industrial integral en este sector con más de 100.000 trabajadores.
Expertos consideran que la principal ventaja comparativa de la ciudad reside en su industria altamente especializada, que libera a los extranjeros de la necesidad de completar todos los procesos de la artesanía. Esto le ha ganado el favor de artistas que valoran tanto la tradición como la practicidad.
La artista visual francesa Karima Duchamp experimentó de primera mano la artesanía de la ciudad. Durante su estancia anterior, pintó sobre cuerpos de arcilla, pero tuvo dificultades con el proceso de cocción.
En un callejón local, observó a un artesano deslizando sin problemas un cuerpo de arcilla de varios metros de largo en un horno sin un solo defecto. Esta habilidad refinada, perfeccionada durante décadas, ganó su confianza al instante.
"La ciudad facilita mucho que los extranjeros puedan encajar. Incluso si solo vienes una semana, ya puedes sentirte aceptada", dijo Duchamp a Xinhua, añadiendo que la experiencia de los maestros locales de hornos fue crucial para hacer realidad su creación.
El mundo se ha dado cuenta. Los sitios de la industria artesanal de porcelana de Jingdezhen fueron incluidos el mes pasado en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, cubriendo un vacío de larga duración en este listado. Se trata del sitio número 61 de Patrimonio Mundial de China.
El creciente interés por Jingdezhen no es un fenómeno esporádico y llega en momentos en que las percepciones internacionales sobre el país comienzan a cambiar.
Una encuesta de julio del Pew Research Center reveló que un promedio de 46 por ciento de los participantes sondeados anualmente desde 2023 en 20 países tenían una opinión favorable de China, frente al 32 por ciento en 2023.
Los extranjeros están conociendo y aceptando más el estilo de vida chino a medida que adquieren más experiencia directa del país y pasan de simplemente observar a participar realmente.
"Esto atraerá a más gente de todo el mundo a Jingdezhen porque la cultura y el patrimonio cerámico aquí tienen un encanto especial", dijo Read.









